sábado, enero 28, 2023

SE ANUNCIA 'BARRUNTO', LA PRIMERA OBRA DE TEATRO INSPIRADA EN ALIANZA LIMA




OBRA TEATRAL SOBRE ALIANZA LIMA SE ESTRENARÍA EN SEPTIEMBRE

Por primera vez en la historia se realizará una puesta en escena inspirada en el club blanquiazul. ‘Barrunto’ contará con el experimentado actor Jorge 'Coco' Gutiérrez como protagonista principal.

Lima, 27 de enero de 2023.- La productora nacional BUTACA Arte & Comunicación acaba de anunciar su próxima producción teatral, ‘Barrunto’, escrita y dirigida por Herbert Corimanya, que contará con la participación protagónica de Jorge 'Coco' Gutiérrez, obra teatral que se convertiría en la primera puesta en escena inspirada en el Club Alianza Lima.

'Barrunto' es la adaptación teatral del emblemático libro de Juan José Sandoval, publicado hace 23 años y que actualmente cuenta con 5 ediciones (2001, 2004, 2009, 2012, 2018), una versión fílmica (2004) dirigida por Mauricio Franco Tosso y una novela gráfica (2015), realizada por David Galliquio.

'Barrunto' cuenta la historia de dos hermanos hinchas de la blanquiazul, quienes acuden al estadio para ver el último clásico del fútbol peruano y durante la fiesta del fútbol ocurren hechos que marcan la vida de sus protagonistas.

"La historia de 'Barrunto' tiene muchas interpretaciones, por lo que podríamos definirla como una obra transmedia, y ahora que marcará un hito cultural con esta versión teatral, queremos consolidar la identidad del hincha de fútbol y los amantes del teatro", comenta Juan José Sandoval, autor de la historia original.

Cabe señalar que la obra de teatro 'Barrunto', cuenta con un elenco de talentosos actores peruanos, entre los que destacan Jorge 'Coco' Gutiérrez (conocido por su participación en la serie 'Los Choches'), Cecilia Monserrat, Fiorella Luna, Sandro Calderón, entre otros reconocidos actores nacionales que darán vida a una propuesta llena de salsa, barrio, futbol y tragedia.

"Este proyecto teatral se estaba realizando en octubre de 2019, cuando escribí la primera versión del texto y se mostró al público una propuesta escénica del cuento, en el Centro Cultural España. Luego vino la pandemia e hizo que se mantenga en pausa, pero sirvió para seguir trabajando la versión hasta la actualidad que ha empezado a fortalecerse gracias a un grupo humano comprometido con la pasión que genera el arte como el fútbol y en especial con la historia que rodea a Alianza Lima", explica el dramaturgo Herbert Corimanya, quien dirige la nueva versión de 'Barrunto'.

La productora BUTACA Arte & Comunicación viene trabajando en el estreno de 'Barrunto', para el mes de septiembre en una emblemática sala teatral, en el Centro histórico de Lima, y no se descarta llevarlo a diversas ciudades del país.

‘Barrunto’ es una producción autogestionaria, por lo que BUTACA Arte & Comunicación viene realizando una convocatoria a empresas que deseen sumarse al proyecto, y a la vez reconoce el interés de diversas marcas y allegados al club íntimo por apoyar este emprendimiento artístico, como la marca de vehículos eléctricos Green Line, la cebichería Mi Barrunto, la agencia Umbrella Comunicaciones, el director de arte Jahmu Montoya, Auditaxes Perú, UHY BSA, Safe Pappers SAC, Lima Loop Lab y la academia de fútbol Tiro Libre de Marquinho.

Para contactar con la producción de ‘Barrunto’, pueden visitar el siguiente link:

https://www.facebook.com/Butaca.AyC

Fotos: Ysamar Espino.

jueves, enero 05, 2023

ANGEL DE MUERTE



Mi causa Ángel volvió de Europa expectorado. Esta vez no fue la migra quien lo sacó de Suiza. Sino su propio demonio. Esta vez no tuvo que salir deportado como de Estados Unidos. Salió por su propia voluntad porque su viejita se le estaba muriendo en Lima. Lugar adonde no podía estar porque lo podían matar en cualquier momento cualquiera de las personas a las que había estafado. O que la droga lo pierda entre los edificios de ciudad Satélite. Seattle, para los barrunto. 
Dejó familia y nada más. Porque trabajo allá no había. No sabía el idioma y la gente era demasiado tranquila para su alma incendiaria. Estaba aburrido y volvió al departamento de su viejita, que al final se puso bien de salud a pesar de la edad. El hermano mayor de Ángel es fiscal, por lo que su regreso no le pareció para nada gracioso. De llegada le advirtió que se porte bien, que no haga cagadas frente a la vieja. Pero Ángel amaba tanto a su madre como al Deportivo Municipal y desde su regreso se había convertido en un mítico barra brava de la banda del basurero. Adonde jugaba el Muni, Ángel estaba presente, sin polo mostrando la veintena de tatuajes. Parecía un mara salvatrucha entre los centenares de hinchas que lo veían como una leyenda viva del asfalto. Un sobreviviente de batallas que forman parte de la historia del club y sus épicas salvadas de baja.
Cuando Ángel se fue la primera vez a los Estados Unidos dejó a su primer hijo, producto de un romance con una compañera de clases que hasta el día de hoy maldice el día que los presenté. Así se cimentan los lazos familiares, el arraigo emotivo que perdura. Solo se odia lo querido, canta el vals. 
Como era previsible, Ángel disfruta cada segundo de su patria, camina sin polo, saluda por aquí y por allá. Es una leyenda. Se sabe todas las canciones de las barras del fútbol argentino. Lo suyo es la esquina, estar parado sospechosamente, cagándose de risa. Comiendo cebiche con sus chelas. Y su famoso silbido que es el que le da melodía a la tribuna cuando sale el Muni.
Como su viejita se puso bien, y allá en Suiza nadie lo aclamaba, a pesar de tener dos hijos pequeños, se acomodó bien en su patria, donde se había ausentado por dos décadas. Entonces fueron momentos de buena relación. Pero las hermanas de Ángel que vivían en Estados Unidos, vieron una buena idea llevarla a la mamá para estar con ellas por navidad. Para lo cual mandaron a una de las sobrinas para que acompañe a la señora, que aunque bien de salud, sus 95 años generaban preocupación para movilizarla, sobre todo si era un vuelo con escala en Centroamérica. Y la pandemia que subía y bajaba los permisos para ingresar a algunos países, la señora no logró entrar a los Estados Unidos y tuvo que volver a Lima luego de 16 horas de estar a la interperie aeronáutica. Obviamente, a su hermano el fiscal no le gustó para la nada la iniciativa de las hermanas. Pero la señora quería verlas, y aunque volvió trapo de ese viaje frustrado, no descartó las ganas de ir a verlas nuevamente. Esta vez sí llego, dijo desafiante y sonriente. La postura del fiscal era distinta y hasta radical. Amenazó a su vieja con no dejarla salir. Y si sus hermanas eran capaces de volver a comprarle el pasaje, ardería Troya. 
Las hermanas pasaron por alto la preocupación del fiscal. Y compraron el pasaje a Estados Unidos y volvieron a mandar a la sobrina por la abuela. Ángel andaba de viaje acompañando al equipo pero validaba la voluntad de su mamá y sus hermanas. No le dijeron nada al fiscal para que no cometa la locura de secuestrar a su propia madre. Y se fue a los Estados Unidos. Pero apenas llegó el corazón le falló y murió. Lo cual ha generado una fractura familiar donde Ángel en el medio del problema y ocupando el departamento donde su madre pasó sus últimos años. El fiscal usa todo su poder legal para sacarlo del lugar, y Ángel usa todo su poder ilgeal para desafiarlo. Entonces el departamente siempre está ocupado por los líderes de la barra brava y han utilizado el espacio para ensayar sus cánticos tribuneros. 
A Ángel lo conozco desde el primer ciclo de la universidad, apenas comenzaron las clases su papá se murió en un accidente en un barco en Chimbote, y tuvo que ir a reconocer el cadáver. Perdió el ciclo pero lo becaron y no pagó más la universidad, aunque nunca le interesó mucho. Más estaba cómodo en el parque fumando, en la calle carburando alguna pendejada. Ahí era habilidoso. Lo sigue siendo. 
Nos fuimos alejando cuando dejó de estudiar. Pero siempre me llamaba desde Estados Unidos cuando estaba en tragos. Me contaba que era durísimo vivir allá, sobre todo por los exámenes de toxicología, que debía pasar cada mes. 

Una vez creí ver a Ángel. Fue en Pereira, había ido buscando el amor de mi vida. Una cibernovia que tenía por años. Y cuando se dio la oportunidad de conocerla todo se diluyó apenas nos vimos. Apenas salía de Lima hacia Colombia, mi hermano me dijo que había una novela muy famosa que se llamaba sin tetas no hay paraíso y que hablaban de las mujeres pereiranas. Le dicen 'Perreyra'. Yo igual seguía firme en mis ganas que encontrar el amor en mi bella pereirana. Pero en Bogotá apenas llegado, un gran amigo que me dio cobijo me dijo: te vas a ver a una perra pereirana, hermano ! Mientras movía la cabeza desaprobando mi actitud. 
Un vuelo de Lima a Quito, luego a Bogotá y luego de cuatro días seguidos de juerga tomé un bus hacia Pereira. Ella no me esperó a mi llegada pero me dio la dirección de un buen hostal. Al día siguiente fue y con miedo me confesó que tenía novio y que le daba mucha pena por mí. Entonces la boté de la habitación y nunca consumamos nada. Sin embargo, sigue siendo mi cibernovia. Su primer cibernovio fue por carta. Era un presidiario con quien mantenía una relación epistolar. Ella tenía trece años, pero cuando cumplió diecicho lo fue a conocer. No fue a la cárcel, fue en Estados Unidos, adonde él había huído apenas terminó su condena por narcotráfico. No quería saber nada de ella, pero ella como buena perra pereirana enamorada, lo siguió. Él pensó que se trataba de la DEA. Ella le entregó una caja con todas sus cartas. Pero no lo conmovió. La perra pereirana quedó desilusionada con su presidiario. Por lo que se metió a eso que llamaban internet y por messenger nos conocimos. 
Mi pasaje estaba para un mes, y como el hostal quedaba a unos pasos del bar el pavo, hice vida de escritor. Me lo merecía porque había estado el año pasado internado en rehabilitación por drogas. Entraba al bar, tomaba unos aguardienticos, y luego salía a la bodega del frente a comprarme unas latas de cerveza.
La tienda atendía como si fuera un quiosco de colegio, todos estiraban la mano con billetes de mil pesos y exigían angustiados cerveza o una botella de antioqueño. Entonces un pata se acerca a pedir sus latas mientras hacía una llamada por celular. Me mira y me dice qué hubo soy Ángel. Yo pensé que me hablaba a mí, pero hablaba por teléfono. Estoy en el pavo, envíame tres gramos te pago seis mil pesos, le exigió el amigo. Entonces qué mi broder, dijo. Ángel, le dije, dile que traiga un gramo más yo pago. Y el amigo corrigió el pedido. Traéme cuatro gramos. Listo. Y nos quedamos conversando con su gallada que todos eran metaleros, vestidos de negro y púas, las chicas tarrajeadas de base y delineadores negros. Botas, yo era el único 'normal' en su grupo. Y me integraron a su mancha. Eran una banda de rock trash metal y tenía show en un par de horas muy cerca de ahí. Entonces me fui con ellos apenas llegó el pase y me dieron la bolsita que correspondía para mí, para olvidar a la perra pereirana que me trajo hasta ahí y me dejó en la calle. Pero en la calle encontré a los verdaderos amigos. 
El concierto estaba repleto de gente extremadamente rara, todos de negro. Algunas bandas imitaban por ejemplo a los Misfits, otros a los Kiss, había punks con los pelos de punta, gente con aretes en los lugares menos imaginados. La pareja de Ángel era intensamente blanca e grandiosamente obesa. Me observaba con desconfianza porque era el único que no vestía como ellos. Tampoco era de ahí. El concierto ya había comenzado y la banda de Ángel tocaba como a las tres de la mañana. La novia me preguntaba que qué hacía ahí, que a qué vino a Pereira. Mientras el sonido del local reventaba de tambores hardcore, la gente pogeaba en señal de disfrute. Íbamos rotando un vaso de aguardiente mientras la banda se activaba con la coca. Ángel era como el líder de esa mancha de metaleros, cada uno tenía su forma de meterse la droga. uno abrió su bolsa con los dientes y con una llave fue sacando el material para luego acercar la punta a la nariz. Otro desató el nudo de la bolsa y con los dedos fue disolviendo la piedra, hasta que acercó la bolsa a su nariz y dejó caer una buena parte, una para cada hueco nasal. La novia echó toda la bolsa en su vaso de trago y lo bebió en seco y volteado. Antes de subir a tocar Ángel ya estaba llamando al diler nuevamente. También me apunté en la gestión. Y cuando fue el turno de la banda me senté junto al bombo de doble pedal. Ángel era el baterista pero también era el líder de la banda, que se llamaba Ángel de muerte. 
Así lo conocían a Ángel, como Ángel de muerte. Hincha del Nacional de Medellín, llevaba tres marcas de puñalada en la espalda, habia sobrevivido a ataques mortales. 
Ángel vivía cerca al río Pereira, una zona marginal similar a una favela brasilera. Ahí me recibieron mis amigos, comimos botanas y combinamos cerveza con perico. Escuchamos música que yo les mostré y nos fuimos a una sala de ensayo para hacer un jamming. Ángel primero tocó la batería y luego el bajo, en ambos casos su forma de tocar era rústica, como si fuera un troglodita, por ratos parecía Cliff Burton. Yo les mostré dos canciones que le volaron la cabeza, primero mejor no hablar de ciertas cosas, de Sumo, y luego la canción de Almodovar la coca me ha vuelto loca. Nos quedamos tocando esas dos canciones una y otra vez. Luego nos fuimos al bar el pavo, y seguimos hablando de cualquier cosa mientras llegaba el hombre con las bolsitas. Angel era una celebridad en el bar, todos lo saludaban y le preguntaban por sus bandas, porque tenía varias. Y luego me presentaba como su amigo peruano. Y me invitaban cerveza, cigarrillos y cucharadas de polvo. Un pelado partió un pedazo de chicle y me dijo toma te invito ácido, y mientras masticaba la goma un liquido surcaba mi garganta. Me fui sintiendo como en casa. (CUPIDO EN EL INFIERNO)

miércoles, noviembre 23, 2022

EL ARTISTA DE LA FAMILIA



Mi tía Cecilia siempre llevaba a mi tía Angelita a mis presentaciones. Entusiastas seguidoras de mis historias, me compraron mis libros y siempre les agradecí el apoyo. No tengo palabras que ofrecer.




jueves, noviembre 10, 2022

lunes, octubre 31, 2022

LA GRAN TRAGEDIA DE ALIANZA LIMA


Ayer jugó Alianza y ganó en Matute con su gente. Pero en el camino, por la avenida Cuba, tres barristas blanquiazules fueron asesinados a balazos. Al parecer, las tres víctimas mortales carecían de antecedentes policiales por los cuales se le pueda atribuir un ajuste de cuentas. Lo cual no significa que dentro de este volúmen de fanáticos albergan delincuentes de todo tipo. Desde requisitoriados por violación sexual hasta sentenciados por secuestro y sicariato. Todos forman parte de una cultura marginal que se agrupa cada vez que juega Alianza Lima. La pasión los une, pero es una pasión insana, se intoxica de violencia y resentimiendo.
Yo escribí un cuento en el año 99 titulado Barrunto, inspirado en la muerte en Alianza Lima, en ese momento el capitán de Alianza Sandro Baylón murió en un trágico accidente en la Costa Verde. Ahí también había muerto en un accidente mi tío Cucurucho Rojas. Y antes, ya en el mar, pero en Ventanilla, todo el equipo había muerto en un accidente.
Entonces creí que era algo que podría identificar al Alianza Lima: la trágica muerte. 
Por eso cuando hice una fórmula narrativa con Barrunto se hizo tan sólida que ahora prevalece en tiempo, como si lo hubiese escrito ayer: un hincha de Alianza va a un clásico y no regresa. Como Sandro Baylón cuando salió expulsando en el último partido de su vida. O como Walter Oyarce que fue a alentar a su equipo en el lugar equivocado y fue aventado al vacío muriendo al instante. 
Yo pensaba que la muerte solo aparecía cuando pierde Alianza. Pero ayer ganó y campeonó. Y mientras todos celebraban el triunfo, se certificaba la muerte de tres hinchas baleados por una absurda trifulca.

Es una realidad que se da en todo el mundo, donde el fanatismo se involucra con el odio.

La semana pasada Alianza jugó de noche en Matute y fui solo en taxi. En el camino el conductor me dijo que él conocía La Victoria, porque ahí vivía la mamá de sus hijos y de ahí mismo venía. También me contó que en sus años adolescentes fue líder de una barra aliancista. Pero se tuvo que abrir. Como vio que yo bebía unas cervezas en lata entró en confianza y contó los motivos: 'le di vuelta a un huevón', me dijo.
Y mientras íbamos hacia el estadio me detalló como mató a un barrista de su propio equipo. Él no usaba pistola ni machete. Usaba cadena y cuando lo atacaron por atrás hizo una maniobra que anudó el cuello de su rival y lo descolgó de un puente. La asfixia fue fulminante. Pero su explicación fue más realista: 'se agarró el cuello pero dejó de moverse el conchesumadre'.
Luego vino un calvario porque se tuvo que 'borrar', anduvo escondido en casa de familiares hasta que ingresó al servicio militar y se plantó. No volvió a La Victoria en ocho años.Y ahora a sus hijos no les deja ponerse la camiseta, jamás. Por más amor que le tiene a la blanquiazul, no va a permitir que sus hijos sean barristas como él.

Cuando el cineasta Mauricio Franco me propuso en el año 2002 llevar Barrunto al cortometraje, no pensé que iba a tener tanta relevancia. El libro había salido hacía un año y algunos exabruptos míos en televisión hicieron llamar la atención. Para ese entonces, entre los convocados estaba el actor Emilran Cossío, que para ese entonces nunca había ido a un partido de fútbol. Interpretó a Juanjo, el hermano de Yimi, hijos de María, viuda y con problemas para llegar al mes. Son como Caín y Abel, uno representa el mal, el otro el bien. Pero se unen por dos cosas, el amor de una mujer y el partido Alianza U que define el campeonato nacional. Juanjo accede a ir al clásico con su hermano y uno de ellos muere.
El cortometraje Barrunto obtuvo en el 2004 el premio mejor cortometraje de ficción. Pero al tiempo, Emilran Cossio apareció en la serie Misterio, como un integrante de la barra de la U. Se fue a la U como Juan Reynoso en el 93 que dejó el club siendo el capitán, dejando un olor a traición.

Para el 2023 se estrenará Barrunto, la primera ópera salsa inspirada en fútbol. Escrita y dirigida por Herbert Corimanya. 

viernes, octubre 28, 2022

sábado, octubre 22, 2022

domingo, octubre 16, 2022

sábado, octubre 15, 2022

CUANDO SALÍ DE PIURA DEJÉ ENTERRADO MI CORAZÓN




Los muertos me persiguen. Me hablan a través de sus deudos. Me piden que no los deje morir en la mente de la gente, que los lleve a un plano supremo que los aleje del olvido. Por ellos es que escribo y sigo emprendiendo, sacando libros, vendiéndolos yo mismo, haciendo entregas.

Me invitaron a presentar mi libro para emprendedores a Piura. Ya perdí el encanto de ser un barrunto, un degenerador de emociones con palabras. Por eso escribo para los que necesitan esperanza. Cambié el insulto por la frase motivadora. El bagre de una descripción malevola por un calificativo que anime la sonrisa, la luz de que las cosas cambian.

El avión a Piura llegó temprano, treinta minutos antes, pero en las estructuras estructuradas un impetuoso es un peligro andante. Al piloto no lo dejaron aterrizar por llegar temprano, y tuvimos que esperar una hora de más para bajar. Yo estaba acostumbrado, he viajado por tantas situaciones difíciles. He soportado horas de vuelo, altura, frío y llano. He pasado espasmo en la playa y delirio en un glaciar. No me quejo. El periodismo y la escritura me han dado la vida que he querido vivir.

Bajé del avión y a mi frío limeño me embargó una calurosa soledad. Mi apoteósico recibimiento se remitió a recoger mi maleta al último número. Cuando salí no había taxis porque había dado la una de la tarde y el sol no los deja trabajar ni estudiar, simplemente a esa hora no hay vida. Pero pasó un taxista que accedió a llevarme al hotel Inti, adonde me habían indicado debía ir como invitado.

Para sorpresa mía, el hotel Inti era uno de los mejores de la ciudad y quedaba cerca de la plaza de armas, donde se iba a realizar la feria del libro donde presentaría mi libro.

Para sorpresa de ellos, los cuarteleros del hotel, mi nombre no les sonaba en ninguna lista de invitados, ni estaban enterados de alguna feria del libro en Piura.

Llamé al número del hotel que me habían remitido y el hotel no era hotel sino hostal, hostal Inti, que estaba como a diez cuadras, al lado del cementerio.

Tomé la referencia y asumí valiente mi categoría de invitado clandestino. Y caminé bajó el sol arrastrando mis esperanzas en una maleta llena de libros y encargos para mi tía Gloria.

A mitad de camino me di cuenta que fue un error osarme a desafiar al sol piurano, y comencé a sufrir migrañas producto del calor y la luz punzante que me disparaban la cien.

Cuando llegué al cementerio aún guardaba la esperanza de encontrar un lugar bonito para escribir, si quiera para bañarme. En el camino me compré una lata de cerveza y comencé a equilibrar el sol y mis ideas. Pero el hostal Inti era un recinto de rojo y verde, como de navidad, donde la oscuridad invitaba a lo más perverso de la lujuria prostibular.

Lo seguí tomando a bien, necesitaba un baño. Cagar. Meterme el isopo. Lo mío, mi intimidad, pero las paredes rojas, la luz baja, el baño recién habilitado luego de un choque fugaz del amor al paso. Yo, un escritor consumado, consumido y consumidor. No podía soportarlo.

Pensé que el agua fría me haría entrar en razón y que debía soportar lo que dios me había dado, quise dejar entrar aire y abrí las cortinas, pero me empotré con las lápidas de un cementerio antiguo. Yo que venía de testear lo más hondo del sufrimiento mortal de mano de mis familiares que me contaban sus penas.

Temí dormir en un lugar donde me fueran a jalar los pies. Donde evoque a la muerte cuando lo que buscaba era vivir, sobrevivir.

Justo me topo con un cementerio cuando había tenido días dedicados a hablar de la muerte. Mi tía Cristina llegó a mi casa con Carla. Mi prima sigue lo que escribo y veo que disfruta escuchar pormenores de nuestro árbol ancestral. Yo no soy tan riguroso cuando investigo temas para escribir, pero veo que ella toma notas de las cosas que vinculan a nuestra familia, en Morropón, en Chulucanas, en Sullana donde nació mi mamá. Entonces mi mamá se pone a contar que su papá tiene más hijos que Bob Marley, 45 contabilizados, pero pueden ser más. Para la misa por su natalicio la invitaron y los hermanos 'buenos' la reconocieron de hermana mala a hermana buena. le dieron un cuadro y luego se olvidaron de ella. Mi mamá lo visitaba cuando era niña, iba a verlo en complicidad de su mejor amiga, la tía Eli.

Mi tía Cristina nos cuenta que fue a votar en contra de Castillo, pero se dio cuenta que le habían trafeado el voto. Le dijo a su nieta que la esperaba afuera del centro de votación, pero no le hizo caso, debían volver a casa porque su nieta tenía que salir con su enamorado.

Mi tía Cris quiso reclamar que su voto había sido manipulado en favor del comunismo que tanto temía. Pero no tenía fuerzas porque hacía nomás que su hijo mi primo Toño había muerto. Yo tenía presente a mi primo Toño porque días antes de morir de alguna manera lo hice sonreír y el cáncer al cerebro que lo estaba carcomiendo pasó a un segundo plano por un minuto. Fue cuando mi prima Carla le leyó un cuento mío y luego le mostró un video donde yo hablaba de tecnología. De alguna manera lo hizo sentir mejor. También le cantó la canción Cuando me fui de Cuba. Y lo dejaba dormir escuchando Depeche Mode. Cuando me fui de Cuba dejé enterrado mi corazón.



Para ir a Piura llamé a mi primo para que me haga el taxi al aeropuerto. Fuimos temprano mientras me iba contando los últimos días de Luchito.

Su hermano Luchito era esquizofrénico desde los veinticinco cuando tomó un ácido que le quemó el cerebro en los ochentas. Eso marcó su vida porque no volvió a tener un oficio conocido y porque cuando su papá murió, heredó la pensión de cesante como aviador. De eso vivían mi primo y su hermano Luchito. Pero la diabetes lo fue matando con los años. Cuando agonizaba ya no quisieron atenderlo en el hospital FAP y mi primo se peleó una vez más, como en los fines de semana que se trompea por ser barrista de la U contra los de alianza, contra los de Cristal, Muni o incluso entre los mismos cremas. Pero su hermano no pudo ganar el partido. De nada sirvió pegarle al enfermero, cachetear al doctor, decirle cagón conchetumadre. Igual le dije al doctor cuando mi abuela había muerto. No hay explicaciones y uno quiere encontrar los culpables inmediatos.



Durante las actividades de la feria del libro fuimos a un colegio emblemático donde estudian los mejores estudiantes del Perú. Y homenajearon a los escritores locales, pero una alumna un poco agresiva desafió que ninguno de los escritores podría hablar de nada si no han leído quién se ha robado mi queso.

Yo pensé que iba a tener mejor suerte, mi presentación era en el centro de la Plaza de Armas, pusieron sillas y armaron un estrado. Todo estaba listo para triunfar. Pero el sonido falló y el micro se apagó. Pensé que se iba a solucionar rápido, pero la presentación se tuvo que parar cinco veces. Los organizadores se acercaron a disculparse, pero ya el daño estaba hecho. Mi tía Gloria había ido con dos amigas que sumaban doscientos años, fueron temprano y se tomaron un helado en un café conocido de Piura. Se sentaron adelante. No había nadie más. Yo no sabía dónde meter la cara. Pero también debo aceptar que estoy acostumbrado al ridículo. Acabé rápido la presentación y nos fuimos a comer pollo a la brasa.

Durante la presentación del libro aproveché para hablar de uno de los artículos que aparecen en la publicación, que trata sobre el valor monetario de un abrazo. Contando la vez que la mamá de mi amigo el poeta Rafael Romero, radicado en Dublín, me pidió que le lleve como encargo un abrazo a su hijo, a quien iba a ver en unos días en Europa. Yo llevé el abrazo bien cuidado durante horas de vuelo, para llevárselo intacto como me lo envió su mamá.

Eso quise contar porque el abrazo que le debía a mi tía Gloria venía de años atrás que mi soberbia me embargaba y no lograba entender que a las mujeres se les respeta por sobre todas las cosas. Le llevé el abrazo de mi mamá que no pudo ir conmigo, pero que pronto volverá a su tierra querida y recorrer juntas Morropón, Catacaos, Chulucanas, Huancabamba, Ayabaca.

Aproveché para disculparme de alguna manera con mi tía por haber sido víctima de mi demonio literario, aquel genio incontrolable que no sabe cuando ofende intentando desafiar a la palabra.

En la presentación hubo cuatro generaciones de mi familia, mi tía Gloria, mi prima Rita. Mi sobrina Dayna y mi sobrina nieta Emma. Jamás había pasado una situación así, recuerdo que en 2012 a la presentación en la FIL de El artista de la familia fue mi tía Angelita y mi tía Cecilia Villarreal, por el lado de mi padre, y mi tía Dochi. Gente maravillosa que se convierte en el combustible de mi escritura diaria. Esa presentación en donde cantó Ronieco y al final amenizó con canciones de los Beatles. Fabuloso. Me costó tanto sacar ese libro, tanto por la ansiedad estafadora de mis editores, como por mi depresión que me llevó a intentarme ir de este mundo para siempre. 2011, esperaba más con la salida de mi libro que nunca salió, y cuando salió, ya estaba internado convulsionado de ansiedad. Muerto en vida, hecho una basura que no tiene ni libro, ni ahorros, ni sueños ni esperanzas. Perdí todo con la espera de mi ansiado libro. Me dolió tanto presentarlo en Huancayo con solo unos ejemplares con páginas en blanco. No pudiendo dejar un registro impreso de mi obra con el tan amable público del centro del país. La pasé tan bien engañando al público y luego tan mal que terminé ahorcado en un árbol de mi casa.

Me costó salir, y al año siguiente presenté el libro, ya estaba reestablecido y laboralmente encaminado, con proyectos y ganas de despertar todas las mañanas. Por eso es tan curiosa la foto que registra esta publicación, junto a mi sobrina nieta Emma, justo la fecha de octubre que hacía once años quería irme de este mundo. Y me veo ahora, comprometido con tantas cosas que si la muerte viniera solo le pediría tres minutos para hacer llamadas y delegar mil cosas para que si no estuviera todo siguiera funcionando, pero si pasara que no estuviera igual todo seguiría funcionando. Me costó entenderlo un centenar de ansiolíticos.

Cuando mi prima Carla le cantaba Cuando me fui de Cuba a mi primo Toño antes de irse de este mundo, porque había pedido como voluntad que le retiren las quimioterapias, era porque la canción hablaba de alguien que no se quería ir. Y él no se quería ir. Quería seguir aquí dando batalla a la vida.

sábado, septiembre 10, 2022

EL EMPRENDEDOR DE LAS MIL CARAS



EL EMPRENDEDOR DE LAS MIL CARAS

 

Muy buenas tardes, soy el escritor y editor Francisco León. Bienvenidos a la presentación del libro El emprendedor de las mil caras publicado por la editorial que lleva mi nombre.

            El término emprendimiento es uno de los más difundidos de la actualidad. Es el soporte de un país como el Perú, por algo nos referimos a nosotros mismo diciendo: “somos un país de emprendedores”. Emprender es arriesgarse, invertir, innovar y sobre todo trabajar arduamente.

            Recuerdo el surgimiento del título, la etiqueta, lo que vende el producto. Después de conversarlo con Juan José y darle algunas sugerencias, se decidió a tomar la de: “El emprendedor de las mil caras”; en obvio juego de palabras y hasta incluso homenaje al libro de Joseph Campbell El héroe de las mil caras. Texto sobre el que me detendré. Lo que Campbell descubrió, tras analizar libros sagrados y mitos de diversas culturas, es que existe una estructura común en todas. Un proceso en el que el héroe no nace, se hace. Es lo que él llamó el “monomito del viaje del héroe”. Viaje que implica peligros, riesgos, esfuerzo, hasta la conclusión del objetivo. Tal cual lo hace el emprendedor.

            Sandoval es periodista y es el ejercicio práctico de su profesión lo que le otorga esa “profundidad fundamental”, que encuentro en el libro y en el resto de su obra, que lo diferencia de otros autores; que usan similar técnica en el abordaje de sus historias. Hablo de la primera persona. La literatura de Sandoval está más cerca de esa tradición japonesa llamada Watakushi-shōsetsu, traducida comoMi novela” o lo que se entiende por “literatura del yo”; género creado en Japón a inicios del 1900 del siglo pasado y que poco o nada tiene que ver con esa autoficción, más aburrida que fumar papel bulky, que nos vende las grandes transnacionales.

            Para ejemplificar y dar a entender hacia donde voy al referirme a la profundidad en este tipo de novelas en primera persona, que toman parte de la experiencia vital del autor con una dosis de imaginación, quiero mencionar los trabajos del Premio Nobel Kensaburo Oé.

            Por otro lado, buen hijo de la X generation, los otros libros de Sandoval giran en torno a los ejes preferidos de los autores de los 90. Hablo de rock, drogas y sexo. Aquí debo subrayar que muchos de esos escritores son solo fruto del “descuido”, del malditismo, real o fingido, y de la bohemia. Nuestro autor, por el contrario, nos deja muy reconocible la impronta de su estilo. Logra que el fondo y la forma se encuentren en justo equilibrio.

            Como mencionó Camilo José de Cela en una entrevista: el escritor es escritor hasta cuando sueña. No importa qué oficio ejerza para ganarse la vida, eso es algo solo coyuntural, que no lo desvía de su camino. Así, Juan José Sandoval es escritor siempre. Aunque lo encontremos en el Ministerio de Transportes como jefe de imagen o dirigiendo su programa “Tecnología y Negocios” o tocando con su banda “Los viejitos de Barrón” o en las múltiples chambas freenlace que ocupan su tiempo.

            Él es un aporreador de teclas en sentido literal, pues gusta pegarle al teclado, cual si luchara con una Remington, del que extrae un beat propio. Estamos ante un hombre que como Bukowski o Hemingway ama ponerse los guantes, aunque no contra rivales de carne y hueso, sino contra el más duro y difícil: él mismo. No teme destruirse si es necesario o perder amigos, a fin de lograr una obra que lo deje satisfecho.

            El emprendedor de las mil caras nos cuenta historias de vida, crónicas, sobre el emprendimiento y es en sí mismo un producto cultural y un emprendimiento.

            Ni decálogo ni receta de “felicidad” instantánea, sino libro de ejemplos que funcionan como espejos, en los que cada lector podrá encontrar la imagen que más se adecúe a lo que desea ser. En los atrapantes títulos de cada capítulo la prosa limpia, que fluye con naturalidad, de Juan José Sandoval se luce, sea en: Movimiento bursátil de un abrazo, Los empresaurios pueden desaparecer, un guiño al tema de Charlie García, El ayahuasca de la innovación empresarial o Ser versátil para emprender, donde menciona cómo conoció a Sergio Galliani, etc.

            Cierro esta corta intervención citando al autor, que en una de nuestras tantas conversas, me dijo una frase que se hace necesaria y hace luz, en una ciudad donde la mayoría de escritores y poetas creen que este oficio debe ser una oda al dolor, al sufrimiento, al “apóyame hermano” así con tono lastimero, con cara de no se vende, acá nadie lee, etc. Me dijo: “uno decide si quiere ser un escritor mendigo o un escritor emprendedor”.

            Es así que la elección está en nuestras manos. Usemos cada gota, mucha o poca, de talento que tengamos, esos “dones” de los que hablaba la Biblia y pongamos manos a la obra en nuestro emprendimiento. Sea cual fuere. Es en corto: si la vida te dio limones, has limonada.

 

Gracias.

Francisco León.

 

 

 

 

miércoles, agosto 24, 2022

sábado, agosto 20, 2022

TÚ TE LO PIERDES, NADIE MÁS QUE TÚ

Entrevista con la cosplayer Tania Salcedo

La vida está hecha de oportunidades. Tú ves si las utilizas o las desperdicias. Cual delantero con la nueve en la espalda, las ocasiones de gol están ahí, somos los que fallamos, somos los que tocamos la gloria o nos hundimos en el fracaso.
Tú decides, por más que te la pases echándole a culpa a todo, el autor de tu destino eres tú mismo.

 A mí por ejemplo, se me pasaron tantas oportunidades que me quedé solo. No hay opción a reclamos. Pero pude haber iniciado una carrera en el mundo televisivo cuando me ofrecieron una recomendación. Entonces me pidieron por correo mi curriculum para referirlo al gerente general de Panamericana Televisión. En esos tiempos, aún de Genaro, era conocido que era un lugar de trabajo un tanto informal. Para colmo, uno de sus periodistas de apellido de fiesta electrónica, hacía un enlace en vivo cuando un ex trabajados irrumpió en la toma y con un cartel que decia GENARO PÁGAME, acaparó la imagen a gritos exigiendo que le cumplan con su sueldo.

Yo ya trabajaba en la revista Gente, tenía contrato y gollerías porque aún estudiaba. No ganaba mucho pero la riqueza venía de la experiencia que obtenía cada día que no llegaba a casa y me quedaba bebiendo tragos de canje publicitario. Yo creía que crecía. Por eso me sentí en confianza al detallar en aquel correo en que me pidieron mi CV para referirme al canal, que no estaba intereado porque era un lugar de 'cabeceros y ladrones'. 

Pero el correo que me pidieron fue reenviado incluyendo el mensaje insultante. Y el gerente lo recibió y devolvió el correo respondiendo que cómo le iba a dar cabida a un sujeto que pensaba que era un canal de cabeceros. Y perdí mi oportunidad de iniciar mi carrera en un canal de televisión.

No pasaron muchos años y la soberbia no se me iba. Porque una profesora del taller de periodismo vio que tenía destreza para escribir. Entonces me propuso ir al diario Gestión, me dijo que tenía que ir tal día a tal hora, pero no fui. Es más, ni le presté atención al dato. Yo era poeta, yo ya había publicado, tenía pluma, pero era un huevón más. Como cualquiera. 

La profesora nunca me perdonó el desplante. Pude haber iniciado mi carrera en el mundo de las finanzas, periodismo económico, segmentado hacia la gente que toma decisiones, pero preferí quedarme en el parque drogándome pensando que era intelectual. 

La vida se pasa aprovechando y desperdiciando oportunidades. Yo vivo con mi madre a pesar que mi generación ya es abuela. Amigos míos ya suben fotos con sus hijos profesionales y con nietos radiantes. Yo me paso la vida regalando likes por el ciberespacio. Buscando algo que realmente me conmueva. 

Mi mamá había enfermado y tuve que acompañarla día y noche. Entonces ella dejó de cocinar y yo me hice chef de barrio. Pero también había que barrer y limpiar todo el departamento. Apenas iba a colapsar a mi mamá le vino una hiperglicemia que la desmayó mientras se duchaba, yo no me di cuenta que tenía hora y media en el baño y el agua caliente de la terma se había consumido hacía mucho, por lo que además de la efervescencia de su azúcar se le había hecho un cuadro de hipotermia por el agua que inicialmente estaba hirviendo y luego se fue poniendo fría. 

Para poder sacarla del baño tuve que levantarla en peso y con toallas y una secadora de pelo fui tratando de reanimarla, mientras venía la ambulancia que ya mis hermanos enterados del hecho gestionaron. Lo que vino después fue ambulancia, exámenes, copagos, esperar sin que nunca más te llamen. Entre que la tuve que cargar a mi mamá y le dijeron que debía quedarse unos días internada, yo había sudado tanto que me entró aire y me enfermé. Y así tosiendo seguí apoyando. 

Al segundo día de estar en la clínica, por la noche recibí la llamada del doctor. Me propuso trabajar para el presidente del sombrero. Te interesa o no. Me planteó el doctor. Entonces dejé a mi madre encargada con mis hermanos, desempolvé mi terno que prácticamente usaba para velorios, y fui al día siguiente al ministerio más grande del Perú. 

El doctor me llevó en cuestión de horas frente al flamante ministro de transportes. Aunque me embargaba el miedo, había un fuego dentro mío que me hacía encarar la situación con harta cancha y harta concha. Estaba decidido a asumir lo que me ofrecieran, tenía mis títulos y mis galones profesionales. Pero el asumir un cargo de confianza con un ministro de Estado era algo nuevo para mí. 

Cuando lo tuve en frente, mi propia experiencia llevó la situación a conseguir su confianza. Y por ende el puesto de trabajo. 

De ayudar a mi madre a arreglar su cama y ayudarle a secarse los pies pasé a tener 55 personas a mi cargo, una secretaria y tres coordinadores. Y mi terno de velorios seguía oliendo a guardado, pero mis ideas estaban candentes llenas de fuego. Mis ideas estaban afiladas y toda la experiencia que cargaba de todos los años que he sido director o líder de proyectos me abastecían la confianza. 

Mis hermanos se hicieron cargo de mi viejita. Pero mi hermano el negro me fue a recoger la primera noche que asumí el cargo bajo resolución ministerial, ya era más de la medianoche y seguía firmando documentos que me ponían en frente y yo, cual Salvador Dalí, firmaba de manera industrial. 

Cuando pude salir del ministerio subí al auto de mi hermano que está polarizado y yo parecía relamente un político consumado que entraba a su auto blindado, su cofre. Me dijo si quería comer algo o si me llevaba a mi casa. Pero le dije que quería ver a mi mamá. Quería contarle que había llegado mi momento.

miércoles, agosto 17, 2022

jueves, agosto 04, 2022

miércoles, agosto 03, 2022

LA FILOSOFÍA INSTAGRAMEABLE

Los tiempos se han vuelto fulminantes. El historiador Charles Walker, que me imagino que debe ser primo de Jhonny Walker porque su nombre invoca a tomar un buen trago con hielo, apareció en una entrevista y me dejó pensando que el sentido de la historia está en peligro, y que de las grandes historias hemos devenido en gaseosos 'historys' de treinta segundos, con filtros, con aplicativos que te permiten segmentarte, venderte, empoderarte, al exceso tal que terminamos siendo nanoinfluencers. 
Influencers los de mis tiempos, porque primaba el vínculo de los papás, los profesores, los tíos, los nonos, los amigos de la pista o el parque. La perversión de los medios genera protagonistas de la infamia, hijos de la inteligencia artificial. Educados con publicidad. Han amamantado mensajes generados bajo el influjo del opio de la banalidad. 
Entonces nos interesa más la zapatilla de un conductor de televisión que lo que pueda comentar un colega suyo en medios sobre la experiencia desoladora que tiene al ver que sus cuatro hijos escuchan y cantan con la letra de paporreta las canciones de Bud Bunny. El escritor Christian Castro ha sido traducido a ocho idiomas, sus novelas se venden en Europa y lo acaban de invitar a Colombia para presentar sus libros. Pero llega a casa y el mensaje a través de la música que oyen sus adolescentes es un tributo a la frivolidad. 
Hoy en día puedes ser lacaniano sin leerlo, sin abrir un libro de Lacan, te toma una mañana anotar bien los videos documentales y analíticos, para dummies, tutoriales, y puedes ser un experto lacaniano. Y así Borges y Cortázar. Pero nadie pregunta por ellos en el ecosistema millenias ni centenial, no les interesa. Acaso el futuro está en sus planes? 
Son nativos inmersos en el enfoque de vida como generación de data, a través de likes, a través de virales. Ya no somos lo que decimos o demostramos, somos lo que ponemos en redes sociales sobre nosotros. Lo que comemos, dónde lo comemos, con quién lo comemos, adonde viajemos tiene que ser un lugar de ensueño y fantástico, sino no alcanzará para que las redes te inviten a monetizar tu vida. 
La explosión de las redes sociales, el protagonismo que toma el teléfono celular dándole de baja a la cámara fotográfica en la vida cotidiana. Todo eso genera un entorno inédito en la vida del mundo. Los smart tv, los smart clock, a ese punto llegaría un robot 'tonto', que la inteligencia llegue a un tope en que comience a decaer, y el robot comience a involucionar como un mono. Se podría ?

sábado, julio 30, 2022

UN DÍA FUIMOS KIDS



Los años me han dado una paliza / no solo me siento viejo sino que la maquinaria funciona en baja calidad / como un auto / como los nissan sentra que duraron todos los noventas en Perú / pensaron que eran inmortales / nadie es infinito / hace mucho tiempo que no toco una guitarra / pero me invitaron a cantar unas canciones en una fiesta / era en Breña, en la azotea de un edificio antiguo / el cartel indicaba que iban a tocar como diez artistas, incluído Los Viejitos de Barrón / pero la banda ya no existe / quedó enterrada en una gaseosa ansiedad / culpa mía obviamente / pero igual el show no puede parar / confirmé mi presencia / pero hacía frío / el organizador es un cantante muy exitoso, me conviene cumplir con las invitaciones aunque hace mucho tiempo que dejé de ir a fiestas, a bares y burdeles, a cocteles o cenas, me autoexilié en mi propio mundo y así quiero llegar al infinito / . / . / Pensé que había llegado tarde a la fiesta porque me dijeron que era vespertina / pero fui el segundo en llegar / la primera era una gorda loca que no paraba de preguntar quién tenía drogas / recalcaba también que no tenía dinero y le debía mil soles a la señora de la bodega por margaritos que tomaba de lunes a viernes / porque era un teletrabajo y se la podía pasar borracha / me dijo que tenía un diler a la otra cuadra a veinte soles tres por cincuenta / habla / yo tenía tres o cuatro pastillas en el cuerpo más la resaca de dos sesiones cerveceras recientes, el hígado ya no me respondía y no quería sonreír / . /  .  /  .  /  la gorda pulseaba / era novia del dueño de la azotea y propuso hacer un trago de vodka con alprazolam / era un lugar ideal para filmar un corto de Ribeyro / decadente pero libertario / se podía fumar y había baño con agua / Yo no había llevado ni guitarra ni uña / solo la máscara y mi poemario 'cancionero inutil', que escribo a mano hace mucho tiempo / . / . / pensé que podría hacer el show pero la verdad que el frío me mataba / tomé unas cervezas y me colgué / al rato llegaron los barman y un par de gente andrógina / uno dijo que por la Brasil tenía un caño que tenía tuza de tres colores / distintos precios / a la gorda se le vino la ilusión / me llega al pincho la música de bizarrap / había como 50 músicos, tres mujeres incluyendo a la gorda drogona, una batería electrónica / y yo que ya me quería ir, iban a dar las 11 de la noche / ya no podía más tenía tres horas ahí en una azotea polvorienta lleva de chicos con raros peinados nuevos / . / . / . /  yo había ido buscando amor porque ya estoy harto de los likes / y que la verdadera historia no sea una 'history' de unos cuantos segundos / yo duro un poco más / mis parejas que han sido bien pocas han estado conmigo máximo dos años / después me expectoran echándome la culpa de todo / pensé que en la fiesta podría encontrar a alguien pero las dos chicas bonitas estaban copadas y yo no podría atreverme a acercarme por timidez / terminaría aburriéndola con mi silencio y mi gesto adusto / ya es histórico eso / cuando le dije al organizador que no podía tocar que ya me tenía que ir, insistió en que intente hacerlo / pero ya las fuerzas me habían copado / me disculpé, como me disculpo por cada cagada que hago 24 siete / y me fui / mientras bajaba la gorda me dijo ya broder, veinte soles por cabeza y voy al toque traigo un brown sugar / ya le dije loquita, le di los 20 soles y me quite / . / . / . / Estuve varios días llamando a mi ex a pesar que su marido podía pescarle los mensajes / comenzamos a salir pero sin recordar el pasado / igual de amante no podría pasar porque sus hijas no me podrían ver / después de la despedido que hubo, con policías presentes en su casa, no vendría bien que me vuelvan a ver nunca más / conversando mientras tomábamos unos tragos me dijo que la mayorcita le había preguntado qué pensaría si a ella le gustaban las mujeres / no pasaba de once años y en el colegio habían venido con la onda LGTB / entonces la niñita estaba multicolor recontra feliz con su nuevo interés de ser libre / su madre le dijo que bueno que estaba bien / que igual prima el cariño y el amor a la persona / luego vino la menor  a preguntarle que qué le había dicho la hermana mayor / qué te ha dicho ? Le dijo una revejida / su madre no le quiso decir nada pero insistió tanto que le terminó diciendo / ya sabía, le dijo al escucharla / pero no te preocupes mamá / mi hermana está confundida nada más / se le va a pasar / . / . / toda esa descarga me dio mi ex por intentarme acercar a ella  y pensé que por ahí no estaba el amor que yo buscaba / . / . / igual no me volvió a hablar /  .  /

Cuando no tenía internet en mi casa iba a una cabina / entonces creé un blog y me volví cibernovio de una colombiana de Pereyra / Diez años después de conocernos virtualmente, fui a Colombia a la búsqueda de mi amor / Pero al llegar nos miramos y no pasó más / terminamos peleando y me quedé un mes en su ciudad sin verla más / tuve que volver a empezar, hacer una agenda de escritura y entrevistas / comencé a ir a la iglesia y me sentaba a pensar / en qué había fallado ? / acaso no era lo que yo buscaba al venir ? / Atribulado de tristeza caminaba cerca de la iglesia cuando conocí una niña de 17 años que parecía de un poquito más / era blanca con pelo negro y lentros grandes / narcisa porque vestía de negro / fuimos a ver a la sinfónica de Cali en la iglesía / luego llegó su mamá y me habló claro / que si no me iba llamaría a la policia / regresé a Lima descorazonado / pensando que jamás encontraría a alguien que me acompañe en mi vida / La colombiana, cuando se enteró por redes que ya había vuelto a Lima me comenzó a hablar de nuevo / me dijo que quería seguir siendo mi cibernovia / pero no mi novia presencial / Ella también buscaba el amor desde muy joven / a los quince se comenzó a cartear con un preso / por alguna invitación parroquial, le envió una carta a un preso y éste le respondió / entonces comenzaron a cartearse / a conocerse por escrito / cuando la colombiana consiguió la mayoría de edad decidió que quería conocerlo en persona / él ya no estaba en la cárcel / su sentencia por narcotráfico había caducado / estaba en Estados Unidos y tenía familia, le advirtió el expresidiario / Ella fue a verlo y se reunieron en un café / le entregó una caja con todas las cartas que tenía con él / pero su pareja epistolar desconfiaba de su puro amor / presentía que tenía que ver con su pasado mafioso / aunque fue cortez, mostró poco interés por recibir el puñado de escritos en papel foliados / el ex presidiario era una suerte de cibernovio pero de la era pasada, de papel y por escrito / un novio de tinta / y yo luego fui su cibernovio aunque más quedó en ciberamigos / . / . / . /  
Siempre tengo mi último recurso / con ella si llevamos años con intervalos en los que tuvo a sus hijos / la última le copa el tiempo / no sabía cómo decirle que la quería ver / ir a un hostal como antes, ver porno y alucinarnos protagonistas / pero cada vez que le insinuo se molesta y me cuelga / o me bloquea / le escribí un mensaje diciendo que había soñado con ella y con su hija / mientras le daba de lactar me ponía del otro lado y lactaba yo también / como si fueramos dos cachorros y ella la matrona / me mandó a la mierda y me dijo que me haga ver porque tengo el autoestima hasta las huevas / Yo solo pienso en la forma de encontrar el amor pero siento que he puesto a cupido en el infierno. 

miércoles, julio 27, 2022

jueves, julio 21, 2022