domingo, enero 12, 2020

BARRUNTO DEL ALTO CIELO


Frescos acercamientos con la muerte.


Uno
Se presentó mi libro Barrunto / No es mi único libro sino que no tengo la culpa que solo me llamen por Barrunto / si saben cómo me pongo para qué me invitan ?

Todo estaba pleno / se hizo una pasada de la versión teatral dos días antes de la presentación / el ensayo comenzó a las once de la noche y acabó a las cuatro de la mañana / yo era el único presente / había comprado una caja de cerveza pero nadie tomó, me la tomé solo / cuando acabaron yo estaba entre feliz y eufórico / los músicos tenían sesión a partir de las seis de la mañana en un estudio, hasta el mediodía / yo no me levanté hasta el día de la presentación / pero me fui feliz / . /

Al elenco les había prometido pagarles toda la chamba el mismo día de la presentación / con cuarenta libros vendidos estamos del otro lado / me creyeron / .  /

El día de la presentación se vendieron dos libros / pero varios amigos me regalaron botellas de vino y güisqui así que como se dice entre peruanos 'jodido pero contento' / así que todo jodido pero contento brindamos, todos felicitaron a los actores.

Los músicos me dejaron encargado el set de percusión / con un cajón Atempo / un cajón raro / mitad flamenco mitad criollo / se tocaba por cualquier lado, tenía un sonido contundente / era la niña mimada de Ger, el músico cantante que se había puesto la camiseta de Barrunto / pero entre tanto brindis sus cosas se perdieron en el taxi de regreso a la oficina / Al día siguiente, asustado me llamó y me dijo que él vivía de la música, que su instrumento era su herramienta de trabajo / yo estaba con una resaca espantosa y le dije que no se preocupara que yo iba a poner el pecho / .  /

El fin de semana nos encontramos en el paradero caja de agua / luego tomamos un taxi y luego nos recogió una camioneta que finalmente nos llevó a una fábrica en Zárate / al entrar daba la sensación de estar en una carpintería / se respiraba aserrín y en la pizarra se detallaba: Alex Acuña, dos cajones; Chocolate, tres cajones; Pititi, ocho cajones. Puro bravo había en la pizarra. / El dueño de Atempo aún no llegaba entonces Ger se puso a probar los cajones / hasta que encontró uno parecido al que se habían robado / cuando llegó el dueño me fui a conversar con él y convencerlo de que le pueda pagar en cuotas / el luthier era joven y buena onda, le pidió a su esposa que pase la tarjeta / pasó y le entregué su cajón al músico afectado / . / . /

Terminé quebrado pero con dignidad / siempre digno nunca indigno / . / .

A los días el luthier que me dejó pagar en partes el cajón fue asesinado por sicarios delante de sus hijos en la puerta del nido / .  / . /  Barrunto.

Dos
Al maestro Eloy lo conozco de la playa / hace unos años en la casa de Mario Vallejo, en Cerro Azul, una mañana llegó Eloy con una botella de vino. Mientras desayunábamos huevo y café con leche, Eloy tomaba su copa de vino y hablaba de una biografía sobre Eielson que estaba preparando / Eloy venía de estar unos años en Cuba, trabajando / escribiendo / pero había estado por Italia y todo Europa / Esa vez, en la playa tomando güisqui viendo el sunset me dijo: jota jota, en la vida hay dos sonidos mayores / uno es el romper de las olas / y dos es la respiración de tu vieja / . / entonces explicó a manera de jadeo la potencia de esa sensación en la tranquilidad del ser humano / .  / Días antes de la presentación le pedí que haga los comentarios / entonces me citó en el bar Queirolo con una botella de vino  / me dijo que por mucho tiempo ese bar fue su escuela, fue su oficina / alguna vez se llamó la AAA / la asociación de abogados ambulantes, porque era un lugar ideal para el lobby siniestro / o hacer un pase / me habló de Surquillo / de la salsa / de todo / maestro de la creatividad / un gigante de la palabra y el cuento / me agradeció por considerarlo y tuvo palabras de elogio en la presentación / lo conozco de talentoso y también de ocioso / lo único que no le perdono es que no me haya traído mi paco / dijo para rematar su presentación robándose los aplausos y las carcajadas de mis ayayeros / .  /  .
Eloy se fue temprano ese día y nunca vio la muestra de teatro / pero a las semanas apareció la invitación para ir a Chimbote, donde él era invitado de honor / yo me colé en el hotel y respetando la tradición de mi peregrinaje prostibular en homenaje al tayta Argüedas, me perdí toda la feria del libro / Pero cuando llegó Eloy, comenzamos con el vinoco / mi presentación era a las seis y la suya a las siete, hasta las nueve / Para mi presentación hicimos la misma jugada de Lima / ya no dijo que le había fallado con su paco porque ahora sí le cumplí / así que todos sazonados presentamos mi libro / entre los asistentes había una muchacha pequeñita que cargaba a su hijo / espero a que atienda a los lectores para acercarse y decirme que quería leer mi libro / yo le pregunté si era madre soltera / me dijo que sí y que tenía un hijo más / tenía dos que a veces su mamá le ayudaba a cuidarlos / pero ya no más con el papá de mis hijos / ya no pasa nada / le di mi libro y le dije que vaya mañana a mi hotel para conversar / me dijo que le iba a decir a su mamá para dejarle a sus hijos cuidando / .  / la presentación de Eloy fue magistral / subió a diez mujeres periodistas y las homenajeó mientras le metía seco y volteaos de vino / luego me invitó a la meza para que le reviente unos cuetes  / hasta ese momento había fungido de mozo personal de Eloy pero cuando tuve  mis dos minutos de micrófono aproveché en saludar al alcalde de Chimbote que acababa de entrar / entonces me gané el aplauso pero también la invitación a comer en el mejor chifa de la ciudad / quédate con Eloy / me dijeron / entonces le serví más vino a Eloy y nos fuimos una comitiva oficial hacia el chifa / como Eloy era el invitado de honor, le pasaron la carta y fue el elegido en hacer el pedido / pidió chancho y varios platos sibaritas / yo estaba feliz pero también cansado luego de varias horas de beber, hablar, florear, aplaudir, reír, tirarle maicito a una madre soltera de diecinueve años y hacerle porras al alcalde / esta exhausto / pero la noche recién comenzaba porque era aniversario de Chimbote y los esperaban en la plaza mayor con un escenario gigante donde iban a tocar los pasteles verdes / el alcalde llegó con tres vinos más y me dio gastritis de solo ver las botellas descorcharse / Eloy soltaba cada vez sonetos más picantes / cada vez más eróticos porque le habían puesto a una edecán a su lado y estaba que la sonrojaba con su magia / Eloy hablaba, opinaba, recitaba, te cantaba un bolero, luego soltaba una historia genial, luego lanzaba una profunda reflexión y a todos los tenía hipnotizados / señor alcalde, dígame qué fruta le gusta / por qué maestro Eloy / le preguntó intrigado el alcalde que había rodeado el chifa con sus matones y alrededor de la mesa donde comíamos habían tres mesas ocupadas por gordos de seguridad / todos hacían la finta que eran clientes pero en verdad estaban cuidando al alcalde / por qué maestro, le preguntó el alcalde / y Eloy le dijo: para llevarle al penal su fruta preferida / .  / el alcalde rió un poco serio pero la mesa no dejó de celebrar las ocurrencias del maestro Eloy / . / luego de comer y beber, faltando diez minutos para las medianoche, fuimos la comitiva oficial al escenario, donde anunciaron al alcalde pero también al invitado de honor / nos pusieron en primera fila mientras el alcalde daba unas palabras pero yo me fui abriendo porque ya tenía sueño, cansancio pero también ganas de cagar / además el tour prostibular me había dejado chaqueta pero también medio sucio, así que necesitaba un baño / Lo dejé a Eloy en buenas manos, se abrazaba con el alcalde y se gastaba en bromas / mis quince minutos de fama, con la gentita intelectual y política de Chimbote, se acabaron con mis ganas de ir al baño / aproveché el hotel / el desayuno y el wifi / al día siguiente me encontré con Eloy en el terrapuerto / yo iba en bus económico y él en bus cama / Me dijo que la había pasado mostro en un chifa / pero le dije que yo había estado con él / tú estuviste ? / se sorprendió / y le conté más detalles / nos fuimos a Lima cada uno en su realidad / . /
A los dos días / en el chifa donde habíamos cenado con el alcalde asesinaron a balazos a un empresario / .  /  Barrunto.

Tres
A mi tocayo lo conocí a principios de los noventas en una resaca / yo tenía quince años, la resaca era de él y de mi hermano mayor / era mediodía un domingo y ellos dormían pero yo estaba despierto y aburrido / entonces el amigo de mi hermano despertó y me preguntó cómo me llamaba / Juan José le dije / y él también se llamaba igual / tocayo me dijo / tocayo le dije / se puso sus lentes y parecía mucho a Henry Rollins / me dijo que era publicista y que había hecho un comercial muy famoso / "mi huevo quiero yo mamita", tarareó la melodía / era súper famoso el comercial / luego me preguntó si tenía un cigarrillo / yo tenía un cigarrillo arrugado que le invité / pero le pedí que me ayudara con mi tarea / era de cívica / y la pregunta era qué significa nación, territorio, estado / y el tocayo me dio una charla magistral / me explicó todo y nunca me olvidé del tocayo / 25 años después lo encontré en Linkedin y vi que era experto en robótica / entonces lo invité a mi programa y le obsequié mi libro Barrunto en versión comic / le conté que lo conocía de mucho antes pero no me ubicaba, tantos años, él había vivido mucho tiempo en Barcelona / pero se fue encantado / luego le conté a mi hermano si lo recordaba y se contactaron / luego se reunieron y comenzaron a hacer negocios juntos / la idea de un instituto de capacitación empresarial se fue consolidando bajo la batuta del tocayo / y nos hizo una jornada de inducción para aprender elearning y emprender  nuestros cursos online / ahí demostró toda su destreza / Entonces me llamó un día de diciembre, me invitó a su casa en Chosica, pues había implementado un lugar para grabar podcast y ahí podríamos terminar de implementar mi curso online / pero pasaron las fechas, pospuse un par de veces porque se me aparecían otras cosas y lo relegaba, lo cual sentía que le incomodaba / entonces le dije que el 17 de diciembre iría a su casa / pero dos días antes me llamó / aunque yo había estado pensando por días qué inventarle de excusa para no ir, pues era cercano a navidad, las cosas se ponen feas en la ciudad y la verdad que me ganaba el desgano / por teléfono me dijo que no iba a poder realizarse la reunión / que estaba en el hospital y que había sufrido un infarto / peor aún, se le había complicado con una insuficiencia renal que lo iba a tener un poco fuera de órbita / a saber de su voz, lo sentí tranquilo, hasta especulé que me estaba tonteando y buscaba una excusa para suspender la reunión, pero un infarto? / .  / Se lo conté a mi hermano el día de nochebuena y me dijo que sí, efectivamente el tocayo estaba en cuidados intensivos / que había venido la hija de Barcelona y que el pronóstico era reservado / me quedé sorprendido y el día de navidad le mandé un mensaje / fuerza tocayo / a los dos días respondió la hija diciendo que agradecía la buena vibra, pero su papá estaba en coma / .  /
Me fui a Cerro Azul a pasar año nuevo / pero el primero de enero por la mañana en el Facebook el publicista Gustavo Rodríguez anunció que Juan José Rosado había muerto / .  /  .  / Barrunto.

Cuatro
Ahora que me voy a Santiago en busca de mis raíces poéticas / la folclorista Violeta Parra Sandoval pudo haber sido mi tía / me recuerda al viaje que hice a Colombia cuando salí del hospital siquiátrico / era un viaje incierto a la selva colombiana, cuna de la droga y la prostitución / aprendí a rezar la misa, rezar muertos, rezar matrimonios, rezar bautizos / aprendía tomar un tintico y de pronto me llamaron de un buen trabajo / me fui miedoso y regresé empoderado / ahora me voy a Chile y fraseo a Violeta / en una copa de vino quisiera tomar veneno / veneno para matarme veneno para olvidarte / y fraseo a Jorge Pimentel para enfrentarme a mí mismo / Carajo, estoy con la muerte. CONTESTEN !!!


sábado, diciembre 07, 2019

POEMA DEL ESCRITOR A SU MADRE


Y los colores cantan manchas de rubor en nuestras sombras / cuando el sol llora / cuando las ranas espantan el amanecer croando fiebre / marchitando olores / gerundios animales / unicornios atormentados / sordomudos fariseos atorrantes que carcomen tu sonrisa / luchamos contra el mal de amor y nos volvemos inmunes al corazón chicle globo / Y la brisa gorgojea tus esmaltes / raudas flechas tiroteando el futuro de nuestras ofensas mutuas / Entonces los pinceles se convierten en esperanzas soñolientas / las begonias tintinean abrazadas al verte lavar tus paletas / los canarios aletean ilusiones redoblando los suspiros / tus fragancias mis cerezos / mis remedos tus cosquillas / porque no hay nada más desgarrador que escuchar tus melodías de cuna a capela / porque no hay nada más desgarrador en mi desierto semblante que tu silencio / cuando el exabrupto me asalta y los moretones aparecen palpitantes / y azotamos nuestras vergüenzas hasta enterrarlas junto a las pesadillas que escribí apenas aprendí a caminar sin tus huellas en mi frente / dibújame otra vez en tu vientre / / . /

jueves, diciembre 05, 2019

BARRUNTO DE ARRIBA Y BARRUNTO DE ABAJO


Tres Cabezas o La Casa Rosada. Chimbote, 2019.

Así como me tocó presentar (una vez más ya perdí la cuenta) mi Barrunto este año en la Casa España de Lima, justo el 23 de octubre santo de Caitro Soto, cajonero mayor del Perú, se perdió o se robaron o me lo dejé robar, o me lo olvidé pensando en que era una leyenda y no tenía para pagar un dentista. / . / . / Tal vez fue una maldición que me tiró el duende desde arriba. / . / . Negrito, habrá dicho / el día de mi santo se celebra conmigo / o no se celebra guajuajua / Se habrá reído el maestro Caitro / . /  Le pregunté a mi diler en el barrio si lo conoció / claro pe causa, me entregó el paco / si su hijo fue mi primer amigo en el barrio / . / tu vuelto, barrunto / .  / . / .

De igual forma el día que murió José María Argüedas, luego de unos días de agonía tras un balazo en la cien, me toca presentar Barrunto en Chimbote / . / . / Yo vine por primera vez, a presentar Barrunto, en el año 2008 / En realidad no vine por mí sino por gestión de Romero, el baterista fundador de los Viejitos de Barrón / él acababa de presentar un libro de 600 páginas 'La armonía de H', sobre la vida y obra del poeta Luis Hernández / fue a él a quien contactaron para presentar su libro / él dijo que vaya Barrunto conmigo / y nos mandaron los pasajes / pero lo que más recuerdo, aún no había ido a Europa yo, fue que nos recibieron dos gestores culturales / uno era Augusto Rubio, premio nacional de periodismo, y el editor Jaime Guzmán / el editor era mucho mayor pero un tipo moderno, open mind, recontra relajado / ambos nos dijeron que Chimbote tenía muchos atractivos literarios / mientras comíamos el mejor cebiche del Perú nos propusieron ir a un burdel / pero no era un chongo cualquiera, era el mítico Tres Cabezas / adonde José María Argüedas, a saber de la novela 'El zorro de arriba y el zorro de abajo', iba para aplacar su depresiva tristeza / Ese libro relata a manera de diarios personales o cartas de despedida de este mundo, que su vida ya no tenía sentido / mientras que trenza una historia que se ambienta en Chimbote, con el boom de la pesca / . / . / .

Según críticos de la literatura, El zorro de arriba y el zorro de abajo queda póstuma pero también queda como una obra que concluye con la propia muerte del autor / . / . / .

Entonces cada vez que he venido a Chimbote, ritualicé mis actividades personales / me comía el mejor cebiche del Perú / luego tomaba un taxi y me iba al Tres Cabezas a cumplirle al tayta / . /  . / :

Una ocasión caí por Chimbote con mi papá, para el matrimonio de un primo / entonces me jalé a otro primo le pedí que me acompañe y lo llevé al tres cabezas / a los años se casó pero no me invitó a su boda / . /  . /

Este libro vale oro / dijo Jaime Guzmán / pero hablaba del libro de Romero / del mío, lo puso por ahí entre sus miles de libros que había editado / le compró una buena cantidad y seguimos bebiendo cerveza hasta el amanecer, en el malecón / . / . / .

Stand del fallecido Jaime Guzmán en la FIL de Chimbote, noviembre 2019.

Chimbote tiene todo lo malo de Lima, es gris, tiene mar, aunque también gris y oloroso, como a sexo / tiene su avenida abancay / su victoria y su surquillo / también tiene bonitos restaurantes y bares, se come buen pescado / . / . / Esa vez en 2008 Romero sabía que era el último tour porque se iba a Irlanda a casarse con una chica que había conocido por messenger / yo no sabía qué hacer / acababa de quebrar la empresa que hacía Urbania / tenía un libro que poco o nada de réditos me traía / pero fui a Chimbote con el mayor entusiasmo / y a los meses me invitaron a Europa / . / .



Ahora once años después llego a la Feria del Libro como invitado / un invitado un poco raro porque me invitaron y luego nadie se comunicó conmigo / entonces decidí ir por mi cuenta / pero apenas me vieron merodear el malecón me llamaron / me pidieron disculpas y que tenía una habitación en el hotel de turistas / entonces fui a sacar mis cosas del hostal pulgoso al que me había metido y todo el dinero que tenía de viáticos me lo gasté en cervezas que metí en la maleta y las puse a congelar en el frigobar / pensando siempre en Argüedas, me fui a hacer mi ritual prostibular / el taxi me llevó por unos parajes que recién caía en cuenta que se trataba de un basural y que íbamos entrando cada vez más a la profundidad de una gran montaña asquerosa de basura que se iba quemando de a pocos / no había mucha gente / no es un lugar habitable / no hay animales, solo millones de moscas / entonces el taxista me dijo que si quería que lo lleve hasta la puerta eran dos soles más / no tenía monedas así que me dejó como a 300 metros / baje nomás, no pasará nada / yo sentí miedo, como si me estuvieran mandando a la muerte / pensé que sí tal vez estaba siguiendo el camino del tayta y que nuevamente me cortejaban los pensamientos suicidas / . / . /

Llegué a la puerta y no había nadie / ni siquiera el portero / entré y comencé a tomar fotos de un lugar prehistóricamente vacío / como una casona de monjas para retiros espirituales / pero aquí no había nadie / ni carne ni nada / solo moscas y olor a basura quemada / el primero en llegar fue el portero y me cobró dos soles / luego llegó una nenita que pidió su llave / detrás de ella entró un robusto moreno que le tocó de inmediato la puerta / lo dejó entrar / bueno la perdono, me dije / al cabo de una hora / desesperado por las moscas y el olor / llegó una mancha de putas / aunque todas gordas y yo para gordas ya estuvo bueno / llegó una bajita casi niña sin senos / la miré y me miró / recordé a la niña de Cerro Azul pero cuando me iba a parar un viejito la tomó de la mano y se la llevó / me ganó el viejito y a la niña me la ganó un huevón con plata / yo soy un huevón que escribe, pero que no tiene plata / aunque en el tres cabezas todos deben tener plata / la vi entonces salir con un vestido que traslucía todo su cuerpo desnudo, rojo / me metí a su cuarto y batallé los fueros de su piel / entonces me sentí Argüedas otra vez / como antes de suicidarse mencionó en un discurso que le pesaba mucho llevar una vida amorosa y sexual con una mujer más joven que él / yo no tengo ni vida sexual ni mujer más joven que yo / la mujer que se acerca se aleja al conocerme a profundidad / no sé por qué / Arguëdas habrá sido así de intenso? / O no sé así lo imaginé mientras la ecuatoriana (Julissa, colecciono nombres del oficio meretrístico) me limpiaba con alcohol la entrepierna / . / . /



Creo que esta ha sido el último peregrinaje / aunque la gira de Barrunto por los veinte años recién comienza / tengo tanto tiempo metido en esto que me conozco la ruta / salir a una ciudad / sea Ayacucho o Dublin, sea una mesa literaria o un comedor popular / es valioso ir a hablar del libro más allá de vender uno o dos libros que te alcanzan para un vino, el piqueo y el matiz / conoces gente maravillosa que te cambia la vida / recuerdo haber recibido el abrazo en Europa de una lingüista de la UE, que quería que le explique la connotación de la palabra 'ruca' que había leído en mi cuento / o cuando presenté mi libro ante unos cuantos desconcertados estudiantes colombianos, en una biblioteca pública en Pereira / yo haciendo una pantomima de un vendedor de buses / en este caso el bus fue la biblioteca y los lectores los pasajeros / y yo el que se sube a venderte un caramelo a cambio de una historia / nadie me compró un libro pero a las pruebas me remito :




Después de ese viaje a Chimbote en el 2008 con Romero a presentar su libro la Armonía de H, sobre el poeta suicida Luis Hernández Camarero, ya como a las siete, después de haber bebido toda la tarde, comido el mejor cebiche del Perú y descargando una maniobra física-fisiológica en el tres cabezas / hablamos cualquier pichulada en la mesa / al fin y al cabo había no más de diez personas / Igual cuando a los meses me fui a Iquitos a presentarlo gracias a mi tía Viky, que se hizo mi manager unos meses y auspició mi presencia en la Feria del Libro de Iquitos / me consiguió hotel y más o menos igual llegué primero a una casa y luego me encontré con mi amigo Necho y nos pusimos a tomar chelas heladitas en el malecón / . /  a esa presentación fueron solo dos personas y solo fueron porque mi tía les había ofrecido una botella de Jack Daniels / . / . /  Nos tomamos la botella y luego se hizo de día al Nechito lo botaron del trabajo y a mi me botaron del hotel por tomarme todo lo que había en el frigobar / . / . / volví a Lima con el pasaje para el bus nomás / . / pero feliz / . aunque la felicidad es pasajera y también pajera / así que al cabo de unos minutos te sientes un pobre huevón / .  / . / . /

Un consejo de un ángel a otro ángel: cuando desees morir, ve a Chimbote viejo, mira un rato el malecón / tómate una chela y cómete el mejor cebiche del Perú / tómate un taxi y dile que te lleve al tres cabezas / huele toda la basura quemada que puedas / trágate una mosca / paga tus dos soles y comparte carne con algún barrendero jubilado, un basurero hediondo, un pescador drogado con pasta / comparte tu virilidad con una mujer que todos hayan besado / lámele la oreja y baja hasta el ombligo / dile que la amas / que le pagarás sus estudios / que la harás tu esposa / que le pagarás la operación a su papá / todo a cambio de darle un beso en la boca / que si no te acepta te matarás por ella por amor / . / . / volverás a la ciudad reconfortado /  luego de eso, te aseguro: amarás la vida por lo menos unos cinco años más / - / .

Quieres conocerme anda mirar el mar. Martín Adán. 

sábado, noviembre 30, 2019

BILLETERA MATA POETA

BARRUNTO, ópera salsa. Herbert Corimanya, 23 de octubre 2019. CC España de Lima.

Después de presentar mi libro en octubre tuve que pagar los daños / el primero era mi corazón porque la niña le había contado a su papá que ya no quería seguir siendo mi amigo / es más, le mostró todas las conversaciones de wasap que había tenido por meses / el tío, que es de mi edad, hacía planchas con los puños mientras mentaba mi nombre / . / .  / .
Yo te mando a matar / me dijo mi editor / o te quiebro una pierna si te metes con mi hija menor de edad / luego le mostré su foto y me dijo que no parecía la edad que tenía / parece de más, es más: ya juega su pelota / . / . A mi jefe también le mostré su foto, acercó sus lentes a la pantalla y la vio simpática / está guapa la sambita / de qué hablan ? / . / . la verdad no hablaba de nada con ella, qué comí, que soñé / le digo cuánto me gusta y las ganas que tengo de hacerle un hijo / . / pero más allá de eso, nada / . / . /

Me miró serio mi jefe / aunque mi entusiasmo se reflejaba en él / Me voy a casar, le dije a ver si me sigue contratando. / .  / .

El papá de la niña estaba en su casa pensando por dónde me iba a dar primero cuando me viera / entonces su perro pitbull se comenzó a pelear con un pequinés de la vecina / el tío intentó separarlo pero su perro terminó mordiéndole el talón de aquiles y le malogró la pierna / . / . /

Desde ese día no puede caminar y tiene riesgo de perder la pierna porque la brisa del mar de Cerro Azul no le ha dejado cicatrizar el tejido / . / . / Desde entonces puedo caminar tranquilo por el pueblo / . / pero igual tenía cuentas por pagar en Lima / el primero era el músico que había hecho la salsa en la obra de teatro de mi libro Barrunto, cuyo cajón dual mitad criollo mitad flamenco se perdió durante la fiesta de celebración / más que se perdió, me olvidé de sacarlo del taxi y el chofer aprovechó mi deplorable estado etílico / . / .  / 

El músico me citó en la estación Caja de Agua de tren eléctrico / de ahí tomamos un taxi y luego nos recogió una camioneta / dimos varias vueltas y llegamos a la fábrica de cajones / el dueño no estaba y con él teníamos que tratar el precio / porque plata no tenía / más que un libro Barrunto y explicarle lo que había pasado / demoró una hora y media en llegar / le expliqué, el amigo era un luthier muy conocido / a saber de la pizarra que había, sus cajones iban a parar a las manos de los más mostros del Perú: Alex Acuña, Chocolate, y demás.

Mientras el músico iba probando los cajones me fui a hablar con el dueño, el luthier / . / le dije que había sido un accidente / además que la presentación del libro había sido un desastre y de 40 libros que tenía que vender solo se vendieron 4 / . /  el maestro me dijo que podía pagarlo en dos partes y eso me alivió / . / pasamos mi tarjeta de crédito y pusimos 36 cuotas / pero rebotó / entonces tuvimos que bajarle el monto y dejar mi DNI / . / .  /

El músico encontró el cajón ideal / . / curioso que un cajón se lo hayan robado el día que nació Caitro Soto, de quien estoy haciendo un libro sobre su vida y milagros urbanos / . / . / un 23 de octubre se presentó la cuarta edición de Barrunto y una muestra teatral de adaptación del cuento a la acción dramática: una ópera salsa / . / .

El músico, que toca para varios cumbiamberos famosos / me dijo que se iba a Chile al día siguiente / luego de eso, no supe más de él / lo último fue algo que puso en su Facebook que las tiendas estaban cerradas y que había conocido a una venezolana / . / se tomó un selfie con ella y no volvió a publicar / . / . /

El luthier, dueño de la fábrica, fue asesinado días después, delante de sus hijos mientras los dejaba en el colegio en San Juan de Lurigancho / unos sicarios de dispararon en la cabeza / . / . /

La niña de Cerro Azul me escribió por la madrugada desde otro número / me dijo que su papito estaba llorando de dolor / que la pierna lo tenía loco y triste / ya se ha olvidado de usted, estimado / me dijo la niña / peor aún, el veterinario lo llamó a decirle que al perro lo tenían que sacrificar porque tenía un virus rabioso / la niña pensaba que ese era el motivo de su mal humor: la rabia del perro / . / . / .

La niña fue con su perro al veterinario que ya la esperaba con la jeringa en la mano / .  / entregó a su perro que ya parecía asustado como que sabía que se iba a morir / la niña me llamó porque me dijo que yo era la única persona con quien tenía confianza / después de mi mamá, usted mi estimado / . / . estaba muy triste por su perro / tanto así que apenas el doctor le puso la inyección y el perro se durmió, las pulgas comenzaron a saltar / entonces la niña comenzó a matar pulga por pulga, así como solía hacerlo después de bañarlo / . / . / mató unas cuantas pulgas con las uñas de sus pulgares / .

Así triste se fue a trabajar al restaurante por la tarde / estaba triste pero también distraída / tanto por lo de su perro y su papá pero también por un chico que iba seguido al restaurante y era el hermano del alcalde, además de ser la mejor amiga de la dueña / iba seguido para alardear de su hotel, que quería llevarla a la niña a trabajar allá como anfitriona (de compañía) / . /

La niña atendía a la gente pero el hermano del alcalde la ponía nerviosa / por eso pateo una vitrina de vidrio y se rompió / peor aún los vidrios cayeron sobre una torta de chocolate / y ella tuvo que pagar todo / entonces la dueña le propuso al hermano del alcalde pagar los daños a cambio de una cita con la niña / la niña aceptó riéndose, curiosa y pendeja / . / luego me mostró los pantallazos de lo que conversa con el hermano del alcalde / entonces le dije qué ondas, que si iba a ser así la relación no íbamos a llegar al altar / como le había dicho a mi jefe / . / yo no tengo nada con usted mi estimado y tengo derecho a ilusionarme / . /  . /  pero mis muestras de amor ? mis poemas, mis joyitas de fantasía ? mis collages de papel ? / mis canciones desafinadas con mi guitarra de palo ? / No confunda las cosas estimado sino le diré a mi papá que me está acosando otra vez / Cómo que otra vez ? ... /

Después de esa madrugada la bloqueé en el Facebook y del wasap / pero de inmediato creé una cuenta falsa y le mandé invitación / . / . /

Ahora que estoy solo soltero maduro otra vez me han invitado a Chimbote / recuerdo con alegría ese puerto desde la vez que me invitaron a presentar Barrunto en el 2008 / la primera gira de los viejitos de barrón y el tour María Argüedas al mítico e histórico tres cabezas, el burdel donde el tayta intentó curar su depresión bajo una estricta terapia prostibular /  será motivo para aplacar los llantos de este atolondrado corazón y chocón / . / . /

BARRUNTO EN LÍNEA DE TIEMPO


viernes, noviembre 22, 2019

CAITRO SOTO PIEZA VITAL DE LA CULTURA PERUANA



(Testimonio de Jaime Soto Mendoza, hijo de Caitro Soto).
“De los setenta entrando a los ochenta, mi papá tocaba en grandes grupos y no nos dejaba solo, iba a tocar a un sitio e iba con mi mamá, mi hermana y yo. Siempre hemos vivido en Los Sauces, Surquillo. Había una peña y los guardianes del local ya sabían que cuando teníamos sueño, nos subían al carro, porque mi papá toda su vida ha tenido carro, y nos cuidaban mientras mi papá tocaba”.
Cuenta Jaime Soto Mendoza, de 45 años, surquillano del barrio de Los Sauces. Hijo de Carlos Soto de la Colina, conocido mundialmente como Caitro Soto. Cajonero mayor, fundador de Perú Negro, cantante, compositor y cultor de la negritud peruana.

Su relato se basa en diversos temas que van desde su vínculo con el barrio, sus relaciones con gente importante como Víctor Raúl Haya de la Torre o Chabuca Granda, empresarios o vecinos que tuvieron la dicha de conocerlo y descubrir un ser humano maravilloso.

“Yo a Chabuca Grande la he conocido desde mucho antes de que mi papá tocara con ella. Mi papá era el cajonero oficial de Chabuca Granda. Había un tipo de conexión tanto de familiar como de musical. Porque ella tenía problemas de audición, por eso cuando se escuchan las canciones de Chabuca, Caitro comenzaba con los ‘¡toma!’, ‘¡eso!’, ‘¡sí, señor!’, era para que encaje en el ritmo y entre a cantar. Por eso Chabuca llevaba a Caitro a todas partes”.

Chabuca encontró con esos guapeos la forma de entrar en el ritmo y no perderse, rodeado de uno de los marcos musicales más importantes de la música peruana, conformada por Eusebio Sirio ‘Pititi’, Caitro Soto y Álvaro Lagos en la guitarra, hicieron inmortal a Chabuca Granda.

Chabuca antes tenía como guitarrista al maestro Félix Casaverde, pero descubrieron a Álvaro Lagos, un chico joven que apenas llegaba a los 18 años y se hizo guitarrista principal de Chabuca. Y contaban con una bailarina de apellido Zegarra.  Estaban en un furor artístico, tanto en Perú Negro, como con Chabuca.

Lucho González, Chabuca Granda y Caitro Soto. 

Para ese entonces, la década de los setenta, aparecieron muchos grupos, “Caitro salía a tocar con mi tío Ronaldo, mi tío Enrique, mi tío ‘colorao’ que también vivía en Los Sauces, Surquillo, eran Los Hermanos Soto, que salían de la agrupación Pancho Fierro”.

“Entre las familias afrodescendientes se dio un auge tanto a nivel nacional como internacional, Perú Negro fue el principal grupo. Había grupos como el de Nicomedes Santa Cruz, había muchas obras de antaño, como Limeñísima, estampas de cultura afroperuana, por un lado estaban Los Santa Cruz, con su investigación y su poesía, por otro lado estaba Los Hermanos Soto, que provenían de la agrupación Pancho Fierro, que luego sirvió de embrión para Perú Negro”.

Pero también la obra de Caitro como solita es fundamental en el cancionero popular. Canto a Cañete, por ejemplo, y también colaboraciones que trascienden la escena musical, como la canción ‘Charango Guerrillero’, un bolero producido con el poeta César Calvo.

Caitro cantaba muchos géneros del folclore peruano, como las marineras, sin embargo, Jaime Soto, su hijo, advierte que su padre no era el gran cantante de marineras. “no era ‘el cantante’. La marinera tiene muchas reglas, entonces el que se mete a cantar marineras es porque tienes que ser bravo. Es un duelo que se hace entre dos personas. Tú escuchas y ves una marinera y hay una pareja que rinden tributo a la coquetería. Pero cuando se canta, es un reto y te puedes pasar días hasta que uno pierde. Y la tradición es muy estricta por cuanto se proponía en estos retos la nota musical a utilizarse. Si tú comienzas, yo te contesto, tú terminas, yo contesto, tú contestas, yo termino. Y así, hasta que uno de los dos se quede sin poder responder. Y en la fuga, obviamente se dicen de todo. Yo una época andaba con Pepe Vásquez, que cantaba marineras. Y el ‘gordo’ ha sido de los que siempre te preguntaba: ‘¿tú tocas?’, sí, ‘ya, toca’. ‘Tú, ¿cantas? Muéstrame’. Entonces si se encontraba con alguien que cantaba marinera se agarraba a duelo. Muchas veces en la Peña Don Porfirio, o en reuniones de familia. Porque tú sabes que siempre en las reuniones familiares llegan músicos, cantantes. Eran fiestas de familia y de repente se agarraban ahí a duelo”.

“En mi casa toda la vida hubo jarana, siempre mi papá celebró su cumpleaños por todo lo alto. Mi santo es el 21 de octubre, y el de mi papá el 23 de octubre. Entonces, comenzaba mi serenata el 20, el 21 mi cumpleaños, 22 serenata de Caitro, 23 su cumpleaños y terminábamos el 24 de octubre. Prácticamente era una semana de juerga”.

“Siempre le hacíamos una serenata a Caitro y al día siguiente venían los familiares, un año se nos ocurrió hacerle una gran serenata, teníamos unos amigos japoneses, le pedimos que se lo lleven a Caitro a dar vueltas, y trajimos grupos de Cañete, tuvimos que cerrar el parqueo del vecindario porque la gente no entraba en la casa. Debe haber sido año 86 u 87”.

Cada año, cuando la gente comenzaba a preguntar sobre los planes de la serenata a Caitro, hubo un momento en que se hizo inmanejable dentro de la casa, entonces tuvieron que tomar la calle.
“Inclusive, tenía un tío, Vicentico Valdez, que se desaparecía todo el año, solamente llegaba o el 22 o el 23 de octubre. Llegaba, le cantaba a Caitro su serenata, de ahí se iba el 24 y ya no lo volvíamos a ver hasta el siguiente año”.

Durante esa semana, se bebía de todo, cerveza, pisco, ron.
“Mi mamá tradicionalmente hacía frejoles con seco. Esa vez, mi mamá preparó más de 11 kilos de frejoles y no quedó nada, solo para una noche. Eran fiestas de corrido, las fiestas en mi casa, llegaba Gonzalo Iwazaki, Mariano Querol, Zambo Cavero, Félix Casaverde, Coco Linares, la gente de Perú Negro, la tía Lucila. Se armaba la jarana. Incluso un famoso presentador de noticias se pasaba toda la noche en la casa, cuando daban las 6 de la mañana decía ‘ya regreso’, se iba a trabajar en un canal de televisión y regresaba. Obviamente se cuidaba, pero iba, daba las noticias y regresaba. Había otra gente que decía ‘ya regreso, voy a dejar a mi hijo al colegio’, se iban y regresaban a la casa. Era algo grandioso, había música, buena comida, buen ambiente. En mi casa nunca hubo distinción a nadie. Así como podías ser millonario, hasta la persona más pobre, a todos se le trataba por igual, es algo que mucha gente apreciaba de nuestra familia”.

Nunca hubo problemas con los vecinos porque ellos también querían participar de la jarana.
“Todo el mundo tenía una anécdota con Caitro. Hay gente que ni paraba con mi papá, pero tenían una anécdota con él. Era un tipo bohemio que si alguien tenía un problema en la calle, salía al frente. Si veía en la calle alguien con la llanta baja, paraba a ayudar”.
“Ahora último, he vuelto a ver a una niña, Rosmy, que la conozco desde que tenía 3 años. Mi papá le curaba el susto, le pasaba el huevo (Caitro pasaba huevo, te arreglaba los huesos, era multifacético)”.

Si bien Caitro dejaba que sus hijos ‘cachueleen’ en la música, nunca fue su voluntad que sus hijos se involucren en el ambiente musical.
“Caitro ha taxeado, ha sido mil oficios. Él en su juventud ha sido faquir, ha ayudado a construir el Estadio Nacional. Aprendió a manejar en camión, también ha sido estibador, ha cargado en el Callao”.

La voluntad de Caitro Soto era que sus hijos vieran el tema musical como un hobby.
“En la época en que mi papá ha estado vinculado a la música, no estaba tan valorizada como ahora, antiguamente de la música no podías vivir, entonces tenía otros trabajos, ha trabajado en el Ministerio de Pesquería, en Sedapal trabajaba manejando un camión cisterna llevando agua a Villa El Salvador, adonde le pusieron ‘San Martincito’. Porque en ese entonces, tú llenabas tu tanque, y el agua que sobraba había que devolverla a Sedapal, pero Caitro no permitía eso, y a las familias que ni siquiera tenían dónde recibir el agua, él mismo compraba baldes para que la gente se quede con el agua y el camión regrese vacío”.

Por eso es que en Villa El Salavdor Caitro Soto tuvo el apelativo de ‘San Martincito’.
“Él se jubiló, pero tuvo muchas chambas. También fue chofer personal del dueño de la operación de la marca Volvo en Perú, Rosales Wiese, quien murió asesinado. Teníamos mucho vínculo con el señor, porque hubo una época que criábamos gallos de pelea, de navaja. El señor Rosales tenía cerca de mil gallos. Nosotros llevábamos nuestros gallos y los topábamos con nuestros gallos, en su galpón en Los Frutales. Compartíamos con él, eran buenos amigos. Antes de ser asesinado, fue secuestrado e incluso Caitro Soto fue a pagar el rescate”.

Uno de los grandes problemas que padeció Caitro Soto fue la distancia por las giras artísticas. “Cuando trabajaba con Perú Negro, y le salían giras de un mes y de repente se desaparecían medio año, en el camino por Europa aparecían otros shows. Caitro sufría mucho con las giras, ha sido muy sobreprotector, tanto con la familia como con la gente que lo rodeaba. Era de las personas que salíamos un grupo, y decía ya, este es el grupo y nadie podía venir, porque verlo a Caitro molesto era ver al diablo. Tenía mucho carácter. Caitro era de las personas que no necesitaba un fósforo para encenderse”.
“Caitro era persona así como tú lo veías de carácter, fuerte, tenía 54 de brazo. Su brazo era una pierna. Pero así como era de imponente, era demasiado noble. Tú le decías algo y se derretía como chocolate. Siempre andaba risueño, donde te encontraba, te llevaba, te invitaba un cebiche. Siempre estaba dispuesto a ayudar a sus amigos. Si tú preguntas en el barrio, a las personas de su edad. Todos te van a contar una anécdota. Te veía en problemas, de lo que sea, si te conocía, se metía. Si te querían asaltar él bajaba. Estabas mal, te cargaba. Cualquier cosa donde él podía ayudar. Ayudaba”.
Caitro ya no salía en sus últimos años, el problema con la diabetes, si no llevas buen control del alimento, la enfermedad te mata. Y Caitro era dulcero. No te imaginas cuántas veces nos hemos trompeado por el frejol colado. Porque mi mamá preparaba una olla de frejol colado. Entonces a cada uno le daba su tarro y escondía. Nos comíamos el tarro de mi hermana, de mi mamá, de lo que quedaba en la olla, todo. Y ya después recién sacábamos nuestro tarro propio, y en la madrugada yo sabía por dónde guardaba su taper. Yo me levantaba en la madrugada y me comía su tarro, y a veces él también salía y se comía los míos”.
Y cuando a él le da la diabetes, igual pecaba demasiado. A mi papá cuando nosotros nos dimos cuenta que tenía la diabetes, sabíamos que estaba enfermo pero no sabíamos de qué. Cuando lo llevamos al hospital tenía como 700 de glucosa. Estaba a punto de un coma diabético. Le bajaron el azúcar. Cuando estaba joven fumaba, pero dejó de fumar. Pero sus frejoles no se lo podías cambiar”.

Caitro trabajó toda su vida.
“Desde pequeño, venía trayendo carne de Cañete, él sabía venirse desde Cañete y llegaba hasta La Victoria, dejaba la mercadería. O Barrios Altos, y se regresaba a Cañete manejando. Entonces, exactamente saber a qué edad llegó, siempre supo venir a Lima”.
La mamá de Caitro Soto, Benedicta de la Colina, objeto de estudio para la creación de Perú Negro, fue además una lideresa sindical, pues logró que se establezcan las ocho horas laborales en Cañete. Fue en ese contexto que Victor Raúl Haya de la Torre llegó a Cañete. “Caitro conoció a Victor Raul, porque le dio una propina en Cañete. Él pasaba, se cruzaron, se conocieron. Hay una foto con VRHDLT pero ya con Caitro consagrado. Se reencontraron, tuvo una buena amistad”.
Caitro Soto fue alguien muy querido por mucha gente de estatus altos y bajos.
“Cuando Chabuca conoció a Caitro quedó encantada. Y el día que Chabuca invita a Caitro a su casa, la empleada no le dejó entrar, y le dijo que pasara por la puerta de servicio. Y la sirvienta le fue a decir a Chabuca, que había un señor moreno a buscarla. Él no es un señor moreno, él es negro y es mi hijo. Hágalo pasar”.
“Caitro ya trabajaba con Chabuca, más que de musical, ha sido un vínculo familiar, por eso Caitro siempre le dijo madre a Chabuca, y ella hijo. Y nosotros siempre le dijimos abuela, cuando sus nietas le decían tata. Para que veas cómo Caitro tenía ese ángel para caer en gracia con las personas. Tuvo la virtud de formar lazos muy fuertes. Tanto así que me cruzo con gente y ‘Jaimito’, aunque estoy viejo, ‘la Anita’. Y han pasado años pero siempre te das cuenta que te saludan con el mismo cariño”.
Caitro era una de las personas que obligaba a saludar a sus  hijos, “saluda a tu tío, decía siempre. Aunque nunca sabía por dónde eran familia, igual exigía un cariño de familia. Saluda a tu tío. Tu prima. Tu familia”.
Una época el poeta César Calvo trabajó con Perú Negro, yo lo he visto a Cesar Calvo en las presentaciones, en los ensayos. No tengo una imagen muy clara, pero el espectáculo que hacía Perú negro, fue como algo revolucionario, porque entre danza y danza hablaba Cesar Calvo, y daba una reseña, como una historia. Entonces hablaba del torito pinto, decía que en la época de los españoles, y el toro bravo llegó al pueblo. Y salía la danza. Terminaba la danza y volvía a hablar, y el toro, y al último decía: ¡¡¡y el toro bravo se fue!!!”.