jueves, agosto 06, 2020

BARRUNTO, UNA LEYENDA

Por: Giacomo Puccio Vega / Lanzallamas Blog. 25-dic-2019.


Juan José Sandoval lo llaman leyenda.

Así se lo hizo saber el antropólogo Alexander Huerta Mercado cuando Sandoval hace unos años fue a la PUCP a realizarle una entrevista para la revista Dosis. El profesor universitario le dijo que ha recibido trabajos de alumnos sobre Barrunto, libro de cuentos publicado en el 2001 cuya homónima historia principal gira en torno a la violencia desatada por las barras bravas.

A pesar de no ser su única publicación, Barrunto lo persigue. Y a él eso no le molesta. “Hay muchos escritores preocupados por que su nombre salga. Quieren portadas y la gente ni siquiera sabe qué libros han publicado. En cambio, a mí casi no me conocen por mi nombre, pero saben que tengo un libro que se llama Barrunto. Y saben que hay un pata al que llaman ‘Barrunto’.”

Ahora que ha sacado la cuarta edición, busca aprovechar la efectividad de la fórmula —la historia de dos hermanos, uno nerd y otro achorado que sueña con convertirse en presidente de la barra aliancista— para llevarla a las tablas como ópera salsa. La adaptación está a cargo de Herbert Corimanya, actor y dramaturgo que aparece en la flamante portada. “Él sería Jimmy, el personaje principal”, cuenta Sandoval, quien señalando la remozada carátula dice que confía en el potencial de esta edición para trabajar el coaching deportivo en las canteras de Alianza Lima. “Considero que esta portada es imbatible como herramienta cultural para un deportista en formación. ‘Oye, pero habla de drogas’, dirán algunos. Pero es lo que muchos de ellos ven en sus barrios. Un deportista con un libro es más fuerte, eso lo demostró Constatino Carvallo. Los futbolistas tienen una carrera de 15 años que les va a dar de comer el resto de su vida”.

La sangre blanquiazul corre por sus genes: su padre fue dirigente y, por tanto, él es socio vitalicio. Esa pasión futbolera lo llevó a escribir el mentado cuento, que rezuma tragedia, una palabra frecuente para los aliancistas: en 1987, el vuelo del Fokker se llevó la vida de todo su plantel; el Año Nuevo del 2000, el defensa Sandro Baylón murió en un accidente automovilístico en la Costa Verde cuando tenía 22 años; y, en el 2011, en un giro casi profético, Walter Oyarce, un joven hincha grone, fue lanzado desde un palco del Monumental por barristas de Universitario. Estos hechos aciagos con los años han construido la mística, lo que marca la identidad del club. Y tienen correlación con la muerte de uno de los personajes de “Barrunto”.

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Novela gráfica ilustrada por David Galliquio. El caso Oyarce se introduce en esta adaptación.

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Alcanzar notoriedad en el circuito literario no es algo que le quite el sueño. “No he andado mucho con la gente [del mundillo], aunque conozco a muchos de ellos. No me interesa ser ni del mainstream ni de la manchita”. Sin embargo, un escritor de su generación con el que lleva una larga amistad desde su juventud es Sergio Galarza, quien incluso escribió el texto de la contratapa de Barrunto. Desde la distancia —Galarza radica en España—, se mantiene el vínculo. “La última vez que fui a Madrid estuve en su jato un toque. Nos tomamos unas chelas. Le hice una entrevista. En varias ocasiones coincidimos antes de ser escritores”. Fueron del mismo barrio y también se encontraron de casualidad en el ICPNA, mientras aprendían inglés. Montaban skate, jugaban pelota. Frecuentaban juntos a un amigo que tenía una tienda de discos en Polvos Rosados, que le proveía la música a Helen Ramos, conductora del programa 2001, en Radio Miraflores. Las canciones trasmitidas en este espacio —y las historias protagonizadas por jóvenes del escritor caleño Andrés Caicedo— fueron influencias vitales para la concepción de otros cuentos de Barrunto como “Luz verde para morir” y “Tolquim limeñian blues”.

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Sandoval vivía en el barrio de Los Sauces, en el límite de Surquillo con Surco, lugar que sería conocido como Villa Coca: en los alrededores se descubrió que tenía su base de operaciones el narco Reynaldo Rodríguez López. Un día, cuando era niño, el laboratorio del narco explotó. “Con experiencias como esta, un escritor no tiene pierde”, dice Sandoval, quien ha ficcionalizado el hecho en su libro El artista de la familia.

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—Puta, esto parece spam —se dijo Sandoval cuando recibió una invitación a Luxemburgo en el 2008. El correo contenía el siguiente mensaje: “Tú no sabes quién soy yo, pero yo sí te conozco por tus libros”. Pero no era un intento de estafa: era verdad. Y fue así como viajó a Luxemburgo.

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Una vez a la semana, Juan José Sandoval se pone un terno para sonreír frente a cámaras —algo que, confiesa, no le resulta nada fácil pero sabe actuar—. Conduce Tecnología & Negocios, un programa en Miraflores TV Digital. Ha publicado también un ebook para empresarios y escribe sobre esos temas —emparentándolos con su carrera como escritor— en su cuenta de Linkedin.

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—Los escritores son parásitos —dice en un momento de la conversación. Antes me relata las complicaciones que atravesó para lograr sus emprendimientos culturales. Me dijo que en la mayoría de casos todo ha salido, con mucho esfuerzo, de su bolsillo. Él se mantiene independiente desde que sacó esa primera edición de Barrunto con una imagen de Basquiat. Por eso arremete sin piedad contra los estímulos para la cultura. “Toda esta gente que ha ganado los estimulantes económicos —porque para mí no son estímulos, son estimulantes: es una droga que te amansa, que te ahueva, y que viene de papá gobierno— me dan asco”.

Le pregunto si en alguna oportunidad intento postular a alguno y me responde que una vez trató llenar un formulario pero desistió por considerarlo demasiado burocrático. “Y soy un hombre de palabras todo el tiempo”.

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—A mí siempre me ha ocurrido que cuando algo muy bueno me pasa, me ocurre una cosa muy mala. Por eso cuando gano algo me asustó. Digo: “Ahorita va a llegar el mal”.

Para la presentación de la última edición de Barrunto en el Centro Cultural de España, Sandoval contrató músicos de la orquesta de Jhon Kelvin para que acompañen el adelanto de la versión teatral que preparó Herbert Corimanya. A los músicos —un cantante que tocaría la tumba, un cajonero y un tecladista— les dijo, en referencia al pago: “Con cuarenta libros que se vendan, la cosa se salva”. “Ya”, le dijeron. Pero al final solo se vendieron cuatro ejemplares. “Igual salió todo de puta madre”, cuenta Sandoval. Y el fracaso comercial no fue motivo para desanimarse. Ya se vería la forma de pagarles. La celebración debía continuar, así que se dirigieron a la casa de teatro en Miraflores donde Corimanya ensaya. Una hora después de bajar del taxi, recordaron que en el vehículo dejaron uno de los instrumentos musicales, el cajón dual —mitad criollo, mitad flamenco—. El final de la historia la cuenta Sandoval en uno de sus textos en Linkedin:

Peor aún, para consagrar mi infortunio, fuimos con el músico agraviado, el cantautor Ger Vergara, a la fábrica Atempo en San Juan de Lurigancho, donde conocimos al lutier dueño de la marca, a quien le expliqué que debía comprar un cajón […]. El dueño de la fábrica nos dio una facilidad de pago y pude cumplir con el músico afectado por el robo de los instrumentos el día de la presentación de Barrunto, la obra de teatro. Una semana después, el lutier fue asesinado por sicarios delante de sus hijos.

Se entiende entonces el sentido de la superstición.

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Entre sus proyectos a futuro está publicar la novela breve Me voy a vivir y regreso, escribir sobre el músico Caitro Soto, seguir tocando de forma esporádica con su banda Los Viejitos de Barrón y, por mediación del poeta David Novoa, realizar un taller de escritura en el penal El Milagro, de Trujillo. Al momento de la entrevista, está contando los días para ir a Chimbote, donde —aparte de hacer un peregrinaje por el Tres Cabezas, mítico prostíbulo que tuvo como insigne parroquiano al escritor José María Arguedas— presentará Barrunto en la Feria del Libro de la ciudad pesquera junto al cronista Eloy Jáuregui. //

Cortometraje de Mauricio Franco, inspirado en la obra de Sandoval.

Los libros de Juan José Sandoval no se venden en librerías. Si quieren obtener el libro, escriban a barrunto@gmail.com.

martes, agosto 04, 2020

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2020



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ROBOTS PERUANOS EN CIRUGÍAS MÉDICAS

martes, julio 21, 2020

SECTORES MÁS VULNERABLES A CIBERATAQUES EN PERÚ



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viernes, junio 12, 2020

LAS CIUDADES, LA LOCURA Y EL MIEDO

MAZAMARI, VRAEM. 2012. PERÚ.


He viajado mucho y nunca ha sido por vacaciones. Incluso cuando voy de paseo, impongo un rigor de trabajo que involucra investigación y huzmeo. Como viajero, pienso que hay cuatro o cinco lugares que te llevan a conocer la real cultura del lugar: el cementerio, el bar, el estadio, el burdel, la misa o comer en una mesa familiar. Cualquiera te ayuda, yo usualmente si voy solo elijo el burdel, y hago anotaciones de cómo aman a su gente. Luego cómo la entierran, o cuando bautizan a una niña. Adonde haya ido, he buscado esos lugares. 
Pero hay sitios que han sido impregnados por el miedo. Yo ya sabía de eso porque crecí a principios de los noventa en el Perú. 

Yo me crié en Villa Coca. Un barrio que al lado derecho vivía el narcotraficante 'el padrino'. Y al lado izquierdo vivía Abimael Guzmán. A un lado los narcos, al otro los terroristas. Y entre ambas realidades muy distintas estábamos nosotros, la clase media, militares, policías, comerciantes o profesionales. Pero de ellos dependía nuestra paz.

La primera vez que hubo una explosión fue cuando la casa de 'el padrino' explotó. Estábamos jugando fútbol con arcos de piedra en la pista. Como no pasaban autos, que no habían mucho en ese entonces, las calles eran sitiadas para el deporte. Y jugábamos en la pista cuando explotó una ventana y salió volando un hombre. Cayó en la pista y vimos que estaba ennegrecido, solo quedaban sus ojos blancos. Nos vio, se paró y corrió. Al rato vino la policía y los periodistas. Salimos en televisión sonriendo y haciendo 'tumay' con las manos detrás de la gente que daba testimonio frente a cámaras. 

A los años, cuando detuvieron a Abimael, comenzaron a lanzar bombas por el barrio. A veces fueron tan cerca que las lunas de la casa se rompieron. Fue de temer, pero ya estábamos domesticados del miedo. 

He ido a zonas de guerra por circunstancias del periodismo. Pero también me han llevado a bellos lugares de primer nivel mundial, sin un mango en el bolsillo. Parezco un vagabundo primera clase, como decía Facundo Cabral. 

Acepté ir a Ayacucho, a un pueblo hermoso pueblito llamado Cangallo. La empresa de mi papá necesitaba hacer un inventario y el ingeniero se rehusaba a ir. Entonces me encomendaron la misión, en un auto del estado, un chofer y un ingeniero. Lo recuerdo bien porque era mi cumpleaños, aproveché el viaje para no estar con nadie. Disfruto la soledad pero más me incomoda estar abrazado al afecto. En Ayacucho, vi una marcada identidad por las víctimas de Ucchuraccay. Los periodistas, héroes de Ucchuraccay. Una historia horrenda de asesinato que recordaba de niño, pero que ahora estaba ahí percibiendo el miedo de la historia. Mataron a ocho periodistas y uno de ellos llegó a tomar últimas fotos. Debido al hecho, en Perú se hizo una comisión de la verdad, y trajeron a Mario Vargas Llosa para que investigue el caso. Mario llamó a los mejores estudiosos, sociólogos que ayudaron a argumentar el por qué de los hechos. Y cuando Vargas Llosa entregó su informe nadie le creyó. Es más, le hicieron una interpelación que lo obligaron a estar de pie por más de diez horas, escuchando el por qué se había equivocado en su versión de los hechos. Él había dicho que a los periodistas los habían matado los ronderos, en un hecho confuso. Pero el gobierno necesitaba culpar a los terroristas. No fueron los terroristas, fue el miedo a los terroristas lo que ocasionó el asesinato de los ocho periodistas muertos. Pero nadie le creyó a Vargas Llosa y lo acusaron de haber novelado un tema político. 

Camino a Cangallo, me enteré por qué no quería ir el ingeniro a quien yo reemplazaba. Teníamos que ir a inventariar unas torres de alta tensión eléctrica que habían sido atentadas con explosivos. Es más, habían hecho volar ya una camioneta como la que estábamos usando para llegar. Los terroristas saboteaban toda forma de progreso, y volar las torres de alta tensión era su pasatiempo favorito. 

Adonde fuimos era lo más alto de la sierra, montañas donde solo se sentía el zumbido de la electricidad que circulaba. Hicimos el inventario y las fotos, pero no les dije a los comisionados que estaba de cumpleaños. Entonces volvimos y cada uno se fue a su habitación. Yo me cambié y me fui a Huamanga, me pedí una pizza y una botella de vino. Y me sentí más solo que nunca, pero feliz.

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Me fui a Santiago a una conferencia de tecnología. Ya el evento se había suspendido varias semanas por las protestas sociales. Pero la presentación se tenía que realizar, a pesar de la convulsión. Entonces busqué un lugar para quedarme, lejos de la zona exclusiva, cerca de la zona roja, cerca de la iglesia pero también cerca de un nightclub. La zona cero, le llamaban. Las paredes estaban vandalizadas como si hubiera pasado un huracán. Los centros culturales graffiteados, con afiches pegados de gente muerta. Llegué el día de mi cumpleaños a Santiago, buscando evitar los abrazos. Tenía una reunión de trabajo a la mañana siguiente, así que aproveché el tiempo para aprender a tomar el metro subterráneo. El progreso era evidente, pensé. Llegué al edificio de la reunión que tenía mañana, marqué el tiempo y volví a mi hotel más tranquilo, pensando en estar temprano al día siguiente. Pero al día siguiente los vagones estaban abarrotados de gente y era verano, mi camisa comenzó a traslucir mi sudor en las axilas, pero me agarré bien del pasamanos y me entregué al destino, pero a la siguiente estación anunciaron los altavoces que había que salir cuanto antes, que los manifestantes se había apropiado de los rieles y estaban dispuestos a morir por la lucha.

Llegué tarde a la reunión, en taxi y caminando, casi perdido. Todo mi planificación se descompuso por las protestas. Y al día siguiente, a otra reunión, decidí ya no ir por metro. Me subí a un autobus y vi que eran más modernos que los de Perú. Me senté, pero a las pocas cuadras nos topamos con una turba de jóvenes con hondas y hasta llevaban extinguidores con los que quisieron romper las lunas del bus. El conductor aceleró con todo y pudimos pasar pero se rompieron algunas cosas. Tuve que bajarme y caminé. Las protestas se ponían más bravas pero hacia afuera de la zona cero vivían como si estuvieran en Miami, se podían ver autos deportivos, edificios gigantes y centros comerciales exclusivos. Santiago es tan diverso que a cien kilómetros puedes estar en la playa, y hacia el otro lado a cien kilómetros también puedes esquiar en la nieve. Igual a unas cuadras podía pasar del caos al glamour.

Pero yo me había hospedado en medio del caos. Y para remate, apenas llegué jugó el Colo Colo y a las afueras los policías mataron a un hincha. Entonces la cosa estaba enardecida con saqueos y bombas lacrimógneas. Había santuarios urbanos, lugares donde habían muerto jóvenes protestantes se convertían en esquinas sitiadas, donde marginales, punks y radicales colindantes con 'la cana', ofrecían sus pulseras hippies y bebían algún vino.

Yo apliqué mi régimen de turismo urbano, caminando random buscando nada, comiendo cualquier cosa al paso, comprando algún recuerdo y preguntando dónde podía conseguir algo de acción. Comí en casa de amigos comida de casa, oí testimonios, brindé con entusiasmo y me fuí a marchar con los manifestantes. Me acogí en medio del miedo para estar a buen recaudo.

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Cuando me invitaron a Europa a presentar mi libro, hice un plan para visitar a todos mis amigos. Imaginaba viajar por cinco países más allá de Luxemburgo, adonde me habían invitado. No tenía trabajo, acababa de quebrar Urbania, el periódico cultural que dirigí por más de treinta números y donde hicimos magia para sobrevivir. Había sido una época maravillosa porque también daba clases en la universidad y llevaba a mis alumnas como practicantes. Después las acosaba con mi sutileza poética. En esas me enamoré de una y con ella cerramos la redacción. Una oficina entera llena de documentos, sillas, cojines y miles de cables de teléfono e internet. 

Contacté a mi tía Tania, que vive en Alemania y me ofreció su casa. Apenas terminó el evento, pensando aún hacer una ruta mochilera europea, me fuí en tren hacia Hannover, adonde mi tía me recogió y me llevó a Soltau, una ciudad a dos horas. 

En el camino me fui dando cuenta que mi presupuesto no estaba a la altura de mis ambiciones viajeras. Mi tía me ofreció su casa y llevarme a conocer las ciudades importantes. Total tenía tres semanas y unos cuantos euros en el bolsillo que pude comprar en Perú, algunas propinas de familiares y pasé migraciones ajustando porque pensaba que me iban a saltar las deudas bancarias. Era un escritor quebrado financieramente, con una empresa que acababa de quebrar, misio. Pero estaba en el primer mundo con los mismos zapatos con que iba a Ica a dar clases en la universidad. 

Mi tía me dijo que no había problema en su casa, porque en el sótano tenía una habitación. Y no solo era una habitación, era prácticamente un departamento subterráneo donde se podía pasar días sin salir. 

El esposo de mi tía se llamaba Cord, se llama Cord. Es médico y estudió en México, por eso hablaba español. Tenía una clínica privada pero también atendía en el hospital. Entonces me llevó un día a ver cómo era su labor. Yo en ese entonces sufría una hernia en la columna, que me tenía a punta de antidepresivos. Aún la tengo pero más tenía miedo a que me operen. Mi tío Cord realizaba infiltraciones dos veces a la semana y me llevó con él al hospital. En unas tres horas se hizo unas 50 infiltraciones, entraban a una habitación uno por uno, la gran mayoría ancianos a quienes el tío le metía una aguja como de veinte centímetros, a algunos les ponía la inyección a la altura de la cintura. A otros por el cuello. Todos entraban a una máquina de tomografía y ahí iba viendo dónde estaba el mal. Y clavaba su aguja. A veces se equivocaba el paciente producía algunos movimientos de reacción, sacaba la aguja y la volvía a poner y les metía toda la medicina. Se iba el paciente y ya no volvía en meses. Infiltraciones para la espalda, por dolores habituales de la vejez. 

Yo le dije a mi tío que tenía 200 euros que le podía dar si me hacía una infiltración. Pero se rió y me dijo: tú no estás enfermo. Y me curé, nunca más me volvió a doler la cintura.

En el sótano de la casa de mi tío Cord había como dos mil botellas de vino, tenía una refrigeradora solo para mí, repleta de jamones y quesos. Tenía baño propio y televisor que usaba para no entender nada. Pero sonaba bonito el idioma. Mi tía me dijo que abriera cualquier botella y incluso había un pack inmenso de agua de manzana que el tío había comprado pero que nadie había consumido. Pensé que llevaba varios años intoxicado de alcohol así que determiné que sea el momento de limpiarme a punta de agua saborizada de manzana. Además, cuando el tío decía 'vamos a tomar una copa', era literalmente una copa. Yo estaba acostumbrado a que tomar una copa era emborracharse hasta el vómito hablando sandeces. 

Mi tía me llevó con su Mercedes a ciudades enormes, Hamburgo, Frankfurt, Bremen. Nos íbamos a los centros comerciales y comíamos algún postre. Mis pocos euros me alcanzaron para comprarme un blaiser que hasta ahora uso. Un terno marrón que me costó ocho euros, regalos para mi mamá. Un tiempo maravilloso, pero también estaban los museos de la segunda guerra mundial. 

Mi tío animado por mi visita me invitó a Berlín, ciudad donde vivió, mientras estudiaba medicina y trabajaba como taxista, por lo que conocía la ciudad a plenitud, tanto occidente como oriente. Nos fuimos al muro y tomamos una copa, un vaso de cerveza. Escucharlo al tío era saber de historia, de política, pero también de medicina y la vida. Un erudito porque me parece que en Alemania todo es calidad total, un país de avanzada, ultra moderno y de vanguardia. 

En Berlín, la catedral de Berlín me hizo recordar el edificio de Tarata en el 92, en Miraflores. Una edificación inmensa y hermosa había sido destruída por misiles de la segunda guerra mundial. Dejaron la catedral tal cual para que quede de recuerdo. Y de igual forma los museos eran realmente aterradores, oscuros y con registros alucinantes. La guerra había marcado, y el nazismo también era impresionante, sus iconografías, las fotos de los congresos nazis eran una película de terror. 

Fue una experiencia alucinante recorrer la ciudad y pasar de la modernidad de la parte occidental y pasar a la parte oriental, que se notaba más antigua. 

Mis tíos en Berlín me pagaron una noche de hotel y nos fuimos a un bar acuario. En medio de peces tomamos una copa y luego me llevaron a un restaurante con tres estrellas Michelín. 

Pero en el hotel no pude dormir, porque todo el día viendo museos, inspirado en la historia del horror de la guerra, temía que por la ventana pasara un avión militar y reventara mi habitación. Se me había impregnado el miedo de una ciudad alucinante como Berlín.

Antes de volver a Perú, mi tía me dijo no te puedes ir sin conocer a la mamá de tu tío. Una oportunidad valiosa para conocer la cultura. Mi tía llamó a la señora para preguntar si quería algo. Y le pidió que le lleve una botella de vino. Fuimos a su casa, donde el tío vivió su niñez. Era una casa grande porque había sido en forma de establo, tenían sus animales durante la guerra. La casa era enorme y tenía miles de detalles del partido nazi. Platos colgados, condecoraciones, banderines. Parecía un museo de familia. La señora era viejita y con las justas andaba, se apoyaba en un cochecito de cuatro ruedas con una canasta donde tenía el teléfono, su cuaderno y las llaves. La señora fue sumamente amable conmigo, me hablaba en alemán y parecía que le importaba poco que yo no le entienda. Ella seguía hablando cordialmente, nos invitó a comer y me pareció curioso que no comimos en platos, sino en unas tablas de madera, todo típico alemán. Y lo bueno que me sentí aliviado de no poder comunicarme, la señora hablaba y daba explicaciones de mnera natural y yo la oía y parecía que hablaba con mi abuela.

Días después, mis tíos volvieron a la casa de la abuela. La familia se había preocupado y su molestia partía por la botella de vino que le habíamos llevado a la señora. Pues al parecer le había caído un poco mal y comenzó a delirar rememorando tiempos de guerra, además de comenzar a hablar con su esposo, que ya había fallecido hacía muchos años atrás.

Se juntaron todos los hermanos del tío, señores serios que discutían por la conducta de la abuela. La señora estaba contenta de volverme a ver y me hablaba en alemán. Yo no estaba muy cómodo porque sabía que todo lo habíamos ocasionado con mi tía, por llevarle la botella de vino. Pero a la señora no parecía importarle tanto como hablarme a mí, a su sobrino escritor que venía de sudamérica. Estaba también su nieto que usualmente cuidaba a la abuela, pero más interés era estar con la novia a solas en casa, mientras la abuela estaba a buen recaudo. Pero todos quedaron preocupados con el vino y con los delirios de la señora.

A los pocos días la señora se cayó y fuimos con mi tía al hospital. La señora estaba muy molesta y tenía un parche grande en la cabeza. Aún así se puso muy contenta de verme y me habló con la misma naturalidad que siempre tuvo. Pero estaba muy molesta con el tío, porque él siendo médico había permitido que la internen. Lo peor de todo era que por ser una anciana sumando sus delirios de guerra y la presencia del esposo que ya había muerrto, la mandaron al pabellón siquiátrico, donde pasaba la tarde en una gran sala de juegos con yonquis con cara de asesinos, gringas locas con cicatrices frescas en las muñecas. Todos fumaban cigarrillos, pero tenían café y gaseosas libre. La señora estaba molesta porque ella quería estar en su casa, y me lo reclamaba a mí que no le entendía nada. Pero el tío siendo médico podía haber hecho algo, decía la señora. Aunque yo no le entendía. Conocer el hospital siquiátrico en Alemania fue parte de ese turismo que me marca como viajero.

Cuando vayas a Perú, te llevaré a comer cebiche frente al mar, tío. Le decía. Pero cuando vino mi tío a Perú con mi tía yo estaba internado en un hospital siquiátrico, batallando con mis miedos. No me pudieron ver. Mi tío ya no volvió más a Perú. Solo mi tía. Mi tío fue un excepcional anfitrión y me hubiese encantado ser igual de amistoso. 








jueves, abril 23, 2020

TE LEO UN CUENTO



barrunto

domingo, abril 12, 2020

WILELMO


Tienes que quedarte dos semanas más / me dijo Wilelmo y se me ha venido el recuerdo cuando escuché al presidente anunciar que la cuarentena debía alargarse / ¿Dos semanas más? / Le cuestioné en súplica / Ya tenía internado un mes encerrado incluyendo la  clínica y los dos hospitales en donde me atendieron / Antes, había dejado una carta culpando a mi editor-estafador por haberme paseado seis meses con la publicación de mi nuevo libro / Si pude aguantar seis meses, puedo aguantar dos semanas / pensé / - / . / Además, el editor ya había enviado los libros a mi mamá y disculpado por haberme estafado / No sé si los recibió de buena gana o le reprochó el maltrato a un artista depresivo / Porque luego me enteré que el Chombo lo amenazó de muerte al editor y de igual forma un par de amigos cercanos le destrozaron su librería en la avenida Larco / . / . / -

Soportar dos semanas, luego de todo lo que me había pasado era ciertamente manejable / Luego de mi reunión con Wilelmo, el doctor se reunió con el señor Kojatsu y le dijo que debía quedarse seis meses más en la clínica / el señor Kojatsu, con tres hijas y esposa, estaba furioso / llevaba dos años internado y no había forma de salir / tenía un fundo de plantaciones de uva que se exportaban mucho al extranjero, en Ica / pero al señor Kojatsu lo tenían encerrado / luego supe en las reuniones de terapia que le gustaba la maquinita, el casino y la bebida / por eso lo habían internado, por ludópata / Yo a todos mis compañeros les decía que había llegado ahí por culpa de mi editor / porque pasaban los meses y no me entregaba mis libros .  / - / - . yo ya había anunciado que tenía libro, tenía fecha y tenía vino de honor / uvashado de horror / digno de barrunto / . / . / entonces llegó una invitación para la feria del libro de Huancayo / todo pagado / y sábado / así que le dije al chombo que me haga la taba / tenía un causa baterista que nos consiguió una fecha para tocar con los viejitos de barrón / entonces teníamos banda / teníamos fecha / teníamos presentación del libro pero no tenía el puto libro / . / : ( . el editor me dijo que en abril salía / la fecha era el 1 de julio / el libro 'el artista de la famlia' / . / . no puedes irte sin libros, me dijo el xuxa su may / . / . / .

horas antes de viajar me entregó diez ejemplares / pero solo la portada porque por dentro las páginas estaban en blanco / era un libro vacío que no podía autografiar a nadie / pero qué chucha me dije / nos vamos y nos fuimos / . / . / .

la presentación salió espectacular / no pude vender ningún libro pero ya está / había cerveza y comida y la vida era buena conmigo / el concierto de los viejitos de barrón fue en un festival de rock alternativo underground que vendían un trago que se llamba caliche a sol cincuenta / tocamos tres o cuatro canciones porque el chombo no pudo más, estábamos en Huancayo / y la altura era brava justo cuando íbamos a meterle un cover 'juégala' de Ronieco se desplomó en la silla de la batería / ahí nomás terminó el show y como siempre hubo un silencio incierto / la gente no sabía si aplaudir o no / siempre nos pasa / no pude hacer mi acto suicida de tirarme al suelo con todo y guitarra en la canción adiós adiós amigos míos / mis canciones quedan grabadas para que tú de mí te acuerdes / así reza una canción de Alicia Delgado que fue el último tema que cantó antes de morir asesinada / . / .
Al día siguiente de boleto nomás nos fuimos para Ingenio, una ruta que conocía ya por mi hermano Rafo / donde se come el mejor cebiche de trucha del mundo en unas casitas que parecieran que están construídas en un árbol / . / . /

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Yo pensé que Wilelmo era el primer siquiatra que conocía en mi vida / pero recorde que diez años antes / cuando estaba en la universidad y era dirigente político y no andaba en clase nunca / Ronieco me llamó y que un amigo de él / trujillano / producía un programa en RPP y que necesitaba unos testimonios sobre la marihuana / vamos le dije en una nomás / y fuimos a la radio y el programa era del famoso doctor Masé / era un programa de discusión y trujillano el productor / el tema del día era el consumo de canabis y habían traído al director de cedro / 'cedrogan' nos cagamos de risa / la chamba era polemizar en vivo / con nombres falsos guerrearle las ideas del director de cedro /  . / . / . Entonces entramos a la cabina en vivo / radio a nivel nacional nosotros con ronieco alucinados como estrellas de rock / y el famoso doctor Masé comenzó su programa y habló de la marihuana / luego le pasó el balón al especialista / luego el doctor dijo: 

por ejemplo tengo un paciente que me dije: doctor, ¡yo no puedo vivir sin fumarme un troncho! / 


Ya volvemos con dos testimonios que nos darán qué hablar... / y entró la música de intensidad y los comerciales / ahora que lo recuerdo eso fue lo que me hizo incluir una sección radial en mi cuento barrunto / con ronieco en rpp con trujillano y el doctor Masé / y el director de cedrogan / le dimos pelea / ronieco contó que cuando era muy amigo del dueño de 'el más allá' de barranco / fumaba unos 15 tronchos al día / el director de cedro se ofuzco y dijo que eso era imposible que ningún cerebro podría soportar tremenda brutalidad desgastante / debe ser, señor. porque a mi amigo antes que lo metan preso y cierren el bar a su hijo recién nacido le salió un tercer ojo en el medio aquí mire / . / .  el director de cedro se quedó estupefacto / pero el doctor Masé tranquilo, hablaba pausado y te daba una sensación de confianza / yo conté que iba a las clases de  la universidad entonado y que luego me iba con mis amigos y amigas al parque a tocar la guitarra y recitar poesía / el director de cedro perdió los papeles / entonces llamaron de cuzco unas señoras que estaban indignadas con los testimonios que habían puesto al aire / .  / . 

trujillano nos despidió contento / feliz / nos dijo que habíamos hecho un programa de la puta madre / . / . nos fuimos por la avenida cuba a seguir matizando / . / . / . 

Al tiempo estaba con mi primo toto en su carro / en realidad era la camioneta de nuestro abuelo fundador de la bodeguita loretana / la primera bodega en Lima, en la victoria / carro que usaba para recoger los plátanos que venían de la selva, los helados de aguaje / los pescados y la miel / ahora toto la usaba para asaltar bancos y secuestrar gente / además microcomercializar drogas / estábamos en una luz roja mientras ponía un troncho del tamaño de un habano y me decía: primo la verdad que yo no puedo vivir sin fumar un troncho / acercando su cara a la luna y mirándo el troncho y la llama por el espejo retrovisor / y se lo he dicho varias veces a mi siquiatra, pero no me entiende / . / . / .

yo le dije: tu siquiatra es el doctor Masé de RPP / sí me dijo contento por la coincidencia / . /  . / 

Wilelmo en cambio / mi flamante siquiatra en medio de una crisis depresiva que siguió al viaje a huancayo / viéndome en bancarrota y con diez ejemplares de mi libro pero sin letras adentro / mi abuela se cayó en el baño a la semana siguiente y al mes se murió / al siguiente mes estaba arruinado y toda la responsabilidad se la achaqué al editor / . / entonces agarré un papel de mi block y escribí a mano que ya no quería vivir / me tomé varias pastillas y me abracé a vato en mi cama / de ahí una seguidilla de imágnes fulminantes durante los siguientes días / como el casimiro ulloa donde me entubaron algo en la nariz / parece que dolía pero tenía una ñata reistente porque soy poeta / sí, poeta y poeta también tocándome el orificio nasal / luego mi casa intentando masturbarme babeando / tirando la laptop por la ventana rompiendo la luna y guardando mis moños entre mi ropa / pensando que una vez más me agarrarían los tombos pero esta vez no fueron los de verde sino más bien era de blando y con guantes quirúrgicos / me llevaron en una ambulancia hasta algún lado / y saliendo me dio una crisis aún peor y rompí algunas lunas y la nariz de mi hermano Rafo de un cabezaso / luego un cuarto de cuero sin ventanas / amarrado / luego amanecí relajado como si estuviera nuevo / y mi cuarto daba a un jardín / como la canción de sui generis / y al costado mío había un tío, compañero de habitación / ya mayor el señor hablaba tranquilo y me contó que oía voces que le decían que lo iban a llevar los marcianos / ahí creo que me fui ubicando en el tiempo y el espacio / había pasado una semana y estaba en el hospital valdizán con una fuerte dosis de medicinas para la inducción al sueño / por eso me sentía tan pacífico esos días /  me juntó un doctor joven que me explicó la situación / que ya había pasado el tiempo límite de lo que significaba una emergencia y que tenía que desalojar / afuera estaba mi mamá y mi tía elizabeth su mejor amiga del colegio / había dos opciones o me activaban mi seguro público y pasaba al hospital noguchi como paciente siquiátrico / o me iba a una clínica privada / mi familia tuvo que juntar una plata para internarme bajo mi consentimiento y firma . / . / . 

La clínica la recomendó Wilelmo / a quien había contactado mi hermano en EEUU /  el doctor había sido director de siquiatría del hospital militar y su rostro era duro / no se parecía en nada al doctor Masé que era más chic / y esbocé la frase de mi primo toto: lo que pasa doctor es que no puedo vivir sin un troncho / . / . / pero no encontró mayor gracia en mi postulado / más bien su cara deletreaba unas ganas enorme de agarrarme a patadas / entonces me dijo que había tenido una crisis compulsiva que devino en un incidente con mi hermano Rafo / a quien pude ver después de unas semanas ya cuando la ñata se había mejorado / . / .  Wilelmo me dijo que necesitaba no solo descansar sino también trabajar en mis ideas /. / .

Por lo pronto, te vas a quedar aquí veinte días / . / . Sentenció el doctor / . / . 

Yo había llegado una tarde noche a la clínica pinel / una casa muy discreta en un parque de San Miguel, que tenía una gran puerta de seguridad casi imbatible que era regentada por una viejita de unos cien años que a las justas caminaba / adentro, cual hostal al paso, había una comunidad de internos / algunos con televisor / otros con cuartos comúnes / . / . / .

Yo tenía cuarto propio con televisor y baño / estaba parecido al cuarto de hotel de huancayo / pensaba porque yo creía que era gratis / . / . pero Wilelmo con harto desahueve me fue haciendo entender que realmente la había recontra cagado / . / . / 

El primer amigo fue Hugo / recién tenía mayoría de edad / su padrastro era dirigente de la U y la familia de su madre era dueña de un famoso burdel de san isidro / el chico tenía severas tendencias adictivas desde drogas, mujeres y sobre todo el juego / tenía en su casa una caja fuerte que había asaltado para irse a buenos aires a jugar pokker clandestino con una puta del negocio de su familia de quien se había enamorado locamente / Wilelmo le había dicho que tenía que estar seis meses en terapia y prácticamente vivía ahí / su pata era Robles, un colorado pituco que necesitaba estar limpio un año para poder  pasar un examen que le haría ingresar a una aerolínea / la única forma de mantenerse sobrio era estando internado / tenía una guitarra electroacústica que un día me la prestó / pero me puso la condición de que quería oirme tocar / le pareció locaso lo que tocaba porque le mostré las canciones de los viejitos de barrón 'la coca', 'juégala', poema surrealista del elefante y del canto' / y se loquearon / después había una flaca bailarina hermosa / tenía más chuzos en los brazos que un canero de Lurigancho / su voz era aguardientosa pero de buen gusto / tenía adicción a la cocaína / aunque ella tenía persmisos para salir una vez al mes, momento que aprovechaba para drogarse hasta más no poder / el colorado robles se murió a los años en un accidente al sur de lima en asia / la loca todavía vive pero no me acuerdo su nombre / Hugo sí los recuerda a toditos / vive en barcelona y mientras cuida a su bebita me escribe y le pide que le comparta lo que he escrito de él / mi promoción de la clínica pinel / . / . 
También había un tío ya mayor que vivía como huesped / era dueño de una importante empresa de transporte interprovincial / su cuarto era permanente y colgaba un cuadro de cristo pero de cabeza / siempre empezaba el día peinándose su frondoza cabellera y sus patillas / mientras nosotros los internos comíamos lo básica en la mañana / pan con mantequilla y leche / él tío comía un bisteck y traía sus propios cubiertos / tenía anillos de oro y un rolex reluciente / salía a comprar a wong y tenía una alimentación diferenciada / además que fumaba marlboro / ahí todo era fumar cigarrillos / yo también aunque nunca había sido hincha del tabaco pedí a gritos cajetillas de cigarrillos / después de algunas semanas ya pude ver a mi familia / se me caía la cara de la vergüenza pero wilelmo me fue ayudando / . / . / 

Me comenzó a gustar el ambiente / joder con los internos y hablar con las chicas / había una niña preciosa de nombre sergina / no era mayor de edad / es más la habían sacado de quinto de media para encerrarla / un día se escapó de la clínica pero como estaba en piyama con pantuflas de timoteo la policía la trajo de vuelta de inmediato / durante el día se hacían actividades a las cuales podías asistir como no / el problema es que si no asistías se iba registrando un comportamiento que influenciaba en la cara de wilelmo / entonces las primeras semanas no estaba respondiendo / seguía siendo hosco y reacio al cambio de actitud / me gustaba estar ahí con mis nuevos amigos / pero no se trataba de eso sino de salir a la calle y afrontar mis realidades / y si quería salir a la calle había que responder al mínimo de cordura / el comportamiento mío condicionaba las visitas familiares / si me portaba mal me restringían todo / si no tomaba las medicinas me cortaban el cable / y así me tuve que amoldar a la lucidez / en ese trance me fue a visitar mi tía gladys a quien le leí un poema que había escrito en el encierro dedicado a walter oyarce el aliancista que mataron en el clasico dias antes de mi crisis / a los hinchas de la u también les eché la culpa de mi mala suerte de no tener mi libro publicado y wilelmo me recetó risperidona que me generaba unos dolores de cabeza espantosos  / wilelmo de pronto se puso severo conmigo / le eché la culpa a la muerte de mi abuela y me mandó a tomar quetiapina que me produjo peores síntomas / me desconectaba de todo y solo tenía capacidad de decir sí señor / . / la viejita era una monjita dueña de la clínica / ella también tenía su taller todas las tardes donde hacía saltar a los internos / Yo trataba de hablar con gente de mi nivel / osea que estén internos por drogas o ludopatía / un pata ashehof, que leía mucho y su padre dirigía un importante diario limeño / pero ashehof no podía vivir sin beber y el vodka era su debilidad por las mañanas / pero no le gustaba la clínica pinel y su familia se lo iba a llevar a un lugar en Miami / había un ex jugador del municipal del 92 / carajito le decían porque le daban tantas pastillas que su mandíbula no podía articular las palabras y todo parecía que decía 'carajito' / y varios locos raros / prospectos de asesinos / delincuentes / proxenetas o traficantes / yo me escudaba con que era un escritor famoso pero se dieron cuenta rápido que era un fracasado más igual que ellos / . / . 

Con las semanas ya mi vieja me pudo sacar a la avenida la marina y comimos un pollo a la brasa con mi tía elizabeth / un viejito que vivía en la clínica dio plata para que le compren un pollo y dos cajetillas de cigarrillos / vivía de la pensión de sus nietos y le gustaba compartir los cigarrillos / . / . 

Wilelmo cuando iba atendía varios casos / no todos los internos éramos sus pacientes / luego venía otro siquiatra que le decían bart simpson / y las practicantes de psicología que paraban detrás de hugo y el colorado robles / yo ya iba entrando en razón y perdiendo la paciencia / hasta hacía unos meses atrás tenía un importante puesto en la universidad / ya ni siquiera era profesor / tenía rango de ejecutivo / pero todo se fue al tacho cuando lo mandé a la mierda a mi director / ya había terminado de escribir mi libro y sentía que necesitaba romper con algo / pero elegí mal porque pensé que con mi libro generaría un nuevo empleo ... pero el libro nunca llegó / me fui a huancayo con mis diez libros vacíos y me fui a la mierda / . / .

Una noche, ya cuando todos dormían apareció el chombo (¿?) / pensé que era un mal sueño pero no / por alguna razón la viejita le abrió la puerta / había pasado como 50 días y la gente ya estaba preguntando por mí / yo lo único que quería era fumarme un troncho y el chombo me dejó en una cajita de fósforos dos chicharras / ahí entendí el adagio aquel que dice 'el que te ofrece droga no es tu amigo, es tu hermano' / . / . / y lo compartí con mis compinches en los siguientes días pero en la clínica todos se enteraron por la cantidad de humo / . / . / 

mandaron a llamar a wilelmo y me dijo: estabas yendo bien, pero ahora te tendrás que quedar dos semanas más / lo cual fue un golpe letal para mi autoestima / ni siquiera en terapia podía superar mis propios engaños / me sentí faltal y me volví a deprimir unos días / tiempo que el colorado robles me enseño a inhalar todas las pastillas nocturnas / también a 'poppear' con un baigón y celebrar el cumpleaños de un compañero con una mezcla de colonia y canú /  .  /

Las dos semanas pasaron rápido / mi mamá apareció con una cajita con diez libros / el hijo de puta del editor se había aparecido por mi casa dejando mis ejemplares / entonces mis primeros autógrafos fueron para mis amigos de la clínica pinel / cada uno de los que menciono en este testimonio recibieron sus libros y lo leyeron con buena onda y hugo me dijo que también quería ser escritor / pero yo ya tenía que ir saliendo de ese lugar / ya no lo sentía para mí / . / . 


Apenas llegué a mi casa me vi al espejo y tenía el pelo larguísimo / parecía jose velásquez / le dije a mi mamá que tenía que irme a la peluquería pero apenas salí tomé un taxi directo a la casa de mi primo toto / . / . / me recibió con una causa de cangrejo y nos fuimos a su playa a mirar estonasos el mar / . / -

sábado, abril 11, 2020

CUPIDO EN SU LABERINTO

miércoles, abril 01, 2020

LIZIA RIVERA PRESIDENTA PARQUE PRODUCTIVO



barrunto

sábado, marzo 28, 2020

CUARENTÓN EN CUARENTENA


La cuarentena no me ha chocado tanto / parece que ya vivía así desde hace unos ocho años que dejé de trabajar en oficinas / me acostumbré a levantarme tarde y dormir temprano / escribir poco / comer mucho / ver películas / teatro / caminar con el escritor de los buses y tomarnos unas pirañitas heladas con plátano / fumar / pasear al perro / comprar papaya o manzanas / volver / siempre volver al mundo será volver a buscarte / me escribió la niño hace veinte años / me acababan de botar de mi puesto en la universidad / ella acababa de salir de un centro de rehabilitación / pero antes de eso estudiaba bellas artes / Me enseñó a pintar y a hacer bitácoras / pero quería salir y yo quería quedarme en mi cuarto viendo conciertos . / . / . -

Todos los días de cuarentena he salido a la calle / veo las calles vacías y los militares mirando a todos como sospechosos / Yo he estado en zona de emergencia, en el VRAEM, en lugares sitiados por el ejército pero también por los narcos y las guerrillas. He estado en cementerios de guerra y en iglesias destruidas por misiles / No me quejo / he visto lo que he querido ver / .  /
Mi papá me dice por teléfono que en sus setenta años nunca había visto algo así y que estábamos viviendo un nuevo orden / Mi mamá me dijo más bien que cuando era niña, en Chulucanas, hubo epidemia de rabia / nadie podía salir de las casas pero igual la gente se iba muriendo / antes de morir se ponían en modo zombie y les daba por morder a la gente / me hizo recordar a mi perro vato cuando le da por comer caca / cuando le pongo la mano para impedirle que siga comiendo caca se molesta y me ruge con fuerza / me ataca la mano pero es un perrito pug de 14 años chimuelo / hace gracia su amargura / . / .
Mi mamá me dice que en esa época / en los cincuentas en Chulucanas / lograron encontrar el perro y el dueño de la epidemia / decían que lo iban a vacunar pero en realidad lo mataron / el perro se murió solo / le atacaban los pulmones terriblemente y les daba un ataque fulminante / les quemaba el cuerpo y salían buscando morder a alguien / . / . /
Por eso mi mamá se asusta cada vez que salgo a comprar pan / con vato / pero no le tengo miedo a morir entre pájaros y árboles como Javier Heraud / ni a balazos por el Estado como Javier Heraud también / . / . / Digo que no tengo miedo pero caminaba con mi cigarrillo prendido cuando pasó una patrulla con cuatro oficiales realmente malos / tiré el pucho y lo pisé y les saludé serio / me subí mi mascarilla y continué caminando / .  / Una vez mi mamá no me dejaba entrar a la casa y comencé a patear la puerta / era domingo como a las 8 de la noche y yo estaba recontra borracho y mi vecino, que era policía de los buenos, estaba con su comando en la puerta de su casa / me puse faltoso y les menté la madre, me quisieron poner marrocas pero el vecino me perdono la vida / hasta permitió que le escupa la cara / aún con la saliva colgando de su boina se me quedó mirando / a los días lo volví a ver y vio que yo era un pobre imbécil / nada iba a ganar si me llevaba detenido / por ahí me daban una golpiza y entendía la lección / . / . / .
Un día antes de que se declare en emergencia todo el país por la pandemia mi mamá tuvo un accidente /  una semana antes estuvo en emergencias / fue a una cita pero la retuvieron, tenía el azúcar alto / y una semana atrás, aún, se le cayó el celular al water / . / . / Pesé que viajando fuera me iba a liberar de tanta mala suerte y me fui a Santiago / pero me llamó mi mamá a decir que el vato estaba con alergia / antes que le respondiera algo, que podía solucionarlo escribiéndole a la veterinaria y en una hora lo curaba, se mandó a curarlo con violeta genciana por todo el cuerpo / entonces el vato se había vuelto ya no en un perro pug sino en un dálmata de ambiente y chato / . / ./
Eso me puso tan furioso que le pedí a mi mamá que ya no esté saliendo a la calle sola, que a su edad ya mucha vaina / que los venecos / que las combis / pero en su terquedad salió al centro comercial y se tropezó en la pista / se cayó de cara y comenzó a sangrarle la frente / entonces me llamaron a mi casa / yo estaba descansando, era la hora de almuerzo y tenía un intenso dolor de rodilla que no me dejaba caminar / sonó el teléfono y me dijeron que mi mamá se había accidentado / salí cojeando a dos cuadras en el centro comercial había un tumulto de señoras / tu mamá se ha caído de cara !!! / me gritaban / mi mamá con la mano en la frente y su blusa blanca lleno de sangre / no sabía qué hacer ni atinaba a nada / seguro me agarró muy stone la situación / nos subieron a un taxi y fuimos a emergencias / pero el lugar estaba lleno de gente peor que mi mamá / una anciana con el brazo roto / un niño con una mordida de perro en la oreja / y muchos casos más / yo en mi cojera y mi frustración me puse a gritarles pero las enfermeras no me hicieron caso, como si fuera habitual que alguien no comprenda que cuando hay que esperar, hay que esperar / .  /  .  /
Cuando llegó a la camilla la sangre había pasado / mi mamá comenzaba a recuperarse / habían pasado cuatro horas / mis hermanos llamaron y mandaron plata para pagar el servicio / quisieron ponerle un punto de cosido en la frente pero le dije que no al doctor / que esperaríamos a que cicatrice la herida / le pusimos una curita y nos fuimos a almorzar ya de noche / . / . / .
Como al día siguiente se dio el estado de emergencia ninguno de mis hermanos ha podido venir a visitarla / yo trato de resistir / sin trabajo / sin ganas de escribir / ahora que no se puede salir me da por caminar / ya no cojeo pero tengo que llevar siempre una maleta de mercado para poder andar por la calle / hasta ahora no me han pedido mis documentos / . /  tengo mi carnet de prensa que usé para viajar a Chile / me la colgué durante las protestas  / me ayudó a poder pasar a la zona de ataque donde la primera línea de protesta se topa con los policías / hasta donde me aguantó la respiración soporté el gas lacrimógeno / .  / . / .

A mi mamá se le alegra el azúcar cuando le traigo algo / días antes de todo este encierro social que como ya digo estoy acostumbrado / pues salgo muy poco de noche / usualmente una vez al mes y a dos posibles lugares / una vez al mes porque es el día que me llega mi pago / y dos opciones porque no tengo mayores inquietudes / o voy al bar la noche o voy a las cucardas / no puedo realizar ambas actividades porque no me alcanza la plata / pero este mes mi amigo Getsemaní inauguraba su exposición de pinturas / como no lo había visto desde su viaje a Europa quería saludarlo / me contó que había descubierto en la avenida La Marina un puticlub donde no le cobraban / un día fui con mi paleta de colores y mi caballete, las nenas se morían por mí / me dijo / la exposición era en Barranco y Getsemaní estaba con tres patas que lo esperaban para ir al puticlub / le dije en otra ocasión porque ya me había empilado con el trago y quería ir al bar la noche / estábamos con la banda porque habíamos ido a ensayar y se nos pegó el director de una revista / entonces nos pusimos a maletear a la gente que Palomino es un muerto de hambre / que Palomino dice que compra su ropa en Europa y en realidad va a la Cruz Roja de Bruselas y saca prendas como si fuera indigente africano / nos cagamos de risa / hasta que me llamó Vallejo que vaya inmediatamente al restaurante de Gastón, que está con Eloy / Yo le dije que no, que estaba ocupado y que otro día / además que a mi Gastón me llega al pincho y nunca he ido a ninguno de sus restaurantes / pero Eloy le quito el teléfono y gritó: jota jota conchatumadre, o vienes en este momento o te mueres / . / Así por las buenas sí / .

Llegué al restaurante de Gastón pero Gastón ya se había ido y les dijo 'pidan lo que quieran' / entonces pidieron que venga jota jota / apenas me senté me sirvieron un tramboyo en sudado / el vino era delicioso y le metí más diente a todo lo que pasaba / . / : ellos ya estaban en varias botellas / yo me había tomado unas cervezas pero rápidamente me puse a tono / Hablaban de la vida / pero más importante que la vida era qué pedir / qué más pedir / un vino ? / el mejor vino era traído por el mozo / pedían un suflé de camarones / le traían los mejores de Huaral / pedían conchas negras y traían el manglar entero en un plato gigante / así, por las buenas sí / . / .

Eloy, con su verbo florido y su compleja filosofía, me ilustró: putamadre, jota jota, en la vida hay que tener la cosa clara /  .  /   si yo te pregunto: qué prefieres? que te quieran o que te tengan miedo? / qué me dirías ? / .  / . / .

Como sabía por dónde iba la cosa, con mucha firmeza le respondí: que me tengan miedo, Eloycito. / Salud ! / . / .
Eloy me agarró la cara y me dijo: tú si sabes jota jota. Y se paró levantando la voz.

En cambio todos estos estúpidos que ves aquí / y señalaba a todos los mozos, al administrador que le cambiaba la cara cada vez que Eloy elevaba la voz, peor aún si mentaba la madre, cosa que hacía cada diez segundos / todos estos infelices / que en realidad eran sus alumnos porque Eloy capacita a todo el personal de los restaurantes de Gastón / estos adefesios prefieren 'que los quieran' / dijo de una forma amanerada y moviendo las manos como si fueran alas de mariposa / .

Ay, que los quieran / pobres imbéciles / remató justo cuando la mesa del costado pidió que bajemos el volumen / .  / . / señor Eloy Jáuregui, soy su admirador / dijo el señor de la mesa / Disculpe que me porte mal / se excusó el maestro / no se preocupe / y bajamos la voz / pero al rato volvimos a la conversa apasionada / Y Eloy volvía a la pregunta: jota jota, qué prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? / Que me tengan miedo, le respondía secando la copa de vino con engreimiento / Yo les pregunto a mis alumnos, los mozos, los administradores, los que necesitan saber de la vida: que prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? / Y me responden que me quieran / ¡No! ¡Imbécil!

Si te quieren, luego te engañarán / en cambio, si te tienen miedo, siempre responderán con más atención / .  /
El restaurante de Gastón sonaba pura salsa / Eloy había sido el que hizo la lista de canciones / y se sabía la historia de cada tema / entonces íbamos oyendo música mientras mentábamos la madre por doquier / jota jota, qué prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? / que me quieran Eloycito / jota jota tú sí sabes / no como estos IMBÉCILES y se volvía  parar / la mesa del costado volvía a pedir por favor / . / entonces ya la cosa se puso tan repetitiva que nos cerraron la cuenta / De parte del señor Gastón que una botella más y el postre antes de cerrar la cuenta / ¿Qué cosa? ¿A los hombres? / Eloy se paraba al baño y en el camino bailoteaba su rumba / de tumbo en tumbo volvía a la mesa y pedía más vino / como ya estaban por cerrar pedimos postre / para mí -dijo Eloy- dame una torta de chocolate para llevar / en seguida le traigo su porción de torta señor / ¡NO! / amenazó Eloy / yo quiero la torta entera /  para llevar por favor / Y Vallejo complementó yo quiero dos tartaletas de fresa para llevar por favor / en seguida señor y se quedó mirándome, esperando que ponga la cereza al pedido / qué me sugiere usted ? / le pregunté al mozo / ¿es para su pareja? / ¡NO! / le respondí con furia y juntando mis cejas / es para mi madre / ¡OH! Señor mil disculpas / le sugiero un tartar de frutas / de reojo vi la carta y costaba como cien lucas /  .  / .

Nos fuimos cada uno en su taxi y al llegar a mi casa mi mamá se puso tan contenta con el postre que lo comió en tres días disfrutando cada porción que se servía / en el almuerzo, mientras comíamos el postre le pregunte / mamá, tú qué prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? /

que me tengan miedo, me respondió / está bien mamá / Eloy dice que los que quieren ser queridos son unos imbéciles / . / . 

viernes, marzo 27, 2020

BARRUNTO POR DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2020





Feliz día mundial del Teatro Monólogo del cuento "Barrunto" de Juan José Sandoval Versión de Herbert Corimanya Intérpretes Eduardo Ramos Dante Del Águila Aníbal Lozano Herrera Lolo Balbín André Portugal Carlos Montalvo Herbert Corimanya Edición Antonio Zamora 
27.03.2020



viernes, marzo 20, 2020

martes, marzo 17, 2020

PODCAST AND BUSINESS

martes, marzo 03, 2020

MATÍAS, CHESPIRITO Y LA REVOLUCIÓN

Fernando Meza, Santiago de Chile. Enero, 2020.
El día de mi cumpleaños llegué a Santiago esperando que nadie me saludara / queriendo caminar sin sentido por cualquier lugar / huía de mí mismo / pero apenas salí del aeropuerto con mi maleta para seis días me recibió mi gran amigo Fernando Meza / Aunque no es pariente de Florinda, conoce más de Roberto Gómez Bolaños que cualquiera en el mundo, que hasta su tesis de licenciatura fue sobre su vida y obra / . / . 

Lo primero que hizo Fernando fue decirme feliz cumpleaños con alegría y no podía entender mi hermetismo con eso de andar 'de cumpleaños'. / Además, tenía una reunión de trabajo al día siguiente muy temprano / estaba más pensando en eso que pensando en fiesta / bueno también porque antes de viajar me había juergueado tres días seguidos / y el vuelo low cost había sido muy pesado / . / . 

Conozco a Fernando del siglo pasado / . / en la asamblea latinoamericana de estudiantes de comunicación social  del 99, en Montevideo / él era representante de la asociación de estudiantes de Chile y yo de la asociación de estudiantes de Perú / así había representantes de asociaciones de estudiantes de comunicaciones de muchos países que luego han destacado en la profesión y que se convierten en hermandades más que contactos / . El chileno conocía muy bien Montevideo, entonces me llevó al estadio Centenario y ahí nació mi afición por conocer estadios de fútbol / Cuando la asamblea del año 2001 fue en Bogotá nos fuimos en mancha al Campín y vimos un clásico Millonarios contra Santa Fe / Los años en la profesión me han dejado conocer el estadio de Bremen, de Hamburgo y el Vicente Calderón del Atlético Madrid antes que lo derrumben / . / . Y ahora iba a Chile a una conferencia en el estadio San Carlos de Apoquindo / entonces contacté a Fernando después de tantos años y tantos viajes / coincidimos en tantos eventos, en tantas fiestas internacionales donde la hermandad se consolidó / Después de Montevideo, nos encontramos en Panamá y luego en Colombia / esa época de estudiante fue maravillosa porque la política me llevó a otros lugares, me fui a EEUU y luego a Cuba y a Venezuela / estaba contagiado de revolución y creíamos que Hugo Chávez era la esperanza / . / . 

Cuando se acabó la universidad tocamos realidad / se acabaron los viajes y hubo que trabajar / pero quedaron los contactos / y en 2002 me mandaron a Chile a una conferencia y lo primero que hice fue avisarle a Fernando / me fue a buscar y salimos a beber unas cervezas, comer una chorrillana y hablar de chespirito y la revolución / . / . / Aunque no hubo tiempo de conocer su casa y a su madre como hubiese querido él / . / . 

Además, Fernando Meza es la única persona que conozco que ha visto a Luca Prodan en vivo / fue en Viña del Mar del 87 / entonces la tertulia es alucinante / . / . / . En la asamblea de estudiantes en Bogotá, recuerdo que me obsequió un cassette de música variada / estaba sweet jane en versión de los cowboys junkies, cover de la velvet underground que aparecía en asesinos por naturaleza de Tarantino / y otras canciones de reservoir dogs / fue de los últimos cassettes que tuve antes de que desaparezcan y se pongan de moda los CD / porque en ese viaje a Colombia me compré mi primer disco de Sumo y me volé la cabeza / . / . 

Bueno y qué has hecho en los últimos 18 años ? / sonó raro pero como dice Borges (nunca he leído a Borges pero he visto algunas entrevistas en YouTube) / la amistad es para siempre, puedes volver a encontrar a un amigo de toda la vida y va a existir un afecto que reaparece / . / . Qué mejor oportunidad de viajar a Chile e ir a un estadio de fútbol con Fernando Meza / . / . 

Fuimos a su casa a almorzar y conocí a su mamá, a su esposa y su pequeño hijo Amaro / . / . Antes de entrar me advirtió que en su casa el nombre 'Fernando' no se podía nombrar porque era el nombre de su padre (el innombrable) / así que en el entorno familiar se llamaba Matias / . /  .  / 

Matías es un coleccionista natural / tenía colecciones de miles de carritos / centenares de muñecos (le decía 'monos') / colección de libros de cine, comic y hasta tenía todos mis libros autografiados / algunos se los había obsequiado en los viajes de la federación y otros se los había mandado / también tenía diarios de la época del golpe de estado en La Moneda, cuando mataron a Salvador Allende / tenía un Atari impecable / una cassettera que funcionaba / un tornamesa y colección de discos de rock / tenía más de medio millón de piezas y seguía comprando porque me llevó a 'la cachina' de Santiago donde se podía conseguir libros de segunda, comics y las primeras ediciones de condorito / . / 

Fue también maravilloso conocer a su mamá, químico ya jubilada que me dio una breve cátedra de lo que eran las tierras raras / ya que había visto unas noticias de la guerra comercial de China con EEUU / . / a su esposa, 'la pili', le habían dado posnatal así que estaba de vacaciones junto a Amaro / después de almorzar nos fuimos todos (perro incluido) en la camioneta a pasear por la ciudad / comenzamos por las zonas de valle, muy exclusivo y bello, hasta llegar al centro de la ciudad donde no se podía respirar / había manifestaciones y la policía los reprimía con gas / Chile estaba colapsado desde octubre / las cosas no estaban funcionando bien / me subí al metro y me tuve que bajar en la siguiente estación porque los manifestantes se había subido a los rieles  / no llegué tarde a mi reunión pero tuve que tomar taxi / y otro día ya no quise tomar el metro, por temor y me subí a un bus pero me fue peor / una turba nos agarró a pedradas y dos niños, no más de quince años, cargando extinguidores golpearon las lunas / el chofer pisó el acelerador y siguió su marcha / como el país, a pesar del descontrol, sigue / la vida sigue aunque el descontento es tan notorio que se hace arte y a la vez se comienza a generar un turismo urbano / vi tantos graffitis que hice un álbum y lo subí al Facebook / lo pueden ver en este link https://www.facebook.com/dosispe/posts/2615387261907307

Justo esa semana que estuve en Santiago mataron a un hincha de fútbol los carabineros / fue después del partido de Colo Colo / entonces la gente estaba enardecida y anunciaban que el viernes iba a haber pleito en la zona cero / Fernando me propuso ir a la protesta / mi hotel estaba a unas cuadras del movimiento, por lo que tuve tiempo para recorrer las calles y tomar fotos de los graffitis, conversarle a la gente de a pie / tomar un mote con huesillo / un chifa chileno / una cazuela / un pastel de choclo / cerveza cristal / . / . /  Entonces fuimos a la protesta y vencimos el humo / . /  había barristas de todos los equipos, comparsas, grupos radicales cantando / representaciones artísticas y un perro negro gigante / un personaje de años atrás 'el negro matapacos', un perro que cuenta la leyenda siempre andaba en las protestas con su pañoleta roja en el cuello / . / . / 

Noté que un barrabrava se cubría la cara como si fuera un musulmán con la camiseta de Alianza / Le grité Hey Arriba Alianza ! / entonces se acercó y me dijo en dejo chileno 'Alianza y Colo Colo somos hermanos' / y se perdió entre el humo lacrimógeno mezclado con libertad / Fernando ya estaba tosiendo un poco y la cosa se estaba poniendo cada vez más movida / entonces nos fuimos por unas cervezas y a comer una chorrillana / Había 10 mil personas en la protesta que se fue diluyendo con el accionar de los policías / . / . 

Cuando regresamos a la zona cero después de comer y beber ya los pacos había tomado el control del lugar, aunque el fuego de algunas llantas seguían prendidas / . / 

Adónde quedó la revolución ? / .  / 

Nosotros que éramos los llamados a cambiar el mundo / el mundo nos terminó cambiando / .  /

Nos descuajeringaron la juventud y nos vistieron un disfraz de teletubi para bailar y aparentar felicidad  / . /  .  /  Lo demás lo cura la fluoxetina / :      CHANFLE

sábado, febrero 15, 2020

CUPIDO EN EL INFIERNO


mañana se presenta la segunda edición de la antología de cuentos de (des)amor cupido en su laberinto / fue hace ocho años que me contactó Germán, el editor / le hice una entrevista en Radio Sargento Pimienta y promocionó una revista de psicología que dirigía, además de su colección de libros de autores peruanos, el gato descalzo / . / . / .

entonces me propuso hacer un cuento para una antología de amor / le mandé cinco cuentos y todos me los rechazó / me dijo que ninguno era de amor / sino más bien era de misoginia / de violencia doméstica / más me pegas más ti quiero / le dije / pero esas cosas no funcionan parece en el (sub)mundo editorial / . /

Igual el editor me dijo que intente escribir una historia de amor / entonces busqué en facebook y encontré a Carol / una compañera de colegio de quien vivía enamorado / le escribí por chat y le dije si señor acordaba de que le había pedido que sea mi chica por medio de un amigo en quinto grado y él mismo me trajo el no de respuesta / luego se hizo novio de ella y yo me quedé con Cecilia en algo así como un premio consuelo / toda la secundaria le perdí el rastro pero luego la vi en televisión / era narradora de noticias pero yo en esa época no veía televisión / cuando le escribí por chat ella se acaba de divorciar con dos niñitas encima / yo vivía con mi mamá pasado los cuarenta / le dije que si quería estar conmigo así de frente y me dijo esta vez que sí / . / .

Toda la conversación la hice cuento y se lo mande al editor / me aprobó la historia . /

Hasta ese entonces / no nos habíamos visto pero nos tratábamos de amor y vivíamos conectados - / planteamos que la fecha de la presentación del libro sería el día que nos reencontrásemos y que finalmente sellaríamos nuestro romance / definitivamente está frente al amor de mi vida / pensaba / - /.

La noche de la presentación del libro mientras los entendidos del tema hablaban nosotros nos besábamos en la última fila / le besé sus manos pero también chapé cuello oreja y cintura / hasta que me anunciaron y subí a recibir mi libro y hablar de mi cuento / entonces les hablé de Carol que estaba ahí atrás / mientras ella se sobreponía / - / .

Al terminar nos fuimos a un café a seguir besándonos y a ponernos al día con nuestras vidas / puesto que si nos íbamos a unir de por vida necesitábamos actualizar los datos en común / ella vivía con su mamá luego del divorcio / sus niñas tenían dos y uno / su mamá cien / y su hermano cuarenta igual que yo / es más cuando Carol le dijo a su hermano de mí preguntó / el que se moría por ti y mandó a su pata a preguntarte ? / . /

Ella tenía problemas en casa / además / le habían mandado a operarse un tumor con riesgo terminal / lloré con ella y le dije que no se preocupara / mi literatura salvará el mundo /

Esa noche de la presentación me fui a vivir a la casa de su mamá y fui feliz unas semanas / fuimos felices e intensos y jugar con las bebes fue maravilloso / de pronto dejé de ser un escritor consumido y consumado a un padre responsable / . / . / Carol fue operada y superó su enfermedad pero aún no había superado el divorcio / parece que el esposo tampoco porque no había querido firmar / pero tampoco pasar Plata para sus hijas / ahora con menos razón ante la novedosa presencia del novio escritor / de eso se había enterado rápido por unas cartas escritas a mano que le hice para que leyera los días de hospital / papeles que encontró su esposo rebuscando cualquier cosa porque la intuición y el dolor de frente lo atormentaban / y se enteró no solo que era escritor sino que me creía un ángel de su universo bakterial / . /

La poesía se acabó de las misma forma / por escrito y a puño y letra / bajo la amenaza que si me veía con sus hijas me iba a mandar al cielo / ya sabía donde vivía mi mamá / mi papá y hasta conocía a mi primo Toto / . / me dijo que era un delincuente ranqueado y que vaya con cuidado / . / de hecho deje de andar por la calle / me deje un bigote y me cree otro perfil de facebook / pero los momentos con ellas fueron lo más bonito a pesar del sabor a peligro que generaba / . / . /

Yo trabajaba en una oficina de marketing / pero andaba un poco flojo por mi nuevo romance con el amor de mi vida / llegaba tres horas tarde y me iba temprano / andaba en la nube mientras las gente notaba un ligero aroma a juventud en mi apariencia / era el amor / el amor de mi vida que había salido de un cuento de desamor / . /

Usualmente cuando me enamoro dejo de escribir / lo cual implica que me aparece la magia cuando mi corazón está nockeado / con las tripas al aire / pero tardó mucho desde las cartas que le escribí a Carol para su operación hasta que su mamá pusiera una denuncia policial en contra mía / entonces tuve que sacar mis cosas y devolver las llaves / igual cambiaron la chapa por si acaso / la señora aplaudía todas mis acciones pero crucé la línea cuando le dije que su hijo era un fracasado / y cuando se enteró me busco la bronca y terminamos en la comisaría ensangrentados / . /

Cuando volví a la casa de mi mamá le eché la culpa de mi mala suerte en el amor / Peor aún se me quedaron cajas con libros que no pude recuperar / fotos / apuntes / cuadernos / todo mezclado con la ropa de su esposo / con la casaca de un ex que se le murió / con los libros de su padre que también se lo llevó el Cáncer / . / . /

En Fiscalia fui sentenciado a llevar terapia psicológica por ocho meses / la sicóloga me dijo que yo era el más cuerdo de todo el expediente / pero que tenía que superarlo / yo no era parte de esa historia familiar / mi participación fue accidental aunque detonante para que ellos arreglen sus cosas como familia / . / yo perdí el trabajo pero recuperé el fuego suficiente para seguir escribiendo / .



sábado, febrero 08, 2020

PHILIPS AUSPICIADOR DE LA U CATÓLICA DE CHILE



barrunto

jueves, febrero 06, 2020

INCOMUNICA EL DATO


domingo, enero 12, 2020

BARRUNTO DEL ALTO CIELO


Frescos acercamientos con la muerte.


Uno
Se presentó mi libro Barrunto / No es mi único libro sino que no tengo la culpa que solo me llamen por Barrunto / si saben cómo me pongo para qué me invitan ?

Todo estaba pleno / se hizo una pasada de la versión teatral dos días antes de la presentación / el ensayo comenzó a las once de la noche y acabó a las cuatro de la mañana / yo era el único presente / había comprado una caja de cerveza pero nadie tomó, me la tomé solo / cuando acabaron yo estaba entre feliz y eufórico / los músicos tenían sesión a partir de las seis de la mañana en un estudio, hasta el mediodía / yo no me levanté hasta el día de la presentación / pero me fui feliz / . /

Al elenco les había prometido pagarles toda la chamba el mismo día de la presentación / con cuarenta libros vendidos estamos del otro lado / me creyeron / .  /

El día de la presentación se vendieron dos libros / pero varios amigos me regalaron botellas de vino y güisqui así que como se dice entre peruanos 'jodido pero contento' / así que todo jodido pero contento brindamos, todos felicitaron a los actores.

Los músicos me dejaron encargado el set de percusión / con un cajón Atempo / un cajón raro / mitad flamenco mitad criollo / se tocaba por cualquier lado, tenía un sonido contundente / era la niña mimada de Ger, el músico cantante que se había puesto la camiseta de Barrunto / pero entre tanto brindis sus cosas se perdieron en el taxi de regreso a la oficina / Al día siguiente, asustado me llamó y me dijo que él vivía de la música, que su instrumento era su herramienta de trabajo / yo estaba con una resaca espantosa y le dije que no se preocupara que yo iba a poner el pecho / .  /

El fin de semana nos encontramos en el paradero caja de agua / luego tomamos un taxi y luego nos recogió una camioneta que finalmente nos llevó a una fábrica en Zárate / al entrar daba la sensación de estar en una carpintería / se respiraba aserrín y en la pizarra se detallaba: Alex Acuña, dos cajones; Chocolate, tres cajones; Pititi, ocho cajones. Puro bravo había en la pizarra. / El dueño de Atempo aún no llegaba entonces Ger se puso a probar los cajones / hasta que encontró uno parecido al que se habían robado / cuando llegó el dueño me fui a conversar con él y convencerlo de que le pueda pagar en cuotas / el luthier era joven y buena onda, le pidió a su esposa que pase la tarjeta / pasó y le entregué su cajón al músico afectado / . / . /

Terminé quebrado pero con dignidad / siempre digno nunca indigno / . / .

A los días el luthier que me dejó pagar en partes el cajón fue asesinado por sicarios delante de sus hijos en la puerta del nido / .  / . /  Barrunto.

Dos
Al maestro Eloy lo conozco de la playa / hace unos años en la casa de Mario Vallejo, en Cerro Azul, una mañana llegó Eloy con una botella de vino. Mientras desayunábamos huevo y café con leche, Eloy tomaba su copa de vino y hablaba de una biografía sobre Eielson que estaba preparando / Eloy venía de estar unos años en Cuba, trabajando / escribiendo / pero había estado por Italia y todo Europa / Esa vez, en la playa tomando güisqui viendo el sunset me dijo: jota jota, en la vida hay dos sonidos mayores / uno es el romper de las olas / y dos es la respiración de tu vieja / . / entonces explicó a manera de jadeo la potencia de esa sensación en la tranquilidad del ser humano / .  / Días antes de la presentación le pedí que haga los comentarios / entonces me citó en el bar Queirolo con una botella de vino  / me dijo que por mucho tiempo ese bar fue su escuela, fue su oficina / alguna vez se llamó la AAA / la asociación de abogados ambulantes, porque era un lugar ideal para el lobby siniestro / o hacer un pase / me habló de Surquillo / de la salsa / de todo / maestro de la creatividad / un gigante de la palabra y el cuento / me agradeció por considerarlo y tuvo palabras de elogio en la presentación / lo conozco de talentoso y también de ocioso / lo único que no le perdono es que no me haya traído mi paco / dijo para rematar su presentación robándose los aplausos y las carcajadas de mis ayayeros / .  /  .
Eloy se fue temprano ese día y nunca vio la muestra de teatro / pero a las semanas apareció la invitación para ir a Chimbote, donde él era invitado de honor / yo me colé en el hotel y respetando la tradición de mi peregrinaje prostibular en homenaje al tayta Argüedas, me perdí toda la feria del libro / Pero cuando llegó Eloy, comenzamos con el vinoco / mi presentación era a las seis y la suya a las siete, hasta las nueve / Para mi presentación hicimos la misma jugada de Lima / ya no dijo que le había fallado con su paco porque ahora sí le cumplí / así que todos sazonados presentamos mi libro / entre los asistentes había una muchacha pequeñita que cargaba a su hijo / espero a que atienda a los lectores para acercarse y decirme que quería leer mi libro / yo le pregunté si era madre soltera / me dijo que sí y que tenía un hijo más / tenía dos que a veces su mamá le ayudaba a cuidarlos / pero ya no más con el papá de mis hijos / ya no pasa nada / le di mi libro y le dije que vaya mañana a mi hotel para conversar / me dijo que le iba a decir a su mamá para dejarle a sus hijos cuidando / .  / la presentación de Eloy fue magistral / subió a diez mujeres periodistas y las homenajeó mientras le metía seco y volteaos de vino / luego me invitó a la meza para que le reviente unos cuetes  / hasta ese momento había fungido de mozo personal de Eloy pero cuando tuve  mis dos minutos de micrófono aproveché en saludar al alcalde de Chimbote que acababa de entrar / entonces me gané el aplauso pero también la invitación a comer en el mejor chifa de la ciudad / quédate con Eloy / me dijeron / entonces le serví más vino a Eloy y nos fuimos una comitiva oficial hacia el chifa / como Eloy era el invitado de honor, le pasaron la carta y fue el elegido en hacer el pedido / pidió chancho y varios platos sibaritas / yo estaba feliz pero también cansado luego de varias horas de beber, hablar, florear, aplaudir, reír, tirarle maicito a una madre soltera de diecinueve años y hacerle porras al alcalde / esta exhausto / pero la noche recién comenzaba porque era aniversario de Chimbote y los esperaban en la plaza mayor con un escenario gigante donde iban a tocar los pasteles verdes / el alcalde llegó con tres vinos más y me dio gastritis de solo ver las botellas descorcharse / Eloy soltaba cada vez sonetos más picantes / cada vez más eróticos porque le habían puesto a una edecán a su lado y estaba que la sonrojaba con su magia / Eloy hablaba, opinaba, recitaba, te cantaba un bolero, luego soltaba una historia genial, luego lanzaba una profunda reflexión y a todos los tenía hipnotizados / señor alcalde, dígame qué fruta le gusta / por qué maestro Eloy / le preguntó intrigado el alcalde que había rodeado el chifa con sus matones y alrededor de la mesa donde comíamos habían tres mesas ocupadas por gordos de seguridad / todos hacían la finta que eran clientes pero en verdad estaban cuidando al alcalde / por qué maestro, le preguntó el alcalde / y Eloy le dijo: para llevarle al penal su fruta preferida / .  / el alcalde rió un poco serio pero la mesa no dejó de celebrar las ocurrencias del maestro Eloy / . / luego de comer y beber, faltando diez minutos para las medianoche, fuimos la comitiva oficial al escenario, donde anunciaron al alcalde pero también al invitado de honor / nos pusieron en primera fila mientras el alcalde daba unas palabras pero yo me fui abriendo porque ya tenía sueño, cansancio pero también ganas de cagar / además el tour prostibular me había dejado chaqueta pero también medio sucio, así que necesitaba un baño / Lo dejé a Eloy en buenas manos, se abrazaba con el alcalde y se gastaba en bromas / mis quince minutos de fama, con la gentita intelectual y política de Chimbote, se acabaron con mis ganas de ir al baño / aproveché el hotel / el desayuno y el wifi / al día siguiente me encontré con Eloy en el terrapuerto / yo iba en bus económico y él en bus cama / Me dijo que la había pasado mostro en un chifa / pero le dije que yo había estado con él / tú estuviste ? / se sorprendió / y le conté más detalles / nos fuimos a Lima cada uno en su realidad / . /
A los dos días / en el chifa donde habíamos cenado con el alcalde asesinaron a balazos a un empresario / .  /  Barrunto.

Tres
A mi tocayo lo conocí a principios de los noventas en una resaca / yo tenía quince años, la resaca era de él y de mi hermano mayor / era mediodía un domingo y ellos dormían pero yo estaba despierto y aburrido / entonces el amigo de mi hermano despertó y me preguntó cómo me llamaba / Juan José le dije / y él también se llamaba igual / tocayo me dijo / tocayo le dije / se puso sus lentes y parecía mucho a Henry Rollins / me dijo que era publicista y que había hecho un comercial muy famoso / "mi huevo quiero yo mamita", tarareó la melodía / era súper famoso el comercial / luego me preguntó si tenía un cigarrillo / yo tenía un cigarrillo arrugado que le invité / pero le pedí que me ayudara con mi tarea / era de cívica / y la pregunta era qué significa nación, territorio, estado / y el tocayo me dio una charla magistral / me explicó todo y nunca me olvidé del tocayo / 25 años después lo encontré en Linkedin y vi que era experto en robótica / entonces lo invité a mi programa y le obsequié mi libro Barrunto en versión comic / le conté que lo conocía de mucho antes pero no me ubicaba, tantos años, él había vivido mucho tiempo en Barcelona / pero se fue encantado / luego le conté a mi hermano si lo recordaba y se contactaron / luego se reunieron y comenzaron a hacer negocios juntos / la idea de un instituto de capacitación empresarial se fue consolidando bajo la batuta del tocayo / y nos hizo una jornada de inducción para aprender elearning y emprender  nuestros cursos online / ahí demostró toda su destreza / Entonces me llamó un día de diciembre, me invitó a su casa en Chosica, pues había implementado un lugar para grabar podcast y ahí podríamos terminar de implementar mi curso online / pero pasaron las fechas, pospuse un par de veces porque se me aparecían otras cosas y lo relegaba, lo cual sentía que le incomodaba / entonces le dije que el 17 de diciembre iría a su casa / pero dos días antes me llamó / aunque yo había estado pensando por días qué inventarle de excusa para no ir, pues era cercano a navidad, las cosas se ponen feas en la ciudad y la verdad que me ganaba el desgano / por teléfono me dijo que no iba a poder realizarse la reunión / que estaba en el hospital y que había sufrido un infarto / peor aún, se le había complicado con una insuficiencia renal que lo iba a tener un poco fuera de órbita / a saber de su voz, lo sentí tranquilo, hasta especulé que me estaba tonteando y buscaba una excusa para suspender la reunión, pero un infarto? / .  / Se lo conté a mi hermano el día de nochebuena y me dijo que sí, efectivamente el tocayo estaba en cuidados intensivos / que había venido la hija de Barcelona y que el pronóstico era reservado / me quedé sorprendido y el día de navidad le mandé un mensaje / fuerza tocayo / a los dos días respondió la hija diciendo que agradecía la buena vibra, pero su papá estaba en coma / .  /
Me fui a Cerro Azul a pasar año nuevo / pero el primero de enero por la mañana en el Facebook el publicista Gustavo Rodríguez anunció que Juan José Rosado había muerto / .  /  .  / Barrunto.

Cuatro
Ahora que me voy a Santiago en busca de mis raíces poéticas / la folclorista Violeta Parra Sandoval pudo haber sido mi tía / me recuerda al viaje que hice a Colombia cuando salí del hospital siquiátrico / era un viaje incierto a la selva colombiana, cuna de la droga y la prostitución / aprendí a rezar la misa, rezar muertos, rezar matrimonios, rezar bautizos / aprendía tomar un tintico y de pronto me llamaron de un buen trabajo / me fui miedoso y regresé empoderado / ahora me voy a Chile y fraseo a Violeta / en una copa de vino quisiera tomar veneno / veneno para matarme veneno para olvidarte / y fraseo a Jorge Pimentel para enfrentarme a mí mismo / Carajo, estoy con la muerte. CONTESTEN !!!