sábado, noviembre 30, 2019

BILLETERA MATA POETA

BARRUNTO, ópera salsa. Herbert Corimanya, 23 de octubre 2019. CC España de Lima.

Después de presentar mi libro en octubre tuve que pagar los daños / el primero era mi corazón porque la niña le había contado a su papá que ya no quería seguir siendo mi amigo / es más, le mostró todas las conversaciones de wasap que había tenido por meses / el tío, que es de mi edad, hacía planchas con los puños mientras mentaba mi nombre / . / .  / .
Yo te mando a matar / me dijo mi editor / o te quiebro una pierna si te metes con mi hija menor de edad / luego le mostré su foto y me dijo que no parecía la edad que tenía / parece de más, es más: ya juega su pelota / . / . A mi jefe también le mostré su foto, acercó sus lentes a la pantalla y la vio simpática / está guapa la sambita / de qué hablan ? / . / . la verdad no hablaba de nada con ella, qué comí, que soñé / le digo cuánto me gusta y las ganas que tengo de hacerle un hijo / . / pero más allá de eso, nada / . / . /

Me miró serio mi jefe / aunque mi entusiasmo se reflejaba en él / Me voy a casar, le dije a ver si me sigue contratando. / .  / .

El papá de la niña estaba en su casa pensando por dónde me iba a dar primero cuando me viera / entonces su perro pitbull se comenzó a pelear con un pequinés de la vecina / el tío intentó separarlo pero su perro terminó mordiéndole el talón de aquiles y le malogró la pierna / . / . /

Desde ese día no puede caminar y tiene riesgo de perder la pierna porque la brisa del mar de Cerro Azul no le ha dejado cicatrizar el tejido / . / . / Desde entonces puedo caminar tranquilo por el pueblo / . / pero igual tenía cuentas por pagar en Lima / el primero era el músico que había hecho la salsa en la obra de teatro de mi libro Barrunto, cuyo cajón dual mitad criollo mitad flamenco se perdió durante la fiesta de celebración / más que se perdió, me olvidé de sacarlo del taxi y el chofer aprovechó mi deplorable estado etílico / . / .  / 

El músico me citó en la estación Caja de Agua de tren eléctrico / de ahí tomamos un taxi y luego nos recogió una camioneta / dimos varias vueltas y llegamos a la fábrica de cajones / el dueño no estaba y con él teníamos que tratar el precio / porque plata no tenía / más que un libro Barrunto y explicarle lo que había pasado / demoró una hora y media en llegar / le expliqué, el amigo era un luthier muy conocido / a saber de la pizarra que había, sus cajones iban a parar a las manos de los más mostros del Perú: Alex Acuña, Chocolate, y demás.

Mientras el músico iba probando los cajones me fui a hablar con el dueño, el luthier / . / le dije que había sido un accidente / además que la presentación del libro había sido un desastre y de 40 libros que tenía que vender solo se vendieron 4 / . /  el maestro me dijo que podía pagarlo en dos partes y eso me alivió / . / pasamos mi tarjeta de crédito y pusimos 36 cuotas / pero rebotó / entonces tuvimos que bajarle el monto y dejar mi DNI / . / .  /

El músico encontró el cajón ideal / . / curioso que un cajón se lo hayan robado el día que nació Caitro Soto, de quien estoy haciendo un libro sobre su vida y milagros urbanos / . / . / un 23 de octubre se presentó la cuarta edición de Barrunto y una muestra teatral de adaptación del cuento a la acción dramática: una ópera salsa / . / .

El músico, que toca para varios cumbiamberos famosos / me dijo que se iba a Chile al día siguiente / luego de eso, no supe más de él / lo último fue algo que puso en su Facebook que las tiendas estaban cerradas y que había conocido a una venezolana / . / se tomó un selfie con ella y no volvió a publicar / . / . /

El luthier, dueño de la fábrica, fue asesinado días después, delante de sus hijos mientras los dejaba en el colegio en San Juan de Lurigancho / unos sicarios de dispararon en la cabeza / . / . /

La niña de Cerro Azul me escribió por la madrugada desde otro número / me dijo que su papito estaba llorando de dolor / que la pierna lo tenía loco y triste / ya se ha olvidado de usted, estimado / me dijo la niña / peor aún, el veterinario lo llamó a decirle que al perro lo tenían que sacrificar porque tenía un virus rabioso / la niña pensaba que ese era el motivo de su mal humor: la rabia del perro / . / . / .

La niña fue con su perro al veterinario que ya la esperaba con la jeringa en la mano / .  / entregó a su perro que ya parecía asustado como que sabía que se iba a morir / la niña me llamó porque me dijo que yo era la única persona con quien tenía confianza / después de mi mamá, usted mi estimado / . / . estaba muy triste por su perro / tanto así que apenas el doctor le puso la inyección y el perro se durmió, las pulgas comenzaron a saltar / entonces la niña comenzó a matar pulga por pulga, así como solía hacerlo después de bañarlo / . / . / mató unas cuantas pulgas con las uñas de sus pulgares / .

Así triste se fue a trabajar al restaurante por la tarde / estaba triste pero también distraída / tanto por lo de su perro y su papá pero también por un chico que iba seguido al restaurante y era el hermano del alcalde, además de ser la mejor amiga de la dueña / iba seguido para alardear de su hotel, que quería llevarla a la niña a trabajar allá como anfitriona (de compañía) / . /

La niña atendía a la gente pero el hermano del alcalde la ponía nerviosa / por eso pateo una vitrina de vidrio y se rompió / peor aún los vidrios cayeron sobre una torta de chocolate / y ella tuvo que pagar todo / entonces la dueña le propuso al hermano del alcalde pagar los daños a cambio de una cita con la niña / la niña aceptó riéndose, curiosa y pendeja / . / luego me mostró los pantallazos de lo que conversa con el hermano del alcalde / entonces le dije qué ondas, que si iba a ser así la relación no íbamos a llegar al altar / como le había dicho a mi jefe / . / yo no tengo nada con usted mi estimado y tengo derecho a ilusionarme / . /  . /  pero mis muestras de amor ? mis poemas, mis joyitas de fantasía ? mis collages de papel ? / mis canciones desafinadas con mi guitarra de palo ? / No confunda las cosas estimado sino le diré a mi papá que me está acosando otra vez / Cómo que otra vez ? ... /

Después de esa madrugada la bloqueé en el Facebook y del wasap / pero de inmediato creé una cuenta falsa y le mandé invitación / . / . /

Ahora que estoy solo soltero maduro otra vez me han invitado a Chimbote / recuerdo con alegría ese puerto desde la vez que me invitaron a presentar Barrunto en el 2008 / la primera gira de los viejitos de barrón y el tour María Argüedas al mítico e histórico tres cabezas, el burdel donde el tayta intentó curar su depresión bajo una estricta terapia prostibular /  será motivo para aplacar los llantos de este atolondrado corazón y chocón / . / . /

BARRUNTO EN LÍNEA DE TIEMPO


viernes, noviembre 22, 2019

CAITRO SOTO PIEZA VITAL DE LA CULTURA PERUANA



(Testimonio de Jaime Soto Mendoza, hijo de Caitro Soto).
“De los setenta entrando a los ochenta, mi papá tocaba en grandes grupos y no nos dejaba solo, iba a tocar a un sitio e iba con mi mamá, mi hermana y yo. Siempre hemos vivido en Los Sauces, Surquillo. Había una peña y los guardianes del local ya sabían que cuando teníamos sueño, nos subían al carro, porque mi papá toda su vida ha tenido carro, y nos cuidaban mientras mi papá tocaba”.
Cuenta Jaime Soto Mendoza, de 45 años, surquillano del barrio de Los Sauces. Hijo de Carlos Soto de la Colina, conocido mundialmente como Caitro Soto. Cajonero mayor, fundador de Perú Negro, cantante, compositor y cultor de la negritud peruana.

Su relato se basa en diversos temas que van desde su vínculo con el barrio, sus relaciones con gente importante como Víctor Raúl Haya de la Torre o Chabuca Granda, empresarios o vecinos que tuvieron la dicha de conocerlo y descubrir un ser humano maravilloso.

“Yo a Chabuca Grande la he conocido desde mucho antes de que mi papá tocara con ella. Mi papá era el cajonero oficial de Chabuca Granda. Había un tipo de conexión tanto de familiar como de musical. Porque ella tenía problemas de audición, por eso cuando se escuchan las canciones de Chabuca, Caitro comenzaba con los ‘¡toma!’, ‘¡eso!’, ‘¡sí, señor!’, era para que encaje en el ritmo y entre a cantar. Por eso Chabuca llevaba a Caitro a todas partes”.

Chabuca encontró con esos guapeos la forma de entrar en el ritmo y no perderse, rodeado de uno de los marcos musicales más importantes de la música peruana, conformada por Eusebio Sirio ‘Pititi’, Caitro Soto y Álvaro Lagos en la guitarra, hicieron inmortal a Chabuca Granda.

Chabuca antes tenía como guitarrista al maestro Félix Casaverde, pero descubrieron a Álvaro Lagos, un chico joven que apenas llegaba a los 18 años y se hizo guitarrista principal de Chabuca. Y contaban con una bailarina de apellido Zegarra.  Estaban en un furor artístico, tanto en Perú Negro, como con Chabuca.

Lucho González, Chabuca Granda y Caitro Soto. 

Para ese entonces, la década de los setenta, aparecieron muchos grupos, “Caitro salía a tocar con mi tío Ronaldo, mi tío Enrique, mi tío ‘colorao’ que también vivía en Los Sauces, Surquillo, eran Los Hermanos Soto, que salían de la agrupación Pancho Fierro”.

“Entre las familias afrodescendientes se dio un auge tanto a nivel nacional como internacional, Perú Negro fue el principal grupo. Había grupos como el de Nicomedes Santa Cruz, había muchas obras de antaño, como Limeñísima, estampas de cultura afroperuana, por un lado estaban Los Santa Cruz, con su investigación y su poesía, por otro lado estaba Los Hermanos Soto, que provenían de la agrupación Pancho Fierro, que luego sirvió de embrión para Perú Negro”.

Pero también la obra de Caitro como solita es fundamental en el cancionero popular. Canto a Cañete, por ejemplo, y también colaboraciones que trascienden la escena musical, como la canción ‘Charango Guerrillero’, un bolero producido con el poeta César Calvo.

Caitro cantaba muchos géneros del folclore peruano, como las marineras, sin embargo, Jaime Soto, su hijo, advierte que su padre no era el gran cantante de marineras. “no era ‘el cantante’. La marinera tiene muchas reglas, entonces el que se mete a cantar marineras es porque tienes que ser bravo. Es un duelo que se hace entre dos personas. Tú escuchas y ves una marinera y hay una pareja que rinden tributo a la coquetería. Pero cuando se canta, es un reto y te puedes pasar días hasta que uno pierde. Y la tradición es muy estricta por cuanto se proponía en estos retos la nota musical a utilizarse. Si tú comienzas, yo te contesto, tú terminas, yo contesto, tú contestas, yo termino. Y así, hasta que uno de los dos se quede sin poder responder. Y en la fuga, obviamente se dicen de todo. Yo una época andaba con Pepe Vásquez, que cantaba marineras. Y el ‘gordo’ ha sido de los que siempre te preguntaba: ‘¿tú tocas?’, sí, ‘ya, toca’. ‘Tú, ¿cantas? Muéstrame’. Entonces si se encontraba con alguien que cantaba marinera se agarraba a duelo. Muchas veces en la Peña Don Porfirio, o en reuniones de familia. Porque tú sabes que siempre en las reuniones familiares llegan músicos, cantantes. Eran fiestas de familia y de repente se agarraban ahí a duelo”.

“En mi casa toda la vida hubo jarana, siempre mi papá celebró su cumpleaños por todo lo alto. Mi santo es el 21 de octubre, y el de mi papá el 23 de octubre. Entonces, comenzaba mi serenata el 20, el 21 mi cumpleaños, 22 serenata de Caitro, 23 su cumpleaños y terminábamos el 24 de octubre. Prácticamente era una semana de juerga”.

“Siempre le hacíamos una serenata a Caitro y al día siguiente venían los familiares, un año se nos ocurrió hacerle una gran serenata, teníamos unos amigos japoneses, le pedimos que se lo lleven a Caitro a dar vueltas, y trajimos grupos de Cañete, tuvimos que cerrar el parqueo del vecindario porque la gente no entraba en la casa. Debe haber sido año 86 u 87”.

Cada año, cuando la gente comenzaba a preguntar sobre los planes de la serenata a Caitro, hubo un momento en que se hizo inmanejable dentro de la casa, entonces tuvieron que tomar la calle.
“Inclusive, tenía un tío, Vicentico Valdez, que se desaparecía todo el año, solamente llegaba o el 22 o el 23 de octubre. Llegaba, le cantaba a Caitro su serenata, de ahí se iba el 24 y ya no lo volvíamos a ver hasta el siguiente año”.

Durante esa semana, se bebía de todo, cerveza, pisco, ron.
“Mi mamá tradicionalmente hacía frejoles con seco. Esa vez, mi mamá preparó más de 11 kilos de frejoles y no quedó nada, solo para una noche. Eran fiestas de corrido, las fiestas en mi casa, llegaba Gonzalo Iwazaki, Mariano Querol, Zambo Cavero, Félix Casaverde, Coco Linares, la gente de Perú Negro, la tía Lucila. Se armaba la jarana. Incluso un famoso presentador de noticias se pasaba toda la noche en la casa, cuando daban las 6 de la mañana decía ‘ya regreso’, se iba a trabajar en un canal de televisión y regresaba. Obviamente se cuidaba, pero iba, daba las noticias y regresaba. Había otra gente que decía ‘ya regreso, voy a dejar a mi hijo al colegio’, se iban y regresaban a la casa. Era algo grandioso, había música, buena comida, buen ambiente. En mi casa nunca hubo distinción a nadie. Así como podías ser millonario, hasta la persona más pobre, a todos se le trataba por igual, es algo que mucha gente apreciaba de nuestra familia”.

Nunca hubo problemas con los vecinos porque ellos también querían participar de la jarana.
“Todo el mundo tenía una anécdota con Caitro. Hay gente que ni paraba con mi papá, pero tenían una anécdota con él. Era un tipo bohemio que si alguien tenía un problema en la calle, salía al frente. Si veía en la calle alguien con la llanta baja, paraba a ayudar”.
“Ahora último, he vuelto a ver a una niña, Rosmy, que la conozco desde que tenía 3 años. Mi papá le curaba el susto, le pasaba el huevo (Caitro pasaba huevo, te arreglaba los huesos, era multifacético)”.

Si bien Caitro dejaba que sus hijos ‘cachueleen’ en la música, nunca fue su voluntad que sus hijos se involucren en el ambiente musical.
“Caitro ha taxeado, ha sido mil oficios. Él en su juventud ha sido faquir, ha ayudado a construir el Estadio Nacional. Aprendió a manejar en camión, también ha sido estibador, ha cargado en el Callao”.

La voluntad de Caitro Soto era que sus hijos vieran el tema musical como un hobby.
“En la época en que mi papá ha estado vinculado a la música, no estaba tan valorizada como ahora, antiguamente de la música no podías vivir, entonces tenía otros trabajos, ha trabajado en el Ministerio de Pesquería, en Sedapal trabajaba manejando un camión cisterna llevando agua a Villa El Salvador, adonde le pusieron ‘San Martincito’. Porque en ese entonces, tú llenabas tu tanque, y el agua que sobraba había que devolverla a Sedapal, pero Caitro no permitía eso, y a las familias que ni siquiera tenían dónde recibir el agua, él mismo compraba baldes para que la gente se quede con el agua y el camión regrese vacío”.

Por eso es que en Villa El Salavdor Caitro Soto tuvo el apelativo de ‘San Martincito’.
“Él se jubiló, pero tuvo muchas chambas. También fue chofer personal del dueño de la operación de la marca Volvo en Perú, Rosales Wiese, quien murió asesinado. Teníamos mucho vínculo con el señor, porque hubo una época que criábamos gallos de pelea, de navaja. El señor Rosales tenía cerca de mil gallos. Nosotros llevábamos nuestros gallos y los topábamos con nuestros gallos, en su galpón en Los Frutales. Compartíamos con él, eran buenos amigos. Antes de ser asesinado, fue secuestrado e incluso Caitro Soto fue a pagar el rescate”.

Uno de los grandes problemas que padeció Caitro Soto fue la distancia por las giras artísticas. “Cuando trabajaba con Perú Negro, y le salían giras de un mes y de repente se desaparecían medio año, en el camino por Europa aparecían otros shows. Caitro sufría mucho con las giras, ha sido muy sobreprotector, tanto con la familia como con la gente que lo rodeaba. Era de las personas que salíamos un grupo, y decía ya, este es el grupo y nadie podía venir, porque verlo a Caitro molesto era ver al diablo. Tenía mucho carácter. Caitro era de las personas que no necesitaba un fósforo para encenderse”.
“Caitro era persona así como tú lo veías de carácter, fuerte, tenía 54 de brazo. Su brazo era una pierna. Pero así como era de imponente, era demasiado noble. Tú le decías algo y se derretía como chocolate. Siempre andaba risueño, donde te encontraba, te llevaba, te invitaba un cebiche. Siempre estaba dispuesto a ayudar a sus amigos. Si tú preguntas en el barrio, a las personas de su edad. Todos te van a contar una anécdota. Te veía en problemas, de lo que sea, si te conocía, se metía. Si te querían asaltar él bajaba. Estabas mal, te cargaba. Cualquier cosa donde él podía ayudar. Ayudaba”.
Caitro ya no salía en sus últimos años, el problema con la diabetes, si no llevas buen control del alimento, la enfermedad te mata. Y Caitro era dulcero. No te imaginas cuántas veces nos hemos trompeado por el frejol colado. Porque mi mamá preparaba una olla de frejol colado. Entonces a cada uno le daba su tarro y escondía. Nos comíamos el tarro de mi hermana, de mi mamá, de lo que quedaba en la olla, todo. Y ya después recién sacábamos nuestro tarro propio, y en la madrugada yo sabía por dónde guardaba su taper. Yo me levantaba en la madrugada y me comía su tarro, y a veces él también salía y se comía los míos”.
Y cuando a él le da la diabetes, igual pecaba demasiado. A mi papá cuando nosotros nos dimos cuenta que tenía la diabetes, sabíamos que estaba enfermo pero no sabíamos de qué. Cuando lo llevamos al hospital tenía como 700 de glucosa. Estaba a punto de un coma diabético. Le bajaron el azúcar. Cuando estaba joven fumaba, pero dejó de fumar. Pero sus frejoles no se lo podías cambiar”.

Caitro trabajó toda su vida.
“Desde pequeño, venía trayendo carne de Cañete, él sabía venirse desde Cañete y llegaba hasta La Victoria, dejaba la mercadería. O Barrios Altos, y se regresaba a Cañete manejando. Entonces, exactamente saber a qué edad llegó, siempre supo venir a Lima”.
La mamá de Caitro Soto, Benedicta de la Colina, objeto de estudio para la creación de Perú Negro, fue además una lideresa sindical, pues logró que se establezcan las ocho horas laborales en Cañete. Fue en ese contexto que Victor Raúl Haya de la Torre llegó a Cañete. “Caitro conoció a Victor Raul, porque le dio una propina en Cañete. Él pasaba, se cruzaron, se conocieron. Hay una foto con VRHDLT pero ya con Caitro consagrado. Se reencontraron, tuvo una buena amistad”.
Caitro Soto fue alguien muy querido por mucha gente de estatus altos y bajos.
“Cuando Chabuca conoció a Caitro quedó encantada. Y el día que Chabuca invita a Caitro a su casa, la empleada no le dejó entrar, y le dijo que pasara por la puerta de servicio. Y la sirvienta le fue a decir a Chabuca, que había un señor moreno a buscarla. Él no es un señor moreno, él es negro y es mi hijo. Hágalo pasar”.
“Caitro ya trabajaba con Chabuca, más que de musical, ha sido un vínculo familiar, por eso Caitro siempre le dijo madre a Chabuca, y ella hijo. Y nosotros siempre le dijimos abuela, cuando sus nietas le decían tata. Para que veas cómo Caitro tenía ese ángel para caer en gracia con las personas. Tuvo la virtud de formar lazos muy fuertes. Tanto así que me cruzo con gente y ‘Jaimito’, aunque estoy viejo, ‘la Anita’. Y han pasado años pero siempre te das cuenta que te saludan con el mismo cariño”.
Caitro era una de las personas que obligaba a saludar a sus  hijos, “saluda a tu tío, decía siempre. Aunque nunca sabía por dónde eran familia, igual exigía un cariño de familia. Saluda a tu tío. Tu prima. Tu familia”.
Una época el poeta César Calvo trabajó con Perú Negro, yo lo he visto a Cesar Calvo en las presentaciones, en los ensayos. No tengo una imagen muy clara, pero el espectáculo que hacía Perú negro, fue como algo revolucionario, porque entre danza y danza hablaba Cesar Calvo, y daba una reseña, como una historia. Entonces hablaba del torito pinto, decía que en la época de los españoles, y el toro bravo llegó al pueblo. Y salía la danza. Terminaba la danza y volvía a hablar, y el toro, y al último decía: ¡¡¡y el toro bravo se fue!!!”.

martes, noviembre 05, 2019

lunes, octubre 28, 2019

CON DOS DEDOS

Cuando está cerca la gloria, aparece la tragedia.


Mi vida es un collage de aventuras, desempleos hiperestresantes, desamores suicidas e igual numero de épicas como de fracasos.

Yo les había dicho a los actores y a los músicos de la obra que les pagaría de la venta de mis libros, según un cálculo ingenuo, casi soñador de que triunfaría mi literatura sobre el universo.

Con cuarenta libros toda la producción está asegurada, les dije aunque no me acuerdo cuando porque cada ensayo, cada sesión de trabajo se transformaban rápidamente en endemoniadas borracheras. La oficina, en el centro de Miraflores, era una casa ocupada solo por actores, lo que era usual oír gritos por la madrugada mientras se ensayaba alguna obra del circuito teatral. O algunas fiestas que combinan a Silvio Rodriguez con Calle 13.

La semana de la presentación de la cuarta edición de mi libro Barrunto fue un atentado hepático, comenzó con Eloy que me citó en su oficina de kilka con Camaná, ósea el bar Queirolo al mediodía para tomarnos un vino. La cita tuvo ese requerimiento. Yo para variar estaba misio. Hasta la mañana que mi papá se centro cien soles. 

Ya era segunda vez que mi viejo me salva, la otra vez no podía salir del hotel porque no pasaba mi tarjeta. Y le pague a los dos días así que tenía la confianza.

Llegue media hora antes al bar y pedí la carta de vinos. Encontré uno de buen precio 25 soles, dije ya está, tengo hasta para tres y me sobra para comer, negocio redondo. Eloy me había dicho que aceptaba presentar mi libro sin costo alguno, lo cual me aliviaba. Con tres vinos creo que la cosa estaba más que aseguraba. A Eloy lo conozco de Puente tabla, ahí frente al mar aprendí de la poesía de la vida, en medio de guisqui él, y cerveza yo, contemplamos el sunset de Cañete recitando versos de memoria.

La mesera regresó por encargo de la dueña del bar, que el vino de 25 soles era sólo media botella, que la botella completa costaba 45. La canción.

Pedí una botella y la deje descansar, el maestro llegó puntual. Hablamos, habló, escuché. Cómo si un capitán encomendara algo a un subalterno, como me escribió Enrique Verástegui en una dedicatoria: de un ángel a otro ángel.

Llegó a la mesa el escritor de los buses y pedimos la segunda botella, tres surquillanos conversan. Traman revolución. 

Regresamos al barrio caminando desde el centro, sin nada en el estómago más que dos vinos pero satisfechos de información, de sabiduría. La resaca del vino vino después. 

Al día siguiente fue el ensayo general a la medianoche, en la oficina de los actores, llegaron los músicos desde el Rimac y demostraban que eran Barrunto.

Yo llegué a las nueve y pedí una caja de cerveza en 35 cuotas. Cuando los músicos llegaron ya me había tomado cuatro chelas con el negro Corimanya . Los músicos tomaron dos vasitos y armaron su tumbao. El cantante tenía un set de percusión maravilloso pero resaltaba un cajón mixto, mitad criollo mitad flamenco, alucinante.

Los actores marcaron su espacio mientras yo seguía chupando solo, un poco emocionado por lo que veía. A las tres de la mañana terminaron y yo recién comenzaba. Quería seguirla pero los músicos tenían sesión de grabación hasta las seis de la mañana. me fui a mi casa y tuve que despertar al vigilante para que me abra la puerta.

El día de la presentación no quería ni levantarme. No quería hacer nada ni recordaba cómo había llegado a mi casa las dos ultimas noches. 

Pero tenía que recoger a Cecilia Zero de su casa, ir a la oficina de los actores y luego a la casa España. 

De ahí yo pensaba no voy a tomar hasta que termine el evento y me lo repetía varias veces pero apenas llegamos mi compadre Mateo sacó una botella de guisqui y justo llegó el maestro Eloy, entonces comenzamos a brindar pensando dentro de mí que estaba en el peor camino.

Llegó la gente y comenzando presentaron el cortometraje Barrunto de Mauricio Franco que había llegado desde Madrid. El guisqui ya estaba a la mitad y el evento en marcha, así que me compré unas latas de cerveza y tocó subir a la mesa de presentación.

Eloy hizo de la ceremonia una misa criolla, un devenir de palabras que generaban risa, desconcierto pero también profundidad filosófica. Y al final remató: lo único que no le perdono de Juan José Sandoval es que no me haya traído mi paco. Me reventó...

Hablé poco porque el cineasta Jano quiso sabotear la presentación con gritos como si fuera un chibolo de colegio. Palomilla de ventana, le decían en mis tiempos. Se quiso encaletar el guisqui y terminó aburriendo a Eloy. Cecilia Zero también andaba aburrida porque no bebe. Los únicos contentos eran mi familia y mis amigos, que entre todos sumaban veinte personas.

Se acabó el vino, pero el Waro me regaló una botella así que pedimos que lo descorchen y nos fuimos, en mi taxi fuimos Herbert y mi asistente pechuga que se prendió un canuto en el camino, mientras bebíamos el vino de pico. Entonces llegamos a la oficina de Miraflores y comenzó la fiesta.

Pasado una hora, alguien se dio cuenta que nadie había bajado las cosas del taxi, incluidos los instrumentos. Salimos desesperados y no encontramos a nadie, todo era una madrugada chispeante. El músico, al enterarse se puso a llorar, un llanto desolador como la canción en clave salsa 'corazón alianza lima, corazón para ganar'.

Mientras la gente aplaudía a rabiar, yo agradecía a todos y los invitaba a un brindis (más brindis!), me daban el dinero de la taquilla que ascendió a cuatro (4) libros vendidos. Un fiasco total. La pelota no se mancha, le dije al negro Corimanya y puse de mi plata para pagarle a los músicos, entonces el cantante nos agradeció  y nos encargó su instrumento porque tenía que ensayar por Miraflores al día siguiente. Pero su tan querido cajón mixto, mitad criollo mitad flamenco, se extravió entre la borrachera del libro.


En medio de la madrugada el cineasta Jano que se la había pasado de espeso, terminó tendido en el sillón y se le vino el huaico. Entonces abrió una puerta pensando que era el baño, pero era la habitación de una famosa actriz de novelas, que estaba en pleno enroque con su novio. Jano le vomitó el cuarto y su novio se puso bravo. Igual la fiesta duró unas horas más hasta que se acabó el trago.

Al día siguiente, Jano me preguntó qué había hecho y que cómo había llegado a su casa. Le dije que la actriz lo iba a denunciar en el Face de MeToo Perú, que la había intentado violar. El huevón se palteó y le mandó un mensaje pidiéndole disculpas pero la actriz tenía el celular apagado porque todo el día está grabando la novela.

Mi hermana me dijo que cuando se pierde un objeto, o te lo roban, es porque algo peor iba a pasar. En realidad, es porque ha pasado raspando la muerte y en vez de llevarse un alma en pena, se llevó un cajón mixto mitad flamenco mitad criollo. Se llevó mi dinero la muerte y me dejó en completo desamparo.


miércoles, octubre 23, 2019

UNOS POCOS BUENOS AMIGOS




HACE 17 AÑOS presentábamos la primera edición de Barrunto en la Casa España de Lima. Mi abuela Arsenia aunque no estaba de acuerdo con mis rituales, celebraba que cada presentación se haga con chuchuhuasi de honor, en homenaje a mi otra abuela, Chabela.
Me había conseguido de mi tía Lupe ocho litros de RC en botellas de vidrio, pero no cabían en el cooler que llevábamos a la playa. Así que juntamos varias botellas de hidrante, esas pequeñas de vidrio, para poder meterlas.
Eran veinte botellitas de sporade, todas con el RC, pero una había agarrado un color distinto a las demás, que coincidía mucho con la botella inconclusa donde se guardaba el pinesol para limpiar los baños.
A pesar de que yo lo noté desde la mañana, durante la presentación, que llevó mucha gente, y hubo vino pero también trago de la selva, llegaron mis amigos y también mis enemigos, todos juntos.
Entonces, faltando unos minutos para que cierre el Centro Cultural, a falta de trago, alguien vio que en el cooler quedaba una botellita llena.
Entonces la sacaron, aunque llegué a decir para mis adentros que esa botella estaba con pinesol.
Se sirvieron las copas y una reunión macabra de escritores mentirosos, oficiosos del arte del embuste en verso, procedimos a servir y brindar en nombre de la literatura peruana.

Gesto adverso y contraproducente que se hizo contra quienes bebimos de ese brindis malsano. Yo me intenté suicidar, a otro le cortaron la cara y el que le corto la cara, que también estaba en la roda, terminó preso en Lurigancho. Otro salió del clóset, otro se casó con una feminazi y se hizo feminecio, y a uno el vitiligo le arruinó el autoestima.

En suma, la mezcla de trago de la selva con pinesol produjo una maldición para todos.

Esperemos que esta vez, 17 años después, si sienten algo ácido dentro de su copa, no le hagan alusión a mi madre, sino a mi abuela Arsenia y su pinesol.

Lima, 23 de octubre de 2019. Presentación del libro Barrunto.

sábado, octubre 19, 2019

CARLOS LETTS, DIRECTOR ACADÉMICO DE LA UPC



barrunto

BARRUNTO EN EL DIARIO EL PERUANO


BARRUNTO CON ELOY JÁUREGUI


El maestro Eloy Jáuregui presentará mi libro Barrunto este miércoles 23 de octubre. Bar Queirolo, 2019.

jueves, octubre 17, 2019

miércoles, octubre 09, 2019

TECNOLOGÍA & NEGOCIOS 2 DE OCTUBRE 2019



barrunto

jueves, octubre 03, 2019

CORAZÓN ATOLONDRADO


Siempre este corazón atolondrado / este corazón dislocado / corazón amargo / cobarde corazón que te cuida entre plegarias de una iglesia / corazón hinchado / corazón hincado / corazón marchito / corazón maldito / corazón palpitante / corazón resistente / corazón carburante / corazón balbuceante / corazón triste / corazón resiste / mi corazón en una parrilla incrustado de un palito de anticucho / corazón ansioso / corazón mío te espero en mi pecho para llevarte en un trineo por la galaxia de mis sentimientos /


me fui a cañete de improviso / la resaca me angustiaba y necesitaba ver a la niña / ya me aburrí de estar chateando / falta acción / pensé / pero advertido estaba de que si su papá me veía por Cerro Azul me iba a hacer la bronca / la niña no quería problemas con su papá / ni conmigo / en realidad no quería nada conmigo / solo amistad / lo repite varias veces al día por el celular / la llamo cuando estoy borracho / en medio de una fiesta con la gente del teatro / están bailando reggaeton al otro cuarto donde ensayamos / me leo un cuento de Los Inocentes de Reinoso / la llamo / me cuelga / me dice palta mi estimado / y me manda quince emoticones que me hacen reír / le digo buenas noches y le recito un poema de memoria aunque la memoria está dañada de tanta cerveza con pastillas / . / . / me voy a Cañete, al restaurante donde atiende / - / está vacío el lugar, una mesa con dos ancianos / su tía es la dueña y le da órdenes amablemente / pero una anciana cuida la caja y la jode a cada rato / tomo nota de todo / se acerca y nerviosa aunque sonriendo me dice qué va a pedir señor ? / y le digo quiero que me des un beso y una coca cola sin helar / ella tomó nota y trajo la botella de vidrio / le pedí un beso perdón un vaso / se olvidó el vaso, estimada / le dije / y así me quedé dos horas sentado mirando cómo atendía a la clientela / . / . / 

le llevé un cuadro collage / 


que le hice con retazos de papel de revistas / le puse poesía / alma corazón y vida / aunque muerte también / la niña dice que por días me pongo intenso / luego caigo en un silencio profundo y luego regreso / debe ser el trago le digo / no le gusta que tome para nada / ni que se fumen sus cochinadas / nada con eso / me dice / le pregunté si tenía que dejarle propina / me dijo que no con las manos / le agarré el dedo meñique y me fui / al rato me dijo que el regalo estaba bonito / . / le mandé un poema en audio y ya se comenzó a aburrir / mil veces es más divertido chatear con gente de su edad y publicar historias en las redes / . / . 

al día siguiente también fui al restaurante desde temprano / pedí una coca cola y la hice durar una hora / luego pedí un plato que se demoraron otra hora más / en ese lapso iba pidiéndole cosas a la mesa / amiga servilleta / amiga canchita / amiga cuánto va demorar / y cuando se acercaba a la mesa le decía bajito que quería entrar como un terremoto en su vida / me miraba asustada / aunque con una ligera mirada de atracción / . / . / 

al día siguiente me pidió que vaya a verla / iba a animar y bailar en una actuación para niños discapacitados / teatro incluso / fui temprano a verla  y la encontré ahí / la acompañé a comprar una quinua y tres panes con huevo / en el camino le pregunté por qué tenía tantas cicatrices en los brazos / se rió / hasta la letra de un nombre, le dije / se había puesto dos colas a los costados y se veía más niña que nunca / sin embargo ya mi cerebro no admite que soy notoriamente un adulto / temidamente temeroso / viejo solterón / es una incógnita de todos los que me conocen / será ? / no será ? / no se ha dado cuenta él mismo ? / o no me quiero enterar / bueno yo hacía un programa en vivo y mientras los entrevistados hablaban yo actuaba, hacía como que les estaba entendiendo lo que decían pero en el fondo solo pensaba en la niña / entonces en el corte comercial el socio gerente de una importante consultora me hablaba de legislación internacional y recibí un mensaje de la niña / necesitaba mi ayuda / . / . su trabajo de economía, no lo había hecho y ya estaba en su casa y su papá no le dejaba salir al cyber / entonces yo era su salvación / me metí al intranet de su colegio y le hice un trabajo de tres carillas mientras seguía escuchando al entrevistado / .  / .  / al rato me llamó y me dijo que había tenido buena nota en el trabajo y que su profesor la había felicitado frente a todos y todas / y que sus amigas le preguntaron quién le había ayudado y la niña dijo que su tío / entonces querían saber si yo les podía hacer sus monografías que cuánto cobraba / bueno les dije que mis honorarios eran un poco altos pero si me agarraban con angustia que chapaba las monedas que ofrecieran / . / entonces me mandaron a hacer ocho trabajos de catolicismo y uno para la niña de administración y emprendimiento / de pronto me divierto haciéndole las tareas a la niña o que me esté preguntando de urgencia algún tema que no sabe / . / . / 

el día de la actuación todo el auditorio se dio cuenta que había alguien extraño presente / que solo grababa con celular a una persona que era la niña / la niña de vez en cuando me sonreía / hizo su animación y aplaudí como si hubiese visto bailar a mi propia hija / . / . 

la niña se fue al baño y la intercepté / le dije que ya me iba para Lima / a tomar mi soyuz / intenté darle un beso y me rechazó / me dio un poco de temor y le dije por favor / y se fue molesta / se metió al baño / salió y me despedí pero no pude hablarle más / me regresé derrotado / después de la actuación se fueron al KFC / yo regresé a mi realidad / al chat / a seguir capturando su rostro y rebalsar mi memoria del celular con su cara de niña / . / . / cada momento juro no volver a hablarle / pero apenas suena el tilín de su mensaje aleteo de alegría como un tarado / . / . /  como un enfermo enamorado con el corazón atolondrado / . / 

miércoles, septiembre 25, 2019

JURAR Y JURARSE JURADO (LA MUSA DE CERRO AZUL)


este año he ido a cuatro universidades privadas, a la USIL, a la UPC, a la USMP y a la católica / en todas he sido invitado / sin embargo, la pregunta familiar es concreta y desanimada: cuánto te van a pagar ? / me da verguenza decir que no me pagan nada y que la mayoria de las veces voy al lugar, donde me esperan salas llenas de jóvenes que me han leido o me conocen recien / con plata prestada / pero con dignidad / . /  . / alan garcia cobraba cien mil dolares para ir a dar una charla / pepe mujica dice que pagaría por ir a una universidad para estar con los jovenes / yo tambien pago y me pido unas monedas auspiciadas / siempre habra alguien por ahi ayudandome a seguir /  .  / . /

la ultima vez que me invitaron a la catolica fue para ser jurado de un concurso de emprendimiento / el premio era cinco mil soles / yo llegue en micro con unas monedas que me presto el portero del edificio / le dije que al regreso le iba a devolver pero mientras miraba como el grupo de innovadores recibia el cheque de cinco mil soles me di cuenta que a mi portero no le iba devolver sino hasta que mi viejo me centre un sencillo / . / 

a la usil tambien fui como jurado / de un concurso escolar / llegue una hora tarde porque era domingo muy temprano para mi / y con una bajada del tamaño del oceano / comence a evaluar pero mis calificaciones eran distintas a las del resto del jurado / me di cuenta porque yo le puse calificación más alta a un grupo de chicos que habian hecho un helado de sabor a aguaje / me encanto porque me dieron un vaso para probar y fue lo unico que tuve en el estomago hasta despues de cuatro horas / entonces de lejos para mi ellos fueron los ganadores / pero el resto del jurado habia elegido a unos chicos que estaban armando startups innovadoras / me abstuve / . / . / pusieron cara como de indignacion y me hicieron recordar al guitarrista de la banda cimarrones / que una vez conversaba al respecto de una descomunal resaca que tenia una vez y que tenia que ser jurado de un concurso de cuentos sobre alianza lima / . / .

yo me habia comprometido a corregir cien cuentos para el concurso / pero coincidio con el matrimonio de mi hermana en cancun / entonces me lleve los cuentos en la maleta y entre tequilas frente al mar me puse a leer los textos / como mi hermano cayo me acompañaba en el cuarto le dije que me echara una mano / entonces fuimos dos hermanos brindando con tequila y corrigiendo los textos sobre alianza lima / . / . gano el mejor obvio / . /

eso no le gusto mucho al guitarrista de los cimarrones a quien estaba entrevistando y le conte mi pendejada / eso no se hace, me dijo / y si / le dije / eso no se hace pero ya pues por algo me llaman de jurado / a veces me siento un pan con relleno / . / .

ya me he acostumbrado a ser jurado / la primera vez fue a un concurso de belleza, en la revista gente el director, que era un asiduo jurado de los concursos, no podia ir asi que me mandaron porque era el unico que tenia un terno / entonces fui en su representacion / . / . / como el director habia conocido a su joven esposa en un concurso internacional / yo tenia la esperanza de encontrar a una mujer que me mire y me case con ella, igual que al director / pero nadie me paro pelota / tampoco recuerdo a quien elegi de las candidatas / . / . 

luego cuando fui profesor en la universidad me toco ser jurado de tesis /

era divertido poner en aprietos a los que sustentaban hasta que el presidente del jurado me sugirio que sea mas suave / no seas tan mierda / me dijo / yo deje de preguntar / la universidad no ayudaba mucho / tanto asi que deje de corregir mis examenes / comenzaba mi semestre sabiendo que todos iban a pasar el curso / cual olimpiadas de discapacitados donde todos reciben medalla / igualito los trataba a los alumnos / creo que luego se dieron cuenta del desprecio que les tenía porque no me volvieron a contratar / fueron lapidarios en la encuesta anual de profesores / quizas el peor ejemplo / . / . / .

la ultima vez que estaba deliverando arduamente no podia dejar el celular porque me habia pegado a la musa de cerro azul / . /

era una hora prudente, no mas de las ocho de la noche pero me decia que estaba arriesgando su cabeza al hablarme / que su papa no le dejaba usar el celular hasta esa hora / yo le dije que estaba en una reunion con dos directores de escuela de la catolica y con un ex ministro / ella me dijo que mañana tenia colegio y que debia dormir aunque ambos sabemos que igual se queda toda la madrugada chateando con todo el peru a la vez / se lo digo, la celo / entonces me dice que no puedo impedir que sea libre / que quiere vivir, conocer gente, viajar, estudiar / yo le digo que puede venir en mi maleta / total en mi maleta cabe mi vida / ya libros no tengo / todos se los regale a toñin en kilka y armo una tienda / y los ultimos libros que me habian autografiado se los regale a la musa de cerro azul / .  / cuando se los di tambien le hice un cuadernito porque me habia enseñado por chat sus dibujos / le dije que si necesitaba espacio (en mi corazon habia) / le gusto mucho el cuadernito / igual pudimos hablar solo unos minutos porque su mama la llamaba a gritos y sus hermanitos correteaban a mi alrededor / . / .
al dia siguiente le dije que queria conversar con ella / entonces nos sentamos en medio de la plaza de cerro azul / ella a un lado de la banca y yo a un metro de distancia / igual la gente que pasaba miraba extrañada / que hace ese viejo con esa niña ? / pero yo solo tenia foco en la musa de cerro azul / hablamos una hora y media y su mama volvio a llamarla a gritos / le hice un poema que ahora ilustra este post con ella al vuelo / como pasa tan rapido como el viento el tiempo / . / . /

Pero al dia siguiente le pedi verla y nunca llego a la plaza / me quede sentado esperandola por horas / y llegaron los musicos y tocaron marineras / y llegaron las feligresas y abrieron la iglesia y me meti a rezar / entonces le pedi a dios que regrese la musa / que quiero estar con ella el resto de mi vida / le rece con tanta emocion que vino una señora y me pidio que baje el tono de mi voz / la espere una hora mas y se hizo de madrugada / ya no habia nadie en la plaza de cerro azul / . / . /

al dia siguiente me dijo que la podia ver pero en la plaza de san vicente / que a la salida tenia que hacer un trabajo del colegio pero que podiamos hablar en el centro de la plaza / . / . /

cuando llegue ya no me sente a un metro de distancia / la abrace y la bese en la boca pero su lapiz labial me dejo manchado de color vino / alguien grito en la plaza policia hay un acosador / la musa de cerro azul se acomodo el uniforme / yo me subi la capucha y escondi la cabeza / me dijo que caminara para cualquier lado que ella iba a caminar hacia el lado contrario / pero apenas la vi partir la segui / me subi a la combi que ella se subio / me senti frente a ella y no le quite la mirada / en algun espectro de mi cabeza loca no veo una niña, veo una mujer y en mi mayor dislocación mental pienso que pertenece a mi ecosistema / . / . / 


jueves, septiembre 19, 2019

CUPIDO EN EL INFIERNO


Estaba con el corazón aterrado / Se me vencía mi contrato y no recibía respuesta del gerente / le había escrito un mail diciendo que todo este tiempo ha sido maravilloso trabajando con él / mi jefe creo que ya ni mira mis correos / entonces soñé con él que me decía que ya mi tiempo había terminado en la empresa / desde esa noche no he podido dormir bien / ni siquiera con los ansiolíticos ni con 'dulces sueños' que me pone mi mamá en los litros de manzanilla que tomo  / igual dormía mal / . / . / . 

Entonces no aguanté un día más y lo llamé / Me dijo cómo vas JuanJo / yo le dije que bien que me quería casar con una niña de 17 años de Cerro Azul / que quería comprar una casa en San Vicente y que quería escribir el resto de mi vida fuera de Lima / que si me gustaba el lugar podría comprarme una mototaxi y recursearme como la gente decente / Mi jefe me abrazó, me dijo mi hermano felicidades, pero de verdad ¿tiene 17? / Me dio un poco de vergüenza afirmar la realidad, pero hoy cumple 18 / le dije / aunque lo del matrimonio es voluble como ella / a veces dice que quiere casarse conmigo / que quiere dejar una carta en su cama diciendo que se iba conmigo / eso me aterró más porque ya me veía en los medios acusado de seducción a una menor de edad / . / . / lo bueno que renové el contrato y puedo seguir viviendo que es lo mismo que escribir / . / si vivo escribo y si no escribo me muero / una lógica básica que maneja un trasfondo trágico / . / . 

La niña de Cerro Azul estaba en su clase de religión cuando le mandé el mensaje / nos iremos a vivir a San Vicente, le puse / me dejó en visto / le conté que le había hablado de ella a mi jefe y no me volvió a responder / pero a las cuatro de la mañana me escribió desde un número nuevo / que no podía escribirme porque su papá le había encontrado nuestras conversaciones y me estaba buscando / Mi futuro suegro era un orangután de metro ochenta y cinco / celoso hasta el delito y quería mi cabeza / Aproveché entonces para comprarme unas gorras / en un primer momento me iba a comprar un juego de quepís como los que usa Bryce Echenique / pero desde que conocí a la niña de Cerro Azul escucho reggaeton / Ya no quiero parecerme el viejo solterón que soy / quiero usar gorras y lentes oscuros / quiero ponerme capucha y sobre todo quiero que el papá de la niña de Cerro Azul no me reconozca / y si lo hace que me encuentre en zapatillas para salir corriendo / Ya le dijo a su hija que si me ve por Cerro Azul se va a desgraciar / la niña vive temerosa / lo que más le aterra en su vida es la furia de su papá / Lo que más me molesta de mi apariencia es la pelada de mi cabeza / de frente siento que la gente me percibe un adulto / pero por atrás (guarda ahí) me ven la pelada de rabino judío y me toman por adulto mayor / peor que he bajado kilos por la diabetes / se me ve flaco y yo siento que me veo demacrado / la otra vez fui a la pizzería de la tía de la niña / por quien conocí a la niña / y me dijo 'cómo haces para estar tan regio' / le dije simple: enférmate / y para enfermarse hay que tomar mucho trago / hay que fumar mucho de lo que te den o lo que compres / hay que comer mucha grasa, chatarra y natural también / cuando a la pizzería la niña me vio y no salió más de la cocina / me dejó con su tía conversando / hablando de cosas de adultos / a la niña solo le gusta comer dulces, jugar y dormir mucho / y también viajar aunque le he ofrecido conocer el mundo y ahí se le van las ganas / me ve y creo que siente que va a ir en modo enfermera / piensa que me tiene que cuidar / yo creo que la que se tiene que cuidar es ella si es que no quiere embarazarse / le digo / se ríe la niña / . /  me dice que le duele la cabeza por no usar sus lentes / que se le rompieron en cuarto de media / le ofrezco unos lentes / la puedo recoger y llevarla a medirle la vista / usted quiere llevarme a otro lado, estimado / me descubrió porque yo era el tercer viejo verde que le decía lo mismo / me mostró pantallazos de un cliente del restaurante, contador público, que le decía exactamente lo mismo que yo / me sentí mal / y peor cuando me mostró el segundo pantallazo de otro tío que le ofrecía su vida entera / y yo muriendo por ella y diciéndole al mundo que me casaría / . /  Igual le decía el viejo violador asqueroso / así como lo dijo su hermanito mientras la niña me mandaba un audio de wasap / ¿estás hablando con tu enamorado? Le preguntó el petiso / Violador asqueroso papá ! / gritó el chibolo / la niña se palteó y no me volvió a mandar mensajes hasta unas horas después / ya de madrugada / pasaban días y no sabía nada de ella y volvía en las madrugadas como si fuera un sueño / me cuenta lo que estaba soñando y luego me habla de que está enamorada / que un chico de su clase le ha dicho que quiere estar con ella y le va a dar una oportunidad / Aunque no estaba muy segura porque su ex, un veneco pescador también le había escrito e incluso el ex anterior veneco, que ahora vive en Argentina pero que también se acordaba de sus caricias y que quería volver con ella / todo eso me contaba la niña durante las madrugadas y me cagaba el sueño, me cortaba el alprazolan y amanecía de un humor de mierda, entonces mi mamá pagaba pato / . / . Pero resolví que mejor le bajaba las revoluciones a la niña / dejaba de perturbarle la vida y dejaba de generar tanto caos en mi corazón atolondrado / . / .

Me fui al teatro a una obra rara que interpretaba un amigo / no pagué entrada y aproveché para invitar a una estudiante de teatro que había conocido en la temporada anterior de mi pata / creo que solo he ido al teatro a ver a mi pata porque me da entrada libre / tenía el pelo fuccia y tatuajes en los hombros / rudamente hermosa / media grunge / media loca / entonces le comencé a meterle floro pero se disculpó y que cuando ve teatro no le gusta que le hablen / y cuando acabó la obra, le dije que ya me tenía que ir / me pidió que me quede y me miró con unos ojos que me volví a sentar / pero si estás ocupado anda nomás / me sentí huevón y me despedí / me dio su wasap y le comencé a escribir pero nunca me respondió / le ofrecí un café y me dejó en visto / le dije que tenía mota y me mandó una carita feliz / Le mandé una canción de los viejitos de barrón y recién me respondió / me dijo que estaba muy ocupada construyendo un personaje y que no podía hablarme más / le dije que si podía hablar con su personaje y me dijo que sí / desde entonces, a veces hablo con Nicole y otras veces con Bárbara / Nicole me habla de su abuela y Bárbara de su esposo / con Nicole discuto tanto que termino mandándola a la mierda y se lo digo / Bárbara me dice que soy un mediocre fracasado y que mi libro jamás lo leerá / le digo que su esposo le saca la vuelta con una mujer pero también con un hombre y Nicole sale a defender a su personaje / . / 

Me paso el día chateando con la niña y se me confunden las conversaciones porque también chateo con Nicole y Bárbara / a veces me equivoco y cruzo las respuestas pero la niña ya ni me lee y Nicole me ha dicho que leerá mi libro cuando termine de trabajar su personaje / Aunque Bárbara es casada, le he dicho a Nicole que le hable bien de mí, que mis intenciones son francas / . / . 

lunes, septiembre 09, 2019

sábado, septiembre 07, 2019

CARLA MUÑIZ, JUNIOR ACHIEVEMENT PERÚ



barrunto

domingo, agosto 18, 2019

CAITRO SOTO DE LA COLINA Y EL RITMO AFROPERUANO


Quizás en el mayor emprendimiento literario de mi vida, preparo un texto histórico que fomentará la cultura afroperuana. Mi pasión por Cañete, por la playa Cerro Azul y mi identidad de barrio de Los Sauces, en Surquillo, me empujan a escribir sobre una de las figuras emblemáticas de la música, la danza, la poesía y el universo afroperuano.
Caitro Soto de la Colina, maestro cajonero, zapateador fundador de Perú Negro. Su vida es la muestra de persistencia y amor, tanto por su familia como por la música y la expresión artística peruana.
Músico carismático, un elegido por Dios para perdurar en el tiempo.
Autor de canciones fundamentales en el cancionero popular de nuestro país, como el Toro Mata, que la inmensa Celia Cruz paseó por el mundo. Canciones como Yo tengo dos papás donde menciona a 'Cara de perro', una chapa que me martilló la adolescencia, ahora es un canto a la alegría. O la canción Curruñau, que hace referencia a los gatos que se cocinan en el sur chico, en Cañete, San Luis, Santa Bárbara, Cerro Azul, Puente Tabla, Casa Blanca, San Vicente, Ihuanco hasta Yauyos.

Caitro fue hijo de Benedicta de la Colina que nació antes del mil novescientos, revolucionaria campesina que logró que se establezcan las ocho horas en Cañete.

Su padre murió cuando Caitro tenía solo siete años, igual número de hermanos. Entonces tuvieron que dejar el colegio y ponerse a trabajar.

Existe una foto donde aparece Caitro Soto junto a Víctor Raúl Haya de la Torre, líder aprista que visitó a su madre en Cañete. Esperemos que se pueda incluir en nuestro proyecto de libro.

A partir, hay historias que vengo recopilando bajo una exhaustiva curaduría literaria, donde vamos descubriendo un personaje tanto fascinante como complejo.

Su vida estuvo cargada de un sin número de trabajos, desde que llegó a Lima, desde muy niño, realizó diversos oficios que sostenía por su buen estado físico. Fue estibador, cargador de sacos en el mercado. Incluso albañil de las primeras grandes construcciones que se realizaban en la capital.

Una de ellas fue el Estadio Nacional, donde Caitro trabajó en su construcción. Un colega de fanea, desde lo alto lo vio al buen Soto trabajando y le lanzó un ladrillo que le cayó en la cabeza.

Dolido, pero más que nada molesto y con sed de venganza, Caitro Soto se metió a boxear y lo hacía tan bien que llegó a ser rápidamente sparring de Mauro Mina, que en ese entonces estaba en alta competencia.

Habiendo tomado confianza, se vengó de su colega de trabajo con sus propios puños.

También destacó en atletismo, llegando a ser campeón nacional cien metros planos.

Y así, Caitro hizo de todo, aunque la gran parte de su adultez, combinó su labor artística con su oficio de taxista. Tuvo más de treinta carros, le gustaba manejar, pero también tocar el cajón, zapatear y cantar.

Músico extraordinario que durante más de treinta años trabajo con Chabuca Granda, a quien llamaba cariñosamente mamá, y ella 'mi hijo'.

Conocidos son sus gritos a lo largo de las canciones que interpretaba la diva peruana, Aja, Waja, Eso, Así, Eso es, Juega, Dale... Unos gritos que Caitro siempre lanzó como parte de los arreglos musicales que prevalecían en los landós, marineras, valses, festejos, panalivios y demás estilos que preservaron de manera magistral.

Chabuca Grande solía decir que mientras ella pisara un escenario Caitro Soto sería siempre su músico fijo. Ya para el ocaso de su vida, la cantante habría comenzado a perder la audición, entonces los gritos de Caitro se volvieron en su cómplice marcador de ritmo.

Bastaba escuchar su ¡Waja! para que Chabuca entrara en el conteo del ritmo de la canción que debía cantar.

También es sabido que fue Caitro Soto el que le vendió su primer cajón al maestro Paco de Lucía, mundialmente famoso guitarrista de flamenco, cuyo cajón generó todo un rediseño de la forma de tocar la música flamenca.

Caitro interactuó con grandes músicos, con poetas de la talla de César Calvo, de quien interpretó en clave de bolero su poema 'Charango'.

Y sobre todo, demostró una fervorosa religiosidad, siendo cargador de la cuadrilla de una imagen del señor de los milagros, que él donó, en su barrio de Los Sauces, en Surquillo donde yo crecí y lo vi tocar el cajón en la misa.

ENRIQUE MEJÍA, MARKET NEXUS STARTUP PERÚ

lunes, agosto 12, 2019