jueves, agosto 16, 2007

¿ QUÉ HAN HECHO CON MI PAÍS ?





Estaba que me quería zafar de ese grupo. Iban directo al boulevard de las pizzas por unas cervezas. Yo no había almorzado y ya había oscurecido. Apenas pude, me abrí. La primera fue un amago. No me dejaron ir. Dijeron que iban a ser dos jarras y nada más. Cada vez que decían eso se miraban entre ellos y se carcajeaban por la calle. Uno ya estaba llamando por celular a alguien que también caería en el bar. Peor aún, que llegaría con algo bueno para ellos. Para mí no, dije. Me tomaron del brazo y me jalaron hasta la puerta del bar. Entonces aproveché que el jefe se fue al baño para quitarme. Me disculpe por celular ya cuando estaba subido en el taxi. Le agradecí la botella de vino que me obsequió. Yo quería llegar a mi casa, pero más quería almorzar. Me moría de hambre. Sólo pensaba en comer. Llegué, puse a calentar la sopa. Metí el segundo en el microondas. Y ahí fue que comenzó todo a moverse.

domingo, julio 29, 2007

CARA DE PERRO


Solo / Pensando en mí / A tres gigas de casa / Deseando el lado oscuro / Alguien que se me parezca / (O sea tú.) / Para que no digas que te ignoro / Cuando estoy de salida / De este planeta / Que guardo aquí en mi bolsillo / Junto a mis llaves / Y los sueños que persigo día a día / Con mis canciones tarareadas / Al compás de un asesinato / Que corta rabo y dos orejas / Con tijeras / Contigo en el filo de las agujas / Donde las horas pasan más lento / Y tu rubor se enrojece / Me contagias tus manías / Bailamos al compás de la epilepsia de un asmático / Aprovecharé un momento tuyo de desilusión / Para sacar estas últimas palabras / Intentan endulzar tus dedos / Y luego chuparlos sin pretextos / Morderlos sin excusas de canibalismo / Masticarlos sin remordimientos / Digerirlos mientras se mueven cosquilleándome el ojo / Hasta sonreír mañanas / Untarte mantequilla en la nariz / Convertirme en sapo nuevamente / Y suspirar de tus colores, el mejor aroma a piruetas de papel. / . Punto. /
Ahora que tienes algo mío en tus manos / Que estoy desnudo avergonzado de las miserias que encarno / De las malas noches sin encontrarte / Guardando una foto carné de tu sonrisa en el paladar / En mi boca / Contigo adentro / Con miles decibeles encima / Atormentando tu inocencia distraída / Pinchando burbujas de cristal / Luces sicodélicas abundan como vellos en tus brazos / Trenzados con mis fuegos / Calientan los motores / Y te llaman Libertad / Quienes me dicen loco / Y nos detestamos mutuamente / En la mesa del comedor / Escenitas en la calle / Lloriqueos antojadizos / Todo sea por el anzuelo que atrapé buscándote / ¿Será que tu piel es mi piel disfrazada de Dios? / Y todavía te dicen Libertad. / A mi me gusta el ritmo de tu mochila / Porque no le gusta bailar / Ni cantar en público si no estoy junto a ti / Para aplaudir más fuerte / Que el ego se hinche como globo / A ver si nos sacan del lugar flotando / Como haciéndose el muertito en el mar / De modo que el ecosistema se acostumbre a mis delirios de niño atormentado / Y me deje acompañarte hasta la puerta del colegio. / Y todavía te dicen Libertad…
Me tienen en cuarentena / atrapado / Dependiendo de tu ego / Que yo pueda enseñarte la clave / Romper la matriz / Copiar descaradamente un examen / Pasar el año en blanco / Dejar que los días pasen / Que amanezca menos gris / La ley del menor esfuerzo / Te voy a dejar un poco de agua cuando duermas / Leeré tus manos sin que te des cuenta /
A ella le gustan mis cursivas / Más cuando no le muestro mis encías / Podría levantar una muralla de felicidad / Tapar el horizonte con mi lunar de carne / Yo podría ser quien desvele tus encantos / Pero tú y quien queda de mí sabemos que ambos habremos de morir un poquito más / Tengo el espíritu imantado de tus labios / Ando buscando formas nuevas de explorar mis miedos / Quisiera gritar en un nuevo sol mayor sostenido / Melodías que recorren mis venas en tus nerviosos pétalos de girasol / Escribe Mi menor Tristeza bemol / Puntiagudos dibujitos que me hacen diminutivo / De tu nombre / . / . /
Yo iba saltar al vacío / Y volviste a zumbar mis oídos / Yo estaba dispuesto a olvidarme de tu eco / Y apareces por segundos / En mi barba desempleada / Tintineando mis ojos / ¿No serás un duende que me acosa? / ¿Deseas que abrace el asfalto por ti? / Porque cada vez que siento tu perfume dan ganas de estamparme contra el piso / A ver si llego a estar donde te escondes de mi verdad.

Estoy cansado de asustar gente / Siento pavor de que te alejes del volumen de mis parlantes / Me gustaría tener colores en los pasos que doy / Cosa que si un día te olvidas de mí, yo sabré por qué camino volver / Las veces que huyes de mi cama / Son pesadillas con jamón ahumado / Entonces jalo un cabello tuyo para saber si realmente existes / O es que una ficción se metió en mi vida / O si eres una hechicera vestida de ilusión / Intentando acabar con mis bemoles delirantes / Con mis zapatos sin lustrar y la camisa prestada / Eres un caramelo de limón compartido / Podría llevarte colgada en mi cuello / Para que cuando mis amos me dejen varado en la calle / Vengan los vagabundos y sepan que alguna vez te pertenecí. / Si te conocieran / Me devolverían a tu lado.


¿Y qué me dices de tu ombligo? / ¿Es malo ver más allá de tus pantanos? / ¿Es que estás temiendo por tu vida junto a la mía? / ¿Vas a tenerle miedo a mis ladridos cuando llegue después de misa? / ¿Quieres mantener una distancia milimétricamente espontánea? / ¿Quieres bailar este poema? / ¿Tienes documentos? / ¿De qué tamaño son tus pestañas? / ¿Puedo tocarte un codo sin que tus mejillas se braseen? / ¿Puedo freír el viento en mi barriga? / ¿Tocas la guitarra? / ¿Por qué lloras cuando cantas? / ¿Qué te hace tan bonita? / ¿O es que una flecha afiebrada me atraviesa el ojo? / . / . / Mi chip está dañado. / . /
Hoy me descubrí muy triste en el parque que mira tu ventana / Todos conspiran contra mi hígado / ¿Quieren pleito los chocarreros? / Que vengan hasta aquí / Les tengo una sorpresa: tú / Descargas todo el rimel / Suena / con Fuztón / Acopla mis tímpanos / Hazme que llore un río como el grupo Maná. / . / . / Déjame una huella digital bajo mi sopa de letras.
Tú eres astuta / Yo un pobre infeliz / Tú sonríes cuando hablo / Yo me psicoseo cuando me escucho a tu lado / Yo te mando una lluvia de mails / Tú descubres que no oyes por un oído / Y por la nariz puedes oír cuando se mueven mis cejas / Tarántula coja / Yo te digo las cosas como son / Con son cubano / Antioqueña con olor a waro / Con lisura, sin compasión de nada / Las historias tal cual las viví mientras me las contaban mis ancestros hermanos de una generación despelotuda / No se dan cuenta que mis rencores y tu risita congenian con miel / Y una catarata de coca cola nos baña ///(¿con ropa todavía?) /// El gas burbujea cosquillas para ti / Toma, te regalo un dulce: . / .Para que digas siempre que me cuelo cuando quieres concentrarte en aquella clase de universidad que yo abandoné hace ya tres punto catorce dieciséis semestres. / . Tú me ayudas a escalar tristezas. / ¿Y si me resssssssssssssssssssssssssssbalo?
/ No te conozco aún y ya te extraño /
¿Y si nunca encuentro el fondo? ¿Y si nunca me vuelves hablar? ¿Respondes mis cartas impacientes? ¿Contestarás mi mirada canina? ¿O es que temes que yo pueda dañar tu chip? / . / . / . / Hoy te obsequio mi cuarto creciente / Mis jorobadas historias / Los espectáculos de rock encerrado en la habitación de la casa de mi mamá / Las entrañas de mi parto / Cuando nació el desamor / _ / _ / . / . Mientras tú le eras fiel a un i pod / Me endoso tu ausencia / La hago mía / La abrazo / Como abrazo siempre a mi almohada pensando que eres tú. / . . . Que somos una sola rareza. / . / : / . / Me he convertido en estribillo silvestre / Imposible de domesticar.
Voy a taparme los oídos para no escucharte decir eso que no quiero oír / así hagas el gesto con tus hombros / Los encojas / Digas que la vida es más bonita cuando todos son amigos / Comiendo flores / Bebiendo lluvias / Rascacielos / Un planeta lleno de ovnis que solo vemos tú y yo / O solo yo / Todo por el miedo a la rabia que contagio con los píxeles de mi voz / Tiemblan mis sonrisas / Promesas incumplidas de un pobre diablo / Y compañía / Revientan las olas / En un caracol en las orejas / Todo porque no quiero escucharte decir que ya te vas / Y recién comienza la poesía a surcar el lienzo / Me voy a forrar el pecho con papel platino / Te agradezco la tristeza / - / . / Ella no quiere dormir aquí /

jueves, julio 26, 2007

La Ruta del San Pedro


Todo está en la mente, decía el chamán, barba crecida, medio hippie, pelilargo y el hambre atrasado. Lo que más caracterizo a los peruanas es el hambre, remata un gringo con un español casi incomprensible, pero comprensible. En medio de una civilización huarasina totalmente aislada de la realidad, felizmente distante de aquella realidad que se llama el Perú. Una comunidad minera que respira la otredad, despierta con el sol llevando el pan más rico de la galaxia, sólo si es con mantequilla. Y los las montañas empolvadas de azúcar, heladas figuras que se van formando a lo alto de nuestra cordillera. Estamos a 3 mil 100 m .s.n.m., una belleza de lugar.

No hay mejor aperitivo que un rico soroche. Síntomas que se hacen evidentes cuando la glotonería se apodera de uno. Entonces no queda otra que expulsar los malos espíritus. Ya instalados en Los Alamos, a las afueras de Huaraz, tuvimos que soportar ayunas. La tradición decía que la sagrada planta se tenía que tomar sin nada en el cuerpo. Fuera comida, fuera licor. Fuera de acá. (¿A mí con vainas?). Nos fuimos a comer pizza, pan con chicharrón y pollo a la grasa. Nos bebimos hasta los maceteros de tres discotecas y no volvimos a casa sino hasta el amanecer, después de encontrar ese rico pan que se deshacía en las manos.

La jarra verde estaba lista desde hacía varios días. Nuestros anfitriones –extranjeros ultranaturales y posmodernos- se habían encargado de todo el preparado. El chamán, que no tomó mucho licor, pero sí comió lechón frío “porque da buena suerte”, también había dado el visto bueno para el brindis. Entonces nos embarcamos hacia Waying, un louge turístico ubicado a 3 mil 800 m .s.n.m., en las montañas puras de la Cordillera de los Andes.

Para llegar al lugar tuvimos que subir una trocha zigzagueante por hora y veinte minutos. Tiempo en que el pan se hizo un milagro. Un cooler con hielos mantenía la jarra a buen recaudo, además de muchos litros de agua, que según el chamán iban a ser necesarios para el viaje.

El louge está administrado por Alex, un arquitecto francés que declara tener su lugar totalmente liberado de las malas vibras. Es un lugar bendecido por la vida, saca pecho. Su hijo, de un año, corre por maizales mirando a millones de metros, unos puntitos que en su conjunto se denominan ciudad, la ciudad de Huaraz, allá a los lejos. Allá está el Huascarán. Aquí también está el Huascarán. Aquí también, mira. El San Pedro ha llegado. Algunos chicos comienzan a vomitar. Los demonios, dice el chamán que luego de tomar el horrible brebaje, se le ha antojado un juguito de fresa que vio en el bar del louge de Alex. Otros van mirando las montañas, otros van yendo en ascensor. La mayoría de extranjeros prefiere salir a caminar. Antes del brindis, Jack se ha puesto su mochila y se ha amarrado bien los zapatos caminantes. Listou, dice. Listos. Salud. Huákala. Abunda el Walter, el Hugo y el buitre. Todos caminan sin dirección, pero hacia las montañas, hacia la nada que en estos momentos lo es todo. El cielo se abre. Luego alguien cierra la cortina. Un chico dice llamarse Miguel. Pero a partir de ahora ha decidido que lo llamen Miki. Confiesa nunca haber tomado esto, dice ver las montañas en magenta, luego en cyan, luego en yellow. Yellow submarine. Sabe cantar. Y el eco de la naturaleza, al menos en las montañas de Huaraz, es de alta tecnología andina. Entonces Miki se fue a la punta de un dragón y se puso a cantar un tema de Depeche Mode. Tomó un poco de nubes con sus manos y cuando estuvo cerca de los nevados, se computó Tony Montana de Caracortada.


Otros fueron bajando de los elefantes que se habían quedado dormidos en nuestras narices. Una veía demonios, vestía de negro y sus ojos rebalsaban en rimel, era rockera. Quien no vomitaba era porque ya se había acostumbrado a convivir con el diablo adentro. Lo primero que uno siente cuando tomas, es la culebrítica. (¿La qué?). La culebrítica, un cosquilleo en el estómago que te hace vomitar, dice Carlos que es publicista y también le ha dado por llamarse Charly. Luego viene el tembleque. (¿El qué?). El tembleque. Y algunos se ponían a temblar, se contorsionaban y las piernas se movían solas, luego los brazos, luego todo el cuerpo como si uno estuviera epiléptico. Y todo queda en pantomima pura porque Miki piensa que todo es arte, pues algunos somos muy bailarines y otros más sibaritas, y comienza a imitar el tembleque. Sin darnos cuenta, todos estamos temblando como si tuviéramos parkinson.

El chamán pasa de un lado para otro con un pan del tamaño de un zapato. Lo va comiendo de a pocos y cada vez que se cruza con alguno de nosotros –que estamos dispersos por las montañas- pregunta: ¿Qué sientes? (No siento nada, dame un vaso más).

Estábamos en la cancha de grass aprendiendo a caminar. Alguien perdió la pelota, la pateó tan chueco que se perdió entre los maizales fucsias. Yo los veo celestes. ¿Cuáles son los maizales?

Había chaparrones que daban cosquillas cuando caían. El horizonte, la tierra, las gotas, el rocío, el río, los mosquitos, todo se veía tan digital que hasta uno podía tomar el control remoto y abrir las persianas del cielo. Las nubes se abrieron y un arco iris nos regaló una sonrisa, luego fueron saliendo más, como animalitos tímidos que quieren congeniar con el ser humano. Ocho, nueve, diez colores. Se estaba haciendo de noche. Alex tenía también una sauna al natural en forma de horno de pan gigante, fue nuestra salvación. Ahí terminamos de enloquecer. Todos metidos en un horno de pan, sin oxígeno, sin leyes que cumplir. Somos panes, multiplicadnos, como Dios manda.

El chamán ronca tan fuerte que el grupo se carcajea de sólo escucharlo. Pero las risas se hicieron mal genio cuando los ronquidos bajaron hasta su estómago y tuvimos que abandonar la sauna. Todo está en la mente, varón.

Un mundo en la oscuridad


Filmar vidas no es cosa de juego. En medio de la confusión que genera esa cosa llamada globalización, uno puede morirse de frío en esta ciudad y no haber visto nunca cine boliviano, o paraguayo, o austro-chileno. Hollywood es el imperio que pisotea la retina del mundo, y los hindúes calzan esas huellas de manera galopante. No se trata de sonreír frente a una cámara y decir adiós para dejar en claro que en nuestro planeta las cosas van de maravilla. En las afueras de nuestra atmósfera deambulan pasajeros en tránsito que nos ven, a lo lejos, cómo bombardeamos nuestras propias religiones. Un platillo volador zigzaguea sobre un bar de mala muerte para ver si todavía existen gentes que escriben poesía en servilletas. No pregunten de dónde vienen esas visiones, porque en la sala todo está oscuro y nadie ve nada más que la ilusión de un proyector que ha aterrizado en nuestras nucas. Los terrícolas somos seres muy extraños, dirán: cambian el color de sus cabelleras, usan pendientes en las orejas, lengua y genitales. Visten trapos rasgados que celebran la muerte del pudor. Exhalan humo blanco en lugares multicolores mientras reciben ataques de epilepsia. A veces sus bocas se tocan en señal de algún sentimiento que aún los disidentes no logran definir. ¿Serán esos actos lo que luego generan explosiones en forma de un hongo?

Las localidades agotadas, el telón de terciopelo alzando vuelo. La magia salta al ruedo, torea con la realidad. El sonido ultraviolento, las mascarillas de oxígeno para los asmáticos del feeling. Los murmullos excitados, las niñas huyen de sus locos. Un susurro de menta se contornea por el pallar de la pequeñita oreja femenina. Las salas de cine no solo se inventaron para conmoverse con las películas. Existe una vida paralela que se escribe con cada apagón, donde la intuición se convierte en una vedette de siete décadas, mitad humano mitad espejo. De aquel espacio proyectado en lo blanco nacen nuevos mundos. Nuevos retos para la imaginación: matrimonios malditos, infidelidades adolescentes, patologías malsanas, mares de lágrimas, la felicidad de los avestruces, la psicología del ratón, las travesías al más allá de un chamán que duerme placenteramente en los intestinos de cada ciudad. Habré cortado un poco de sueños en juliana para que nuestras historias se entretengan, mientras la inspiración llega junto con el té y las galletas. Zucarina para la piel, tome cafeína, te da balas. Apague su celular o póngalo a tres gigas sobre el nivel del mal. Que empiece la fiesta: Acción.

lunes, julio 23, 2007

VIVA LA PATRIA


(Foto: Condominio, Carmona)

sábado, junio 30, 2007

LOS VIEJITOS DE BARRÓN INTERRUMPIERON FIESTA EN NIZA


Terror, escándalo y vergüenza ajena
LOS VIEJITOS DE BARRÓN SE RAYAN EN DISCOTECA
En pleno tono adolescente, rockeros interrumpieron la fiesta e interpretaron sus temas. La audiencia terminó bajándolos a la fuerza. Defensa Civil prepara un comunicado. Se desconoce si hay pérdidas humanas. Dos menores de edad perdieron la audición y se recuperan en el hospital. La Sociedad Civil alista una marcha por la paz para que la banda no vuelva a tocar nunca más.

domingo, junio 24, 2007

EL MIEDO A LA LIBERTAD


No avanzar, permanecer donde estamos, en otras palabras, apoyarnos en lo que tenemos, es muy tentador, porque sabemos lo que tenemos; podemos aferrarnos y sentirnos seguros de ello.


Sentimos miedo, y en consecuencia evitamos dar un paso hacia lo desconocido, hacia lo incierto; porque, desde luego, aunque dar un paso no nos parece peligroso después de darlo, antes de hacerlo, nos parecen muy peligrosos los aspectos desconocidos, y por ello nos causan temor. Solo lo viejo, lo conocido, es seguro.


Cada paso nuevo encierra el peligro de fracasar, y esta es una de las razones por las que se teme a la libertad.


E. Fromm.

domingo, junio 03, 2007


esTO nO tIEne NOmBrE

martes, mayo 22, 2007

En defensa de mi propia extinción


Para que no digas, pues, que hablo sólo de ti. Para que después no me vengas a matar con una batería de caníbales. Para que no digas después que yo ocasiono las cosas, que siempre echo a perder la vida de todos, las de mis amigos, las de mis novias, las de mis padres, la mía, la tuya, la recontratuya maldita. Para que veas que el miedo lo cargo en la sangre, fluye en las venas algo que debe ser como veneno porque estoy con ganas de abrir una zanja en mi muñeca y llenar un charco que después se haga océano. Después no digas que fui yo quien malogró el mundo, que infecté mi ciudad de tanta tristeza contenida. No digas que tuve la culpa de las cosas que cometí de puro edulcorado. Tu generación y mi generación se repudiarán como los capuleto con los montequeso. Los piwis y los páucar. Unos se acusan de frívolos, y los frívolos los acusan de poco divertidos. Para que cuando llegue el momento de sacar la cuenta, los números superen la realidad que vivimos hoy, que nos hace falta tantas cosas para poder salir del hoyo. Para que vengan a decirme que soy un mediocre y termino expulsado del paraíso burocrático. Para que mañana el orgullo pueda más que la razón. Para inventar nuevas palabras, nuevas formas de crear sonido. Para por fin y dios mediante, poder quedarme callado.

miércoles, mayo 09, 2007

Ahí donde vivo los viernes

Se me hace difícil pasar la noche en un lugar que no sea el mío, en una cama que no sea la mía, con la cantidad de almohadas que me gusta usar. Nunca he podido pasar una buena noche si no es en mi cama, en mi casa con mis sábanas, mi televisor y la radio.

Cuando me dijeron que viajaría todas las semanas, no repare lo difícil que se haría pasar una noche fuera de mi habitación. La primera vez, llegué a un hospedaje modesto de una sola estrella. Apenas abrí la puerta prendí la luz y una cucaracha salió disparada a esconderse entre las cortinas. Fue un saludo, pensé. Pasé la noche en vela hasta que me di cuenta que las cosas en las ciudades pequeñas comienzan mucho más temprano. Será que el sol toca la puerta desde la madrugada, o es la lechera que ofrece, o un tamalero, o los obreros que rompen las pistas. Todo comienza a oscuras.

A la siguiente semana, en el cuarto de a lado un par de hombres comenzaron a discutir pasado la medianoche. Como a las dos de la mañana, el intercambio se volvió más violento y las lámparas volaron. Se mentaron la madre, ambos estaban ebrios y peleaban por una plata que no lograban encontrar. Se escuchó que la cama la iban desarmando mientras el televisor había perdido la señal. Cuando llegó el cuartelero, ambos se habían trenzado a golpes, se echaban la culpa de ser tan bruto por haber perdido el dinero. Uno dijo habérselo dado mientras volvían al hospedaje. El otro negaba tajantemente la versión y sólo recordaba que habían estado en un bulín con unas nenitas que les gustaba mucho bailar salsa pegadita. Una se llamaba Nené y la otra Rita, llevaban minifaldas y el busto era un homenaje a las charcuterías del mundo. Bailaron buen tiempo hasta que cada uno se fue por su lado. Ambos aparecieron en el cuarto del hospedaje, sin dinero, sin maletas y con ganas de matarse entre ellos.

Para cuando amaneció, yo estaba dispuesto a renunciar.








La última semana que me quedé en ese hospedaje, el dueño del lugar estaba un poco alterado. No era mi culpa. Yo quise ser atento con él y se negó a rebajarme la tarifa. Él quería cobrarme un día más por demorarme tres horas en sacar mis cosas. Amenacé con no volver y me abrieron la puerta con una ramera sonrisa. Me fui al costado. Era más barato, más sucio y había que compartir el baño. Pagué el extra y obtuve una habitación con baño y televisor con cable. Me sentí contento con mi nuevo lugar, entonces salí a tomar unas copas y al volver no recordaba cuál era mi habitación. Saqué las llaves del bolsillo y traté de abrir una puerta. Una mujer soltó un grito asustado y comenzó a llamar a la policía: ¡Violador!, gritaba mientras yo entraba a mi cuarto rápidamente. Llegó un oficial y la señora dio su versión de los hechos. Ella había sentido una sombra que cargaba un puñal en sus manos. Ella tenía un novio muy celoso que había muerto hacía poco en un atentado a un banco. Ella decía que el novio venía a visitarla y le hacía el amor. Estaba en cinta y necesitaba dinero. El oficial se quedó un rato con ella, acompañándola y viendo una manera carnal para saldar favores de seguridad. Ella gimió bajito por el resto de la noche. Yo me había comprado audífonos y aprendí a convivir con la hostilidad.


Un día llegué tarde y no encontré habitación. Caminé un poco más allá y encontré a Cristina, que es muchachita, es bellísima, es inteligente y sobre todo tiene habilidad para los negocios. Estudia derecho, le explique que sufría un calvario todas las semanas que no dormía con mis peluches. Ella me ofreció su amistad y me rentó la habitación más alejada de la realidad: la del cuarto piso. Y desde ahí es que veo el mundo todas las semanas. Aunque el travesti que alquila la habitación del costado habla fuerte y se le escucha ahombrado, todas sus conversaciones giran en torno a los levantes que se dan en la plaza, a unos metros de mi hotel.


Siempre será mejor estar arriba de todo, aunque sea por unos cuantos metros de altura. Una señora me levanta con el sonido de su carretilla. Lleva frutas que recoge del mercado central y hace todo tipo de jugo. El público la espera en la esquina y pide también pan con queso, jamón y palta. Sabe cortar la palta como si fuera una naranja. Si fuera por ella, las mañanas las recibiría en galletas de soda y agua mineral.

sábado, abril 07, 2007

YA NO LEAS MAS

y tambien

EL ROCK DE LOS VIEJITOS DE BARRON



nuevo ROCK del pERU

NO mas leTRAS De aMOR
nO mAS guitARRas


PRESENTANDO:




producido por EL DESENCANTO

VISITA:


martes, febrero 06, 2007

LOS VIEJITOS DE BARRON EN BARRANCO


Ante una respetable audiencia de veintiocho personas, Los Viejitos de Barrón se presentaron en el Mochileros Bar, del bohemio distrito de Barranco.

jueves, febrero 01, 2007

¡ CUIDATE DEL PESIMO ESCRITOR !


viernes, enero 19, 2007

CUALQUIER COSA

Cualquiera puede tentar el amor. Un cualquiera puede lograr cruzar la línea. Cualquiera aspira lo venga. La cosa del éxito está en el intento. Mientras más lo intentes, más posibilidades habrá de lograr el éxito. El rotundo triunfo, el clímax: la cima.

Una cualquiera puede mirarte directo a la cara y hacerte ruborizar. Una cualquiera también tiene derecho a amar. Quizás con más derecho que un pobre diablo cualquiera. Con más derecho y ganas, dirán los mal pensantes. Pero uno se gana la vida como puede, o como va aprendiendo con los años. Lo intenta noche a noche, entonces una cualquiera es propensa a sonreír con delirio y llorar con desesperación al mismo tiempo. Al tiempo que vamos bailando esta piecita que suena en el parlante. Una cualquiera también tiene derecho a bailar con cualquiera que se le antoje, uno cualquiera de esos que siempre andan arrinconados con los ojos inyectados de tristeza. O alegría según sea el caso cualquiera. Pero con el brillo en la mirada de aquel que ha vivido cualquier cosa, pero ha vivido sus cositas.

Y ambos bailan cualquier cosa, cualquier ritmo, cualquier letra (¡la cosa es que te mueva!), de a poquitos se acercan los ombligos y se van tocando los gemidos, con miedo –porque cualquiera puede tener miedo en esas situaciones, sudar frío, mojarse un poquito la frente con sus mejillas, sus rulitos sudando, rulitos cualquiera- pero se juntan de casualidad y también a propósito. Cualquier ritmo es pretexto para tocarse, cualquier parte. Cuando comiencen las finales canciones de la fiesta, cualquiera podrá tomar un poco de trago y esperar que la inercia le traiga un poco de amor, cualquiera que sea. Venga, yo invito. Cualquiera tiene derecho de poner unas monedas sobre la mesa y ofrecer una cantina sin gente. Porqué no una cama. O un taller de ilusiones, con techo alto. Antiguo, contiguo.

Cualquiera hace de las suyas si apagan la luz de la alcoba. Un pretexto cualquiera, tropezarse contra sí mismo, simular ceguera, alzar los brazos y encontrar respuesta con otra cieguita que necesita de un cualquiera. Al fin y al cabo, lo que más quiere una cualquiera, es que la abracen fuerte, porque no se quiere sentir una cualquiera. Y el otro, que sí es uno cualquiera que encuentras por ahí y te abruma con sus palabras extrañas -porque jamás podrá seducir con la mirada, ni con los pies-, y te habla de duendecitos y papitas fritas que anhelan ese abrazo suplicante y desesperado.

Por último, y menos mal, hay todavía una raza casi extinta que se resiste a comportarse como un cualquiera. Y siempre andan en busca de perpetuar la especie tras los pasos de aquella que no se siente una cualquiera.

martes, enero 02, 2007

Arroz Confusión

Echa dos tasas de ira en un recipiente
Vierte lo más granulado de tu sazonada tristeza
Filetea a los enemigos
( en juliana )
((( enana )))
(((( M-A-R-C-I-A-N-A )))).

Mezcla pasión con razón y bate.
Vate chocolate.

Bate por cinco años tus palabras.
Bátete a duelo con el papel en blanco
y lograrás la cocción precisa para no seguir llorando
Para no seguir hablando
((( L-A-DRA-N-D-O )))

Para no seguir andando bastardo.

Métete en el infierno a fuego lento por unos minutos
A baño maría tus caídas más grotescas pantagruel
Pide clemencia por lo que harás cuando te perdonen las vidas que malogras día a día.

Igual, la mesa está servida para todos, menos tú y yo.

Se recomienda servir el plato con los sueños endulzados pastel
( con miel )
(( Muriel ))


Esta locura no lleva guarnición alguna que acompañe el plato, va estepario.

Maridarás la digestiva depresión con trementina y hielo seco.

No olvidar siempre bendecir los alimentos antes de ser sacrificados
celebrar el éxito con un coqueto eructo sprite.

jueves, diciembre 28, 2006

¡ Y YA LO VE !



27/12/2006. Matute.

miércoles, diciembre 13, 2006

Canción

Mi mano derecha piensa
temblorosamente torpe
y huele a ti
cada vez que tintineas mil sueños

Y anda tan sola que dan ganas
de sacarla a bailar de poquitos
para que no se dé cuenta
si me sonrojo a sus espaldas
o me convierto en Peter Pan

Mi mano derecha surca el desierto
buscando tu mando izquierda
para enredar los dedos
como tallarines cocinados por mi mamá
y apachurrar mis yemas con tus risas
hasta asfixiar tus dilemas de amor


((((( apenas escuchó decir que ya empacaba, quel autobús se iba,
él le respondió con una pregunta:

- ¿ llovía el día que morí por ti ? )))))))

martes, diciembre 12, 2006

LOS HERMANOS VENENO

domingo, diciembre 03, 2006

LITERATURA NO LITERARIA






Conversatorio
viernes 1 de diciembre de 2006
participaron: Juan Sandoval / Javier Ágreda / Cecilia Zero / Ernesto Carlín.

(des) moderó: Iván Sánchez.