lunes, mayo 04, 2026

LA BROMA INFINITA: CUCURUCHO, EL ORIGINAL




Hay que tener cuidado con los falsos ídolos que aparecen en medios. Forman parte de la construcción de narrativas. Ahora me dicen crack a cualquiera que ha jugado fútbol.

Por bien y resistencia de nuestros valores, tenemos que salir a pelearla el día a día. Cada uno desde nuestro rubro. Nos hemos acostumbrado a buscar ganar el partido priorizando el cero a cero. Como buenos peruanos, hemos hecho del ratoneo una marca personal, una identidad cultural.

Felizmente hubo una época que se acerca al paraíso de nuestra historia, que evoca la poesía del fútbol peruano. Roberto Rojas es un ídolo del Alianza Lima, marcador de banda que vistió la gloriosa blanquiazul e hizo historia a finales de la década del setenta.

‘Cucurucho’ Rojas representa ese aliancismo que de pronto hemos ido perdiendo por culpa del marketing. Un verdadero crack de la pelota, jugó los equipos más importantes del país: Alianza, Cristal y Municipal. Además de jugar por la selección peruana.

Su carrera estuvo dotada de alegrías y momentos dolorosos. A los campeonatos nacionales que logró con la blanquiazul, se le suma el único torneo internacional que ha obtenido Alianza Lima, la Copa Simón Bolívar, en el 76.

Pero Roberto Rojas también fue integrante de aquel once que vivió el infortunio mundialista del 78, donde Argentina le ganó a Perú por seis a cero en un polémico encuentro que hasta ahora tiene la herida fresca.

Su fuerte vínculo con el club de La Victoria ha permitido que su imagen se mantenga vigente entre los camerinos y la hinchada. Sus vivencias con la familia ‘grone’ son recordadas por su alta calidad humana y humildad.

Por eso la muerte de los ‘potrillos’ del Fokker, en el 87, le afectó emocionalmente. Su cercanía con los desparecidos ‘Pechito’ Farfán y ‘Caico’ González Ganoza —de cuyos hijos era padrino — y en general, todo el equipo con quienes convivió en Maute, hizo que volviera al Alianza Lima en aquel cuadro que se tuvo que rearmar en el camino, tras la tragedia.

Roberto ‘Cucurucho’ Rojas estuvo presente en el partido de vuelta, contra Independiente de Avellaneda, en un estadio victoriano que vibraba en llanto.

En su última etapa profesional, Rojas jugó en Estados Unidos por un equipo de liga inter estatal. Al retornar al Perú, se tituló como periodista en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con la intención de dedicarse a la crónica deportiva, además de incursionar en la importación de productos deportivos.
 

Hasta que un accidente automovilístico en la Costa Verde le arrebató la vida, en un hecho noticioso muy similar al ocurrido con Sandro Baylón, el capitán aliancista que encontró la muerte al estrellar su vehículo.

Roberto Rojas Dávila es hijo de ‘Cucurucho’, abogado radicado en Estados Unidos, y nos cuenta que la única diferencia entre la tragedia de Baylón y la de su padre, es que Rojas ya estaba retirado de la actividad deportiva.

También recuerda haberlo visto llorar desconsoladamente tras el accidente y resalta la lealtad y unión que caracterizaba a ese grupo de ‘portillos’, quienes solían compartir reuniones familiares en su casa.

Más allá de su faceta deportiva, Roberto Rojas es evocado por su hijo como una persona humilde, amorosa y muy dedicada a su familia y amistades.

Roberto Rojas Dávila conserva con orgullo una foto de su padre con la camiseta de la selección peruana en su oficina. “Para la familia, ser aliancista trasciende lo deportivo, representa una identidad cultural y social ligada al pueblo y a la herencia afrodescendiente que mi padre siempre llevó con respeto”, añade.

Compartimos aquí una foto inédita, donde aparecen los hijos de Roberto ‘Cucurucho’ Rojas, Paulo y Roberto, junto con los futbolistas chilenos Parcko Quiroz, José Leterier y el ‘Pacho’ Huerta.