martes, enero 02, 2007

Arroz Confusión

Echa dos tasas de ira en un recipiente
Vierte lo más granulado de tu sazonada tristeza
Filetea a los enemigos
( en juliana )
((( enana )))
(((( M-A-R-C-I-A-N-A )))).

Mezcla pasión con razón y bate.
Vate chocolate.

Bate por cinco años tus palabras.
Bátete a duelo con el papel en blanco
y lograrás la cocción precisa para no seguir llorando
Para no seguir hablando
((( L-A-DRA-N-D-O )))

Para no seguir andando bastardo.

Métete en el infierno a fuego lento por unos minutos
A baño maría tus caídas más grotescas pantagruel
Pide clemencia por lo que harás cuando te perdonen las vidas que malogras día a día.

Igual, la mesa está servida para todos, menos tú y yo.

Se recomienda servir el plato con los sueños endulzados pastel
( con miel )
(( Muriel ))


Esta locura no lleva guarnición alguna que acompañe el plato, va estepario.

Maridarás la digestiva depresión con trementina y hielo seco.

No olvidar siempre bendecir los alimentos antes de ser sacrificados
celebrar el éxito con un coqueto eructo sprite.

jueves, diciembre 28, 2006

¡ Y YA LO VE !



27/12/2006. Matute.

miércoles, diciembre 13, 2006

Canción

Mi mano derecha piensa
temblorosamente torpe
y huele a ti
cada vez que tintineas mil sueños

Y anda tan sola que dan ganas
de sacarla a bailar de poquitos
para que no se dé cuenta
si me sonrojo a sus espaldas
o me convierto en Peter Pan

Mi mano derecha surca el desierto
buscando tu mando izquierda
para enredar los dedos
como tallarines cocinados por mi mamá
y apachurrar mis yemas con tus risas
hasta asfixiar tus dilemas de amor


((((( apenas escuchó decir que ya empacaba, quel autobús se iba,
él le respondió con una pregunta:

- ¿ llovía el día que morí por ti ? )))))))

martes, diciembre 12, 2006

LOS HERMANOS VENENO

domingo, diciembre 03, 2006

LITERATURA NO LITERARIA






Conversatorio
viernes 1 de diciembre de 2006
participaron: Juan Sandoval / Javier Ágreda / Cecilia Zero / Ernesto Carlín.

(des) moderó: Iván Sánchez.



martes, noviembre 07, 2006

LA RETÓRICA DEL ACOSADOR


Siempre
Dijiste
la última
palabra
de la primera vez
que me regalaste
un verso con lengua
de aquellos
que jamás se separan.

Siempre
dijiste
para llamar la atención
sin saber tú
que yo divagaba en tus rizos
abriendo sueños
con mi pequeño abrelatas.

Siempre que quieras
el mundo en tu cabeza
gira
a gritos
que no dicen nada
cuando
sonroja
el pecho
y nos duele el Perú
porque ambos somos la misma herida.

Siempre que digas
Necesito
habré inventado un mundo para ti.
Siempre
fue la última palabra que dijiste la primera vez. Siempre.




Me gustas
Cuando
Tus palabras
Me bajan
A
La tierra
Cuando
Dices no
Con sonrisitas
Y chicle
Globosrojos
Que hacen bOOm!
Y me despiertan en medio de la calle Tarata
Y vuelve el Perú
Y sus arrebatos
Sus confusiones
Sus mejillas dulces
Con hoyuelos bañados
De tus rizitos
Bailarines
(t-a-ll-a-r-i-n-e-s)

Soy unnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn soñador
Que busca la realidad durmiendo


Y me gustas
Cuando tus palabras
Me bajan a la tierra
Porque
Volver
Al mundo
Siempre
Será volver a buscarte.


DE REPENTE
cualquiera
tropieza
con la misma piedra
varias veces
traviesa
mente
una tras otra
equivocaciones
que se hacen
deliciosas
que se derriten
y
se enfurecen
cuando necesitas dopamina
para hincar tu ego megalómano
que se endulza
y coquetea con la más fácil
porque
así se vive la vida
fugaz
mente
y tu ciudad
me ofrece locura
hecha efigie de cemento
que se derrumba
a pedazos
sobre mi cara
varias veces
una tras otra
equivocaciones
que se hacen deliciosas
que se derriten
y
se enfurecen
cuando me necesitas.




Ahora que todos sabemos lo que somos y de lo que adolecemos
Ahora que sabemos quienes somos
A donde vamos

¿ Y cuándo vamos a morir ?

Los caminos errados
Las serpientes en la oscuridad
Ahora que la noche acecha y nos alimentamos con escombros de una explosiva canción de amor

Es necesario aprender de los errores que vamos regalando por el mundo.
¿Es necesario aprender de los errores que vamos regalando por el mundo?

Yo quería ser estrella para ver cómo se ve todo desde arriba

Si mañanas supiera lo que hiciste en mi corazón
La soberbia del universo ya habría hecho de ti una hormiga que llora al ritmo de la soledad.

jueves, octubre 26, 2006

ESTREPITOSIS


Por todos los seres insolentes
Por las madres tristes
los reinsertados al nosocomio de la injusticia
Por Todos los niños sin visa al paraíso
Paradisíacos basurales
Sumergidos al olor de la pobreza

Y el amor sin sal...
Condimentando penas
Para que los que nos sentimos solos
Tengamos de qué morir
De úlceras o escorbutos en el corazón.

Por los médicos y su filuda poesía.
Y cada punto que surca mi cara después de una traición

Cada fantasma
Cada terremoto pulmonar

Uno tras otro
Haciendo fila china
Para intentar fusilar mis palabras

Que seguiré viviendo...

miércoles, octubre 04, 2006

urbania 29

miércoles, septiembre 27, 2006

! HOLA CHUZO !




a ve tú, bruja, ¿ léeme el destino en esta mano ?

lunes, septiembre 18, 2006

¿QUIERES SER UN PÉSIMO ESCRITOR?



Si quieres seguir por la senda del pésimo escritor

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jueves, septiembre 14, 2006

DESDE EL OCÉANO DE MIS TRISTEZAS, ESTAS PALABRAS DE SALVACIÓN

Sapito Hinchado y Juanita la Anticuchera

Caminando estaba por el Malecón de la Rarezas, Sapito Hinchado con las manos en los bolsillos y el hocico sobresaliente, cuando vio que de la esquina salía una ligera humareda de sabor.
Se acercó curioso hasta el punto donde una guapa morena cocinaba frente a una parrilla con carbón. Eran unos trozos de carne que se veían deliciosos. La mujer los bañaba en una salsa que cada vez que la rociaba sobre el asador, las llamas saltaban de alegría.

- ¿Qué es eso? – Preguntó Sapito.
- ¡Anticuchos! – Respondió la joven cocinera, un poco atareada y chispeando fuego.

Las carnes se fueron poniendo crocantes, ella fue incrustándolas en palitos de caña y los puso sobre un plato, junto a papas sancochadas y un gran choclo que fueron cubriéndose de una crema de ají.

- ¿Te sirves uno? – Le preguntó la guapa mujer.

Sapito Hinchado bajó la mirada y buscó inútilmente alguna moneda en sus bolsillos.

- No sé – respondió triste.
- ¿Por qué no sabes?
- Primero, porque no tengo dinero. Y segundo, porque no sé si me van a caer mal, pues algunas comidas enronchan mi piel.

La muchacha cogió un palito y se lo acercó hasta sus narices, y Sapito Hinchado no pudo con la tentación de tomarlo con sus propias manos y jalar un pedazo de carne con su propia boca. Y sintió el sabor exquisito que lo hipnotizó, cerró los ojos y creyó que flotaba.

- ¡Esto es lo más rico que he comido en mi vida! – Exclamó Sapito Hinchado, lleno de alegría.

Pero de pronto, recordó que no tenía dinero para pagarlo. Peor aún, no sabía de qué estaba hecha esa carne, le podía causar alguna enfermedad.
Entonces, cabizbajo, devolvió el palito a medio comer, y dijo:

- Perdón, no puedo pagarlo.

Ella lo miró con ternura y le respondió:

- No te preocupes, yo te invito. Soy nueva aquí y necesito que me conozcan, así que acéptalo como el obsequio de tu nueva amiga. Soy Juanita la Anticuchera.

- ¡Juanita! – Exclamó Sapito con emoción.
- ¡Juanita la Anticuchera! – Corrigió la mujer.

A Sapito Hinchado le volvió la alegría a la cara y se terminó el palito de un sopetón. Pero volvieron sus miedos:

- Juanita, ¿de que se hacen los anticuchos?

Juanita vio que Sapito Hinchado era alguien que andaba siempre ocupándose de muchos problemas, nunca se quedaba tranquilo, siempre estaba mencionando la posibilidad de algo fatal. Mientras rociaba aceite sobre la parrilla y hacía bailar al fuego, la muchacha se le acercó y lo tomó de las mejillas, sintió que Sapito era un niño frágil y completamente nervioso. Él sintió las manos calientes de Juanita y su cara de pánico fue convirtiéndose en algo que aparentaba alegría.

- Los anticuchos se hacen con el corazón.


Desde entonces, cada vez que Sapito Hinchado camina por el Malecón de las Rarezas, visita la esquina de Juanita la Anticuchera, ríen juntos por horas y come decenas de palitos de anticuchos. Sabe que ningún daño le harán, pues los anticuchos se hacen con el corazón.

martes, septiembre 05, 2006

URBANIA 28



Se le comunica al público lector que las personas que viven de la mentira ya no laboran en este medio.

sábado, septiembre 02, 2006

VOLVEREMOS

sábado, agosto 19, 2006

LA COPA BAMBA

MARGEN CERO DE ARGENTINA

martes, agosto 15, 2006

URBANIA 27 MES DE AGOSTO

martes, agosto 08, 2006

Diez segundos finales de una canción de aserrín

Una chica de barrio construye un mundo de ilusiones que se abrazan -unas a otras / unas sobre otras- de mentiritas tímidas / Y sonríen cada vez que suena el timbre con el salón listo para romper corazones al ritmo de una balada triste –tipo Los Viejitos de Barrón- solo para feos / Una colilla menos en el cenicero jamás hará de ti una indecente / Unos pies bonitos que reclaman camino seguro para descansar del tedio de sus propios miedos.

Un orate sin ropa camina con los rulos mugrosos cruza la ciudad todas las noches volado en sus angustias por ella / mientras picaflores bailan al sonido de las combis que invitan a escapar de la realidad / Una chica de barrio se tragó la habitación de un telo barato conmigo adentro / y en la TV pasaba cualquier cosa porque al final nadie ve la tele cuando se revuelcan a escondidas en la mecedora de mi abuela. / Una pepita milagrosa cayó sobre la cabeza de ella / y creció un capulí de gafas negras / Con tanta lluvia que cae aquí… / el arbolito se hizo estrella musical / Se hicieron afiches full color y la chica de barrio pegó uno en su pared, que desde entonces carga un rostro angustiado por tocarla / Pefiriendo la libertad con alitas fritas de un chifa tres luca china.

Soy el salbutamol de una chica que prefiere vivir ahogándose en su propio barrio . / . Siempre busca una forma coqueta de decir no sin encontrar el dolor . . . dios ha violado todas las ilusiones de cantar en una banda de rock . / .

Las borracheras se curan con una pena... ? ? ?

viernes, junio 30, 2006

Sapito Hinchado y los pies de la capulí amarilla





Sapito Hinchado tenía una capulí amarilla que regaba todas las mañanas. Pasaban tanto tiempo juntos que se fueron haciendo muy amigos. Entonces el sapito le contaba sus cosas, y ella le inventaba historias que ambos celebraban con risas.

Siempre que salía el sol, la capulí silvestre esperaba ser bañada con gotitas calientes que caían de la regadera de Sapito. Entonces ambos se enredaban entre las ramas del arbolito y se iban jurando amor eterno.

Un día, Sapito hinchado regaba su plantita, acariciaba sus hojitas y le contaba su día de escuela. Cuando la capulí amarilla se dio cuenta que había dado un fruto agrio entre sus plantas. Entonces, observando la inmensidad de las nubes que la cubrían, dijo:

- Sapito, quiero ser grande, quiero llegar al cielo.

Y se fue creciendo y creciendo con el tiempo. Así anduvieron hasta que el invierno llegó y la capulí amarilla ya era tan alta que no se le podía oír nada. El sapito la bañaba con gotitas calientes todas las mañanas, pero nomás alcanzaba a lavar sus pies.


Las mañanas de Sapito Hinchado se fueron haciendo tristes, solo, sin tener con quién conversar. Hasta que decidió agarrar un hacha y cortar el árbol. Nunca pensó que con esto, la capulí amarilla dormiría eternamente.


Cuando pudo volver a ver su rostro nuevamente, la capulí amarilla tenía la mirada esquiva, llorosa y de dolor. Nunca pudo perdonar al Sapito Hinchado, que desde entonces, riega los pies mutilados de la capulí amarillo, les conversa de cosas bonitas y espera que algún día aquel arbolito tierno vuelva a sonreír.

sábado, junio 17, 2006

LAS RATAS DE MI CASA



LAS RATAS DE MI CASA
Juan José Sandoval
(Independiente, 2005)
54 pp.

Muy pocas veces elementos de sencillez cotidiana, algo influenciada por un contexto crudo y estilo nada prolijo, dan vida a una edición interesante. El autor, periodista y escritor peruano, Juan José Sandoval, sorprende con su ultimo trabajo titulado “Las ratas de mi casa”. Luego de su primer libro de cuentos “Barrunto” (2001), con dos ediciones agotadas y llevada al cine en el año 2004, da vida a su nueva obra, un compendio de 10 cuentos interesantes.

En su narrativa nos presenta un estilo ágil y desaforado, evocado al espíritu del autor. La obra presenta en la mayoría de los cuentos, construcciones simbólicas que se encuentran ocultas al lector, tras narraciones simples y objetivas de los hechos. Con un lenguaje áspero y a la vez extraño, Juan José intenta presentar un testimonio de los problemas de “Juanito” y de su contexto, insertándonos en una vida de cruel realismo, egoísmos e indiferencia. No desaparece el interés al empezar un nuevo cuento debido a la elocuencia del estilo; aquí se ve la capacidad o incapacidad de aprehender y aceptar la realidad en toda su dimensión, y asumir un acercamiento parcial e incompleto a su presente.

Este lenguaje algo cotidiano y la sencillez en su prosa, nos encauzan hacia un contexto bastante inseguro y problemático, pero que a su vez pueden generar en cierta forma emociones, así, aunque el autor no reúne grandes descripciones ni abundancia de adjetivos, este buen manejo de frases cortas y directas, logra encerrar una lección de vida.

De esta manera, la obra nos advierte de la realidad que a veces nos encauza a lo cotidiano, y nos enfrenta a ella misma mostrándonos los elementos más sensibles, un sentimiento presente, de repente de frustración y rabia, aunque quizá oculta; evocando a una predisposición en la representación del mundo tratado, así el lector irá de pagina en pagina, tropezando con ese mundo de sus deseos y miedos. Esta obra es una clara expresión del cambio del pensamiento y de cómo el arte y temática crean un universo que reflejan los dilemas que agobian al ser humano. (Patricia Bracamonte / Cajanegra.net)

sábado, mayo 06, 2006

UN DÍA DE COLA

mi esposa dice que yo odio a todas las mujeres. incluso a mi mamá que ya me tiene harto y todas las mañanas que amanece orinada me da más cólera todavía. tamadre.



y peor aún. dice la bruja menor, que la vieja mayor un día de estos se me puede morir. a la mierda, le respondo. le respondo y sigo comiendo mi pan con mantequilla, rápido para ir a trabajar. a la mierda, me dice: como si tú la fueras a enterrar. misio de mierda. tamadre. a comer nomás.



pero hubo un día que había que llevar a la vieja a hacer un trámite en el banco. un asunto que demoraba -por lo menos- unas tres horas. como yo soy el hermano que vive con la vieja, arrinconándola, viviendo de su pensión, dicen, vertiéndole mi veneno, también dicen, o simplemente jodiéndole la vida.



entonces fuimos temprano. ella se había preparado hacía como tres días para ir. estaba lista a primera hora, con los pañales bien puestos y bien desayunada, para aguantar la velada. el banco, aún de amanecer, era un basural de gente. puros ancianos, todos jodiéndose al otro, todos gritándose, todos quejándose. nos pusimos a la cola. éramos como el número sesentaicinco. chuchesumadre, caray. así no iré a trabajar. murmuré con preocupación. para lo que trabajas, murmuró la vieja. comenzó la joda.



la cola no avanzaba. estática, quieta. tamadre, vieja. fui a comprar un diario. lo leí todo. la cola seguía inmobil. me hice el crucigrama, nada. el horóscopo, ni mierda. tamadre. fuí a comprar maní. me cayó mal, fuí ventilarme del maní a la puerta y la cola seguía malditamente quieta. para esto, la vieja era conversa y conversa. comenzaba con que tenía tres hijos. los tres eran profesionales. uno era economista, tenía residencia en eeuu. el otro era auditor, ya tenía tres niñas y se iba por el varón. como era el más rebelde, comenzaba a contar que lo tuvo que llevar a la Normal por años. dice que le funcionó, aunque siempre va tener esos arranques... y se comenzaba a señalar la rodilla. aquí fue la primera vez. se abría un poco el escote y se señalaba con su mano: aquí también me mordió un día que llegó sampao. tamadre, vieja, cállate.



cuando habló de mí, fuí por un cigarrillo. pero escuché a lo lejos. tamadre. el tercero es el gordito de allá que fuma. sí, tiene su patilla de loco. yo siempre he sido tímido y mi mamá sabe que esas cosas me molestan. mas, me ofuzcan. recuerdo que una vez a los tres años yo me rebelé en el patio y me resistí a entrar a la casa por muchas horas. recuerdo haber carburado las peores maldades en contra de mis padres, quería que se vayan de ahí, que nos dejen en paz. que no vuelvan a lanzarse nada. tamadre. y cuando se hizo de noche, cuando ya tenía todo calculado para reporcharles lo que sentía, salió mi mamá y bastó una sonrisa para derrumbar ese odio que cargaba por nada.



él escribía sus cuentos. sí, había ganado un concurso distrital, sí. claro, también es poeta, mijo. tamadre. se acabó el cigarrillo. pero el sonso embarazó a su novia y se tuvo que casar. ahí lo tengo, pues. yo volvía y ella hablaba más bajito, pero nunca paraba de hablar.



la cola de mierda nunca avanzó. fui a reclamar allá adelante. que espere que ya el funcionario comenzaba con fuerza. tamadre. y todo para seguir manteniendo viva a la vieja. y por qué no se muere si tanto jode? por qué mejor no la mandamos al asilo? acaso se va morir ahí? pero si ahí tendrá amigas, para que juegue timba... y por qué no usamos el dinero que manda el negro para pagarle un nicho. total, si se muere, yo mismo la entierro en el jardín, eh. tamadre. vieja de mierda.



yo quemaba pensamientos. todos malos. me he percatado que cuando me altero el mal humor siempre recae en mi mamá. me dan ganar de meterle un cocacho, de abofetearla, jalarle el pelo. patearle la canilla, pisarle un dedo del pie, meterle un codazo, morderle la pierna... hacerle doler.



generalmente, cuando tengo estos pensamientos, genero un poco de gastritis y me comienzan unos dolores en la parte derecha del estómago. ya te he diiiicho, no me haces caaaaaaaaaaso, toma tu pastiiiiiilla. deja de fumar tu cigarriiiiiiito. y seguí cuchicheando con la del costado: este muchacho está igual que su padre. así andaba tenso, tenso, hasta que un día ¡pum!, se le reventó la panza. síiiiiiii. tamadre, vieja. deja de decir mentiras.



me senté un rato para sobarme el estómago. tamadre, si no fuera por la vieja esto no pasaría. ojalá te mueras. tamadre. y mi mamá seguía con el raje: mi juanito fue el que me hizo esto en el codo. ¡mamá!, salté alterado del asiento. ¡basta!, pero ella no paró de hablar con la de a lado: ya ve, ya ve? así se pone siempre. el cigarrito lo tiene así.



apenas escuché esto último, decidí regresar solo a casa. que se joda, grité saliendo. la cola comenzó a avanzar. ¡soria!, ¡ventocilla!, por acá. ¡sotelo!, por acá. ¡zapata!, no hay.

¿¡cruz cornejo arsenia!?, lanzaron por el parlante. el nombre era inconfundible.



volví con ella y del brazo me presenté en ventanilla. vengo por un poder...



yo iba mirando alrededor, los viejitos que no paraban de hablar, no paraban de saludarse y sonreírse como si se estuvieran cireando. entonces vi a una señora que cargaba pesadamente a su hijo down. y esto joven no paraba de moverse, de reír, de carcajearse y de pronto ponerse a llorar, a resondrar, a morderle el brazo a su madre. le comenzó a pisar el pie. le jaló el pelo, la arañó por el cuello, le pateó la canilla y le metió cocachos. finalmente, le escupió la cara. la señora nunca se quejó. la señora le pedía que se calme. ya, mijo, ya. juanito, ya. tranquilo. ya, juanito. el niño se alteraba más y más y volvía a golpear. ahora más fuerte. comenzaba a gritar con toda su alma y babeaba y se tiraba al suelo y lloraba de impotencia. la madre le sonreía y le pedía que se vuelva de pie. ya, mijo. tamadre.



la vieja terminó el trámite, firmó y me entregó todo el billete. yo lo metí al bolsillo sin contar. vámonos de aquí, hay mucho ladrón, le dije. ella asintió. saliendo del banco fue que me di cuenta que mi mamá era una anciana que dependía del bastón para mantenerse en pie. tamadre. a pesar de todos los golpes que ha recibido de sus hijos, aún no la hemos podido matar. tamadre. por algo será.

martes, abril 18, 2006

TU MOSTRITO

Yo también puedo escribir
Bonito
Como tú.
Sacudir tu ego
Y cortarte la cara para que me veas al espejo.

Porque soy más que tus miserias encarnadas
Tu herencia más fecunda
Merodeando fumaderos
y sueños estrellados contra el cemento de mis ideas torpes.

Puedo ser tan feo como tú y llegar a ser amado
Hasta que la muerte nos depare una mejor oportunidad para sonreir.

Voy a alimentarme de tus pantalones humedecidos por el miedo
De tus caricias caballescas
y tus borracheras mal narradas...

Después de toda la juerga,
haberte conocido no será más que la sexta vida de un gato que se resiste a dormir en cuna de oro.

Y pasarán cien años y las tristezas bailarán salsa pegadita en la oscuridad.
Y Cuasimodo será Miss Universo. Y Carevagina leerá noticias en TV.
Y mientras violas rompan en su estridencia
A mí me seguirán llamando Tu Mostrito.