miércoles, diciembre 19, 2007
jueves, diciembre 06, 2007
ESCRITORES DEGENERADOS

En el marco de la 28º edición de la Feria del Libro de Miraflores, el 5 de diciembre se presentó la mesa redonda ESCRITORES DEGENERADOS, con la participación de los escritores Cecilia Zero, César Sánchez y Carlos Ramírez, y contó con la presencia de Raúl Rosales Aragón de Castilla III Conde de Jauja.
Ver la noticia completa en el blog de los viejitos de barrón.
martes, diciembre 04, 2007
Miedo y asco en tu cabeza
Medicaré a mis historias para que duerman mejor.
sábado, noviembre 24, 2007
Tú
/ Loquita ojitos de vainilla / Que caminas zigzagueando / Sin dirección ni teléfono / Que te amarras mal los pasadores / Para esconderte entre tu poquito pelo / Te delata tu mochila / Tu pañoleta emo chick / Y el color de tu respiración / Transluce una ilusión / Derrota tras derrota / Se hacen cicatrices a propósito / Porque no salen lágrimas de mi nariz / Y menstruas cuando te da la gana / Y se orinan en la cama de cualquiera / Maldices a tu perro pero no lo puedes matar porque el amor muere ahí donde se acaba la programación / El himno irracional / Somos libres (de qué) / Seámoslo siempre (para qué) / De qué o qué / Los silencios abruman más que las preguntas / Y las niñerías te exasperan y las palabras obnubilan y hasta sobran / Las olas, los rocones que salen de mi boca / Tienes miedo de que te contagie lo idiota / Comeré algo vivo para dejar de morir / Loquita, regálame un tercer mundo / Que tenga cebolla y mucha hambruna, muerte Light y rata burguer grill / Regálame un lugar donde pueda rebotar como pelota de trapo / Donde no tenga que vivir de la mentira para sobrevivir / Donde pueda verme chiquito al lado tuyo / Loquita, ¿ no serás una versión digital japonesa que me quieren endeudar a plazos ? / Vampiro punk / Muñeca triste que sobreactúa un melodrama / Un monólogo estrangulado / Una musa pecadoramente adolescente / Una replana del cincuenta / Fuera de moda / Fuera de aquí, altanero / Demonio del mendigo / Me estoy contagiando ya de tu demencia. / . Ya no vuelvan por mis huesos.
miércoles, noviembre 21, 2007
EL ARTISTA DE LA FAMILIA
Programa Vano Oficio de Televisión Nacional. Octubre de 2003. Perú.
Juan José Sandoval Zapata / 23 de noviembre del 2007
El artista de la familia
Cuento. Ingeniero de la vida, el abuelo se las arregla para construir algunos recuerdos que se relatan formando un retrato de familia.
domingo, noviembre 11, 2007
ME
viernes, noviembre 09, 2007
jueves, noviembre 01, 2007
blin blin
En la foto: Hassan. Blin Blin. Miami.
sábado, octubre 20, 2007
MAL DE LA CABEZA
domingo, octubre 14, 2007
La Bogeda de Matute
La bodega era conocida por toda la ciudad. Quedaba en uno de los lados de la Plaza Mayor y a diario bajaban centenares de personas que buscaban comprar productos importados. Matute vendía todo tipo de licores, cigarrillos finos, gaseosas extranjeras y los mejores güisquis. Pero lo que más atraía clientela eran las tejas que su esposa preparaba. Ya había formado todo un menú de delicias de pecanas, guindones, ron con pasas e higos secos, que eran pedidos con meses de anticipación.
Con el tiempo, la conocida atracción por los dulces de la señora Matute se fueron reflejando en su pequeña hija de doce años. Iba integrándose a las labores comerciales del papá con curiosidad punzante. Orgulloso él, dedicaba tiempos veraniegos a beber cerveza con sus amigos, sentados en una mesa acondicionada, viendo quizás los triunfos aquellos de la selección de fútbol, mientras su esposa preparaba las tejas más deliciosas del país y sus hijos atendían la bodega con señorial cortesía.
Hecha una belleza, Doménica llegó a los dieciséis años con una jauría de pretendientes que gastaban dinerales en productos que nunca consumían, con tal de estar merodeando la bodega de don Ítalo Matute, natural de Ica y dispuesto a morir bajo el sol del desierto. Sus amigos cuidaban el local como si fuera un imperio de la importación. Gozaban de un televisor con cable exclusivo. Cada vez que había transmisión, los Matute cerraban temprano y se juntaban los amigos más cercanos a disfrutar de los encuentros. Perú tocó la gloria con una gira a Europa y los clientes jóvenes fueron invirtiendo su plata en conquistar a la bella heredera de la bodega.
Un flacucho pelilargo y ojón de apellido Consigliere, hijo de unos cocineros italianos que vendían fideos hechos a mano, apenas con una moto de motor setenta y la heladería familiar, que quedaba en frente de la Plaza, conquistó a Doménica durante una fiesta de año nuevo. El baile de moda era el perreo sandunguero, a ritmo de meneos y quiebres de cintura, el buen Facundo logró robarle de sus labios un picarón con miel.
A partir de ahí, comenzaron un noviazgo que se iniciaba a las tres de la tarde hasta las nueve, hora en que el señor Matute echaba a la calle a sus macerados amigos. La mala cara del señor Matute se hizo una marca de venta. Podía tener de todo, pero la mirada siempre la tenía en el muchacho de ojos salidos que veía la televisión con Doménica en sus piernas. Y ella, feliz de la vida, hablaba por su celular en el pecho de su novio. Lo peor fue que al niño no le gustaba el fútbol.
La señora Matute enfermó de diabetes, se había cansado de probar tanto dulce por años que algo anduvo mareada por años. Ella siempre decía que aquellos mareos eran de felicidad por vivir en el lugar más hermoso del mundo. Y este lugar no tenía un doctor que la curase bien y se tuvo que ir a Lima. El señor Matute no vio otra que acompañarla, abandonando su bodega con sus amigos. Algunos ya habían pasado por la desgracia del encierro. Otros siempre tuvieron intenciones, así que la mercadería fue ajustándose mientras por teléfono reportaban mezquinas ventas al dueño. Facundo sintió que el hogar de su chica se estaba cayendo, tomó el timón y se puso a atender a la clientela y a controlar la caja registradora. El negocio se repuso pero las tejas quedaron truncas hasta que la señora volvió, más delgada y sin sonrisa ni ganas de seguir con los dulces.
El pequeño novio se había convertido en un servicial buen mozo que cuidaba tanto de la tienda como de su pequeña doncella. A los cautivos pretendientes enamorados de Doménica se les exigía un mínimo de compra, o la posibilidad de ser sacado a la fuerza por los amigos, que nunca dejaron de asistir a ver el fútbol.
Las tejas de la familia Matute volvieron a venderse ocho meses después de la enfermedad que la tumbó a la señora. Su hija comenzó a experimentar con el chocolate y las frutas secas. Y sus pretendientes fueron los primeros en comprar toneladas de ilusión.
martes, octubre 09, 2007
EMPRENDE PUCP
Estimados señores:
Para nosotros, los integrantes del equipo profesional de Urbania, es muy importante esta oportunidad que se nos brinda de tomar contacto con los jóvenes estudiantes de esta prestigiosa casa universitaria, con las autoridades representantes de este importante evento de desarrollo académico, con los colegas de las demás empresas que promueven la cultura y también una labor social importante para el país.
Un agradecimiento total a la Universidad Católica por este reconocimiento que se nos da como empresa emprendedora y que este testimonio sirva en la formación de valores positivos en nuestro país.
Nuestro producto –URBANIA- es un impreso gratuito mensual con 16 páginas a full color, donde se publican contenidos referidos al arte y el entretenimiento, tomando como eje central todas las actividades que se realizan en nuestra ciudad, con lo cual se convierte en una agenda informativa de los eventos culturales, y también sirve como guía turística para los visitantes que escapan del viajero convencional.
A lo largo de estos 42 meses de trabajo, Urbania ha ido evolucionando en los contenidos periodísticos, logrando muchas veces destacar en los medios de comunicación.
La diagramación también ha tenido un proceso de crecimiento, lo cual hace que nuestro impreso sea reconocido por un público cada vez mayor, consolidando una audiencia que se ve representada por una marca consistente.
Si es que se nos permite proponer un mensaje para ustedes, los jóvenes emprendedores (porque tenemos que establecer que los señores aquí presentes, por el mismo hecho de estar dedicando atención a estas palabras, ya están asumiendo un rol protagonista, de avanzada).
Si es que la prudencia lo permite, debemos decirles que el eje fundamental de todo éxito es la pasión.
Sin una carga afectiva hacia la actividad que uno realiza, es difícil que se puedan lograr cosas favorables. Mientras exista una fuerza espiritual que sostenga el ejercicio con nobleza, con transparencia y dignidad, siempre habrá un horizonte con esperanza.
En Urbania nadie hace las cosas porque las tiene que hacer, porque exista algún tipo de obligación comercial o judicial.
Por el contrario, cada uno de los integrantes de la empresa cumple su rol de manera responsable, se hacen las cosas sin generar conflictos y respetando el oficio que se lleva a cabo, porque Urbania es un espacio donde se conjugan diferentes pasiones profesionales. Está la música, el rock, la discoteca, el skate, el teatro y la danza, la electrónica, la gastronomía, los deportes extremos, el cine, el turismo y toda forma susceptible de fomentarse.
Porque dentro del carácter emprendedor de nuestro producto está el ampliar el espectro cultural, dando a conocer las actividades de entretenimiento que se registran para el mes.
El segundo mensaje que le queremos hacer llegar refiere a la libertad.
Porque somos respetuosos de esta institución que hoy nos ha invitado y celebramos que su publicidad invoque a la libertad como un deber, como una exigencia, una obligación en sus estudiantes.
Lo mejor que puede hacer un joven emprendedor es ampliar sus límites. Aprovechar la energía contenida y dedicarla a conocer nuevos mundos, nuevas experiencias, identificarse con el país y también sentir la variedad social de nuestro continente.
La sensibilidad juega mucho en el arte, y Urbania no deja de ser un producto que se elabora bajo la fuerza de la inspiración.
No todo emprendedor sale de las canteras universitarias, pues ese espíritu de libertad que se inculca en el claustro, muchas veces juega de manera riesgosa. Urbania se fundó de un grupo profesional proveniente de Ciencias de la Comunicación y toda la gestación del producto impreso, se formó de acuerdo a previos estudios técnicos.
Claro ejemplo es nuestro logo, el cual se diseñó de acuerdo a una serie de focus groups, con los que se llegó a la conclusión de que el perfil de nuestro cliente modelo tenía preferencias por el color anaranjado, pues, se presume que los jóvenes son vespertinos, y en el logo de Urbania se ve reflejado el atardecer, con una proyección nocturna.
Además de los edificios, los cuales evocan una cosmovisión urbana, una alegoría al mundo posmoderno.
Pero, así como se desarrolló un trabajo disciplinario, profesional, a la hora de gestar el producto, también jugó mucho el factor espiritual. El espíritu emprendedor de Luis Farfán Villacís, autor intelectual de Urbania y quien actualmente se encuentra becado en Londres, lo hizo optar por abandonar la universidad hace ya diez años y entregarse a la libertad que le ofrecía su juventud.
Así cruzó América y llegó a Europa por primera vez, conociendo, consumiendo, aprendiendo de otros mundos hasta que se percató –en pleno viaje- que en muchas ciudades del viejo continente ofrecían periódicos gratuitos. Se repartían en las calles y se promocionaban en paraderos de buses y bares. Estos periódicos tenían la misma lógica comercial de aquellas publicaciones distritales que aún circulan en la ciudad de Lima, impresos pequeños que se sustentan con publicidad de los negocios vecinos, como las peluquerías, la venta de gas, las bodegas con delivery, entre otros.
Estas ideas se fusionaron para formar Urbania. Por un lado, el espíritu de libertad, y por el otro, el potencial técnico, el soporte científico, para crear el concepto inicial.
Luego, con la llegada de Kelly Dwayer, quien conocía el ambiente periodístico de Washington su ciudad natal, el proyecto Urbania se consolidó según sus experiencias, ya que la información que ella proporciona como extranjera es valiosa y nos permite desarrollar contenidos según las lógicas comerciales de los visitantes. Esto coincidió también con un profundo amor por este país que la cobija hace ya más de ocho años.
Desde el primer número publicado en julio de 2004, el espíritu del grupo no se ha quebrado. Han existido percances que nos han hecho tambalear empresarialmente.
Hace pocas semanas, a propósito del sismo ocurrido en el sur chico del Perú, un cliente nuestro, un hotel cinco estrellas de Chincha, se derrumbó por completo. Y con aquel derrumbe, también se vino abajo nuestro contrato publicitario, el cual era de un año.
Ante la adversidad, queremos proponer un mensaje de solidaridad, de que los momentos difíciles sólo ayudan a fortalecer el carácter. Y que los emprendedores siempre van a estar dispuestos a luchar por el cambio y el progreso.
La experiencia de Urbania ha significado la posibilidad de conocer el Perú en su totalidad. Ha permitido reforzar la marca país, con información que refleja el quehacer cultural de la ciudad. Mantiene un concepto de servicio informativo y se sustenta gracias a una red de distribución y su publicidad.
Tengamos en cuenta que el término cultura es tan ambiguo, que muchas veces se limita a representar lo referido a las artes clásicas. Que la cultura es sinónimo de ballet, la música de cámara o el drama teatral.
En ese sentido, Urbania apuesta por una idea amplia de la cultura, y ofrece contenidos que por lo general no son reconocidos como disciplinas oficiales. Por ejemplo: el skate, deporte en el que nuestro impreso está comprometido y promueve activamente su inclusión como disciplina deportiva en la Federación Peruana.
Nuestro sentido de cultura nos obliga a apostar por aquellas actividades que representan la vanguardia, lo juvenil, una evidencia de que nuestro país está vivo. De que existe una nueva generación de industria cultural que se está haciendo cada vez más sólida en el mercado.
Un profundo amor y respeto por nuestro país y por nuestros oficios, es lo que nos hace diferentes como empresa. Desde la gente que realiza las cobranzas a diario, pasando por el plantel periodístico y de ventas, hasta los socios y gerentes de Urbania.
Hemos establecido una mística de trabajo, una forma muy personal de ver el periodismo y la publicidad, que esperemos, registre una época valiosa de nuestra sociedad. Muchas gracias.
lunes, octubre 08, 2007
lunes, octubre 01, 2007
NuncaNadie
viernes, septiembre 28, 2007
domingo, septiembre 23, 2007
miércoles, septiembre 12, 2007
GELANITOSIS
domingo, septiembre 09, 2007
sábado, septiembre 01, 2007
LOS VIEJITOS DE BARRÓN SE COLARON EN FIESTA COLEGIAL
jueves, agosto 16, 2007
¿ QUÉ HAN HECHO CON MI PAÍS ?


Estaba que me quería zafar de ese grupo. Iban directo al boulevard de las pizzas por unas cervezas. Yo no había almorzado y ya había oscurecido. Apenas pude, me abrí. La primera fue un amago. No me dejaron ir. Dijeron que iban a ser dos jarras y nada más. Cada vez que decían eso se miraban entre ellos y se carcajeaban por la calle. Uno ya estaba llamando por celular a alguien que también caería en el bar. Peor aún, que llegaría con algo bueno para ellos. Para mí no, dije. Me tomaron del brazo y me jalaron hasta la puerta del bar. Entonces aproveché que el jefe se fue al baño para quitarme. Me disculpe por celular ya cuando estaba subido en el taxi. Le agradecí la botella de vino que me obsequió. Yo quería llegar a mi casa, pero más quería almorzar. Me moría de hambre. Sólo pensaba en comer. Llegué, puse a calentar la sopa. Metí el segundo en el microondas. Y ahí fue que comenzó todo a moverse.
domingo, julio 29, 2007
CARA DE PERRO
Estoy cansado de asustar gente / Siento pavor de que te alejes del volumen de mis parlantes / Me gustaría tener colores en los pasos que doy / Cosa que si un día te olvidas de mí, yo sabré por qué camino volver / Las veces que huyes de mi cama / Son pesadillas con jamón ahumado / Entonces jalo un cabello tuyo para saber si realmente existes / O es que una ficción se metió en mi vida / O si eres una hechicera vestida de ilusión / Intentando acabar con mis bemoles delirantes / Con mis zapatos sin lustrar y la camisa prestada / Eres un caramelo de limón compartido / Podría llevarte colgada en mi cuello / Para que cuando mis amos me dejen varado en la calle / Vengan los vagabundos y sepan que alguna vez te pertenecí. / Si te conocieran / Me devolverían a tu lado.
jueves, julio 26, 2007
La Ruta del San Pedro
Todo está en la mente, decía el chamán, barba crecida, medio hippie, pelilargo y el hambre atrasado. Lo que más caracterizo a los peruanas es el hambre, remata un gringo con un español casi incomprensible, pero comprensible. En medio de una civilización huarasina totalmente aislada de la realidad, felizmente distante de aquella realidad que se llama el Perú. Una comunidad minera que respira la otredad, despierta con el sol llevando el pan más rico de la galaxia, sólo si es con mantequilla. Y los las montañas empolvadas de azúcar, heladas figuras que se van formando a lo alto de nuestra cordillera. Estamos a 3 mil 100 m .s.n.m., una belleza de lugar.
No hay mejor aperitivo que un rico soroche. Síntomas que se hacen evidentes cuando la glotonería se apodera de uno. Entonces no queda otra que expulsar los malos espíritus. Ya instalados en Los Alamos, a las afueras de Huaraz, tuvimos que soportar ayunas. La tradición decía que la sagrada planta se tenía que tomar sin nada en el cuerpo. Fuera comida, fuera licor. Fuera de acá. (¿A mí con vainas?). Nos fuimos a comer pizza, pan con chicharrón y pollo a la grasa. Nos bebimos hasta los maceteros de tres discotecas y no volvimos a casa sino hasta el amanecer, después de encontrar ese rico pan que se deshacía en las manos.
La jarra verde estaba lista desde hacía varios días. Nuestros anfitriones –extranjeros ultranaturales y posmodernos- se habían encargado de todo el preparado. El chamán, que no tomó mucho licor, pero sí comió lechón frío “porque da buena suerte”, también había dado el visto bueno para el brindis. Entonces nos embarcamos hacia Waying, un louge turístico ubicado a 3 mil 800 m .s.n.m., en las montañas puras de la Cordillera de los Andes.
Para llegar al lugar tuvimos que subir una trocha zigzagueante por hora y veinte minutos. Tiempo en que el pan se hizo un milagro. Un cooler con hielos mantenía la jarra a buen recaudo, además de muchos litros de agua, que según el chamán iban a ser necesarios para el viaje.
El louge está administrado por Alex, un arquitecto francés que declara tener su lugar totalmente liberado de las malas vibras. Es un lugar bendecido por la vida, saca pecho. Su hijo, de un año, corre por maizales mirando a millones de metros, unos puntitos que en su conjunto se denominan ciudad, la ciudad de Huaraz, allá a los lejos. Allá está el Huascarán. Aquí también está el Huascarán. Aquí también, mira. El San Pedro ha llegado. Algunos chicos comienzan a vomitar. Los demonios, dice el chamán que luego de tomar el horrible brebaje, se le ha antojado un juguito de fresa que vio en el bar del louge de Alex. Otros van mirando las montañas, otros van yendo en ascensor. La mayoría de extranjeros prefiere salir a caminar. Antes del brindis, Jack se ha puesto su mochila y se ha amarrado bien los zapatos caminantes. Listou, dice. Listos. Salud. Huákala. Abunda el Walter, el Hugo y el buitre. Todos caminan sin dirección, pero hacia las montañas, hacia la nada que en estos momentos lo es todo. El cielo se abre. Luego alguien cierra la cortina. Un chico dice llamarse Miguel. Pero a partir de ahora ha decidido que lo llamen Miki. Confiesa nunca haber tomado esto, dice ver las montañas en magenta, luego en cyan, luego en yellow. Yellow submarine. Sabe cantar. Y el eco de la naturaleza, al menos en las montañas de Huaraz, es de alta tecnología andina. Entonces Miki se fue a la punta de un dragón y se puso a cantar un tema de Depeche Mode. Tomó un poco de nubes con sus manos y cuando estuvo cerca de los nevados, se computó Tony Montana de Caracortada.
Otros fueron bajando de los elefantes que se habían quedado dormidos en nuestras narices. Una veía demonios, vestía de negro y sus ojos rebalsaban en rimel, era rockera. Quien no vomitaba era porque ya se había acostumbrado a convivir con el diablo adentro. Lo primero que uno siente cuando tomas, es la culebrítica. (¿La qué?). La culebrítica, un cosquilleo en el estómago que te hace vomitar, dice Carlos que es publicista y también le ha dado por llamarse Charly. Luego viene el tembleque. (¿El qué?). El tembleque. Y algunos se ponían a temblar, se contorsionaban y las piernas se movían solas, luego los brazos, luego todo el cuerpo como si uno estuviera epiléptico. Y todo queda en pantomima pura porque Miki piensa que todo es arte, pues algunos somos muy bailarines y otros más sibaritas, y comienza a imitar el tembleque. Sin darnos cuenta, todos estamos temblando como si tuviéramos parkinson.
El chamán pasa de un lado para otro con un pan del tamaño de un zapato. Lo va comiendo de a pocos y cada vez que se cruza con alguno de nosotros –que estamos dispersos por las montañas- pregunta: ¿Qué sientes? (No siento nada, dame un vaso más).
Estábamos en la cancha de grass aprendiendo a caminar. Alguien perdió la pelota, la pateó tan chueco que se perdió entre los maizales fucsias. Yo los veo celestes. ¿Cuáles son los maizales?
Había chaparrones que daban cosquillas cuando caían. El horizonte, la tierra, las gotas, el rocío, el río, los mosquitos, todo se veía tan digital que hasta uno podía tomar el control remoto y abrir las persianas del cielo. Las nubes se abrieron y un arco iris nos regaló una sonrisa, luego fueron saliendo más, como animalitos tímidos que quieren congeniar con el ser humano. Ocho, nueve, diez colores. Se estaba haciendo de noche. Alex tenía también una sauna al natural en forma de horno de pan gigante, fue nuestra salvación. Ahí terminamos de enloquecer. Todos metidos en un horno de pan, sin oxígeno, sin leyes que cumplir. Somos panes, multiplicadnos, como Dios manda.
El chamán ronca tan fuerte que el grupo se carcajea de sólo escucharlo. Pero las risas se hicieron mal genio cuando los ronquidos bajaron hasta su estómago y tuvimos que abandonar la sauna. Todo está en la mente, varón.
Un mundo en la oscuridad

Las localidades agotadas, el telón de terciopelo alzando vuelo. La magia salta al ruedo, torea con la realidad. El sonido ultraviolento, las mascarillas de oxígeno para los asmáticos del feeling. Los murmullos excitados, las niñas huyen de sus locos. Un susurro de menta se contornea por el pallar de la pequeñita oreja femenina. Las salas de cine no solo se inventaron para conmoverse con las películas. Existe una vida paralela que se escribe con cada apagón, donde la intuición se convierte en una vedette de siete décadas, mitad humano mitad espejo. De aquel espacio proyectado en lo blanco nacen nuevos mundos. Nuevos retos para la imaginación: matrimonios malditos, infidelidades adolescentes, patologías malsanas, mares de lágrimas, la felicidad de los avestruces, la psicología del ratón, las travesías al más allá de un chamán que duerme placenteramente en los intestinos de cada ciudad. Habré cortado un poco de sueños en juliana para que nuestras historias se entretengan, mientras la inspiración llega junto con el té y las galletas. Zucarina para la piel, tome cafeína, te da balas. Apague su celular o póngalo a tres gigas sobre el nivel del mal. Que empiece la fiesta: Acción.
lunes, julio 23, 2007
sábado, junio 30, 2007
LOS VIEJITOS DE BARRÓN INTERRUMPIERON FIESTA EN NIZA
domingo, junio 24, 2007
EL MIEDO A LA LIBERTAD
domingo, junio 03, 2007
martes, mayo 22, 2007
En defensa de mi propia extinción
miércoles, mayo 09, 2007
Ahí donde vivo los viernes
Cuando me dijeron que viajaría todas las semanas, no repare lo difícil que se haría pasar una noche fuera de mi habitación. La primera vez, llegué a un hospedaje modesto de una sola estrella. Apenas abrí la puerta prendí la luz y una cucaracha salió disparada a esconderse entre las cortinas. Fue un saludo, pensé. Pasé la noche en vela hasta que me di cuenta que las cosas en las ciudades pequeñas comienzan mucho más temprano. Será que el sol toca la puerta desde la madrugada, o es la lechera que ofrece, o un tamalero, o los obreros que rompen las pistas. Todo comienza a oscuras.
A la siguiente semana, en el cuarto de a lado un par de hombres comenzaron a discutir pasado la medianoche. Como a las dos de la mañana, el intercambio se volvió más violento y las lámparas volaron. Se mentaron la madre, ambos estaban ebrios y peleaban por una plata que no lograban encontrar. Se escuchó que la cama la iban desarmando mientras el televisor había perdido la señal. Cuando llegó el cuartelero, ambos se habían trenzado a golpes, se echaban la culpa de ser tan bruto por haber perdido el dinero. Uno dijo habérselo dado mientras volvían al hospedaje. El otro negaba tajantemente la versión y sólo recordaba que habían estado en un bulín con unas nenitas que les gustaba mucho bailar salsa pegadita. Una se llamaba Nené y la otra Rita, llevaban minifaldas y el busto era un homenaje a las charcuterías del mundo. Bailaron buen tiempo hasta que cada uno se fue por su lado. Ambos aparecieron en el cuarto del hospedaje, sin dinero, sin maletas y con ganas de matarse entre ellos.
Para cuando amaneció, yo estaba dispuesto a renunciar.

La última semana que me quedé en ese hospedaje, el dueño del lugar estaba un poco alterado. No era mi culpa. Yo quise ser atento con él y se negó a rebajarme la tarifa. Él quería cobrarme un día más por demorarme tres horas en sacar mis cosas. Amenacé con no volver y me abrieron la puerta con una ramera sonrisa. Me fui al costado. Era más barato, más sucio y había que compartir el baño. Pagué el extra y obtuve una habitación con baño y televisor con cable. Me sentí contento con mi nuevo lugar, entonces salí a tomar unas copas y al volver no recordaba cuál era mi habitación. Saqué las llaves del bolsillo y traté de abrir una puerta. Una mujer soltó un grito asustado y comenzó a llamar a la policía: ¡Violador!, gritaba mientras yo entraba a mi cuarto rápidamente. Llegó un oficial y la señora dio su versión de los hechos. Ella había sentido una sombra que cargaba un puñal en sus manos. Ella tenía un novio muy celoso que había muerto hacía poco en un atentado a un banco. Ella decía que el novio venía a visitarla y le hacía el amor. Estaba en cinta y necesitaba dinero. El oficial se quedó un rato con ella, acompañándola y viendo una manera carnal para saldar favores de seguridad. Ella gimió bajito por el resto de la noche. Yo me había comprado audífonos y aprendí a convivir con la hostilidad.
Un día llegué tarde y no encontré habitación. Caminé un poco más allá y encontré a Cristina, que es muchachita, es bellísima, es inteligente y sobre todo tiene habilidad para los negocios. Estudia derecho, le explique que sufría un calvario todas las semanas que no dormía con mis peluches. Ella me ofreció su amistad y me rentó la habitación más alejada de la realidad: la del cuarto piso. Y desde ahí es que veo el mundo todas las semanas. Aunque el travesti que alquila la habitación del costado habla fuerte y se le escucha ahombrado, todas sus conversaciones giran en torno a los levantes que se dan en la plaza, a unos metros de mi hotel.
Siempre será mejor estar arriba de todo, aunque sea por unos cuantos metros de altura. Una señora me levanta con el sonido de su carretilla. Lleva frutas que recoge del mercado central y hace todo tipo de jugo. El público la espera en la esquina y pide también pan con queso, jamón y palta. Sabe cortar la palta como si fuera una naranja. Si fuera por ella, las mañanas las recibiría en galletas de soda y agua mineral.
sábado, abril 07, 2007
EL ROCK DE LOS VIEJITOS DE BARRON
martes, febrero 06, 2007
LOS VIEJITOS DE BARRON EN BARRANCO
jueves, febrero 01, 2007
viernes, enero 19, 2007
CUALQUIER COSA
Una cualquiera puede mirarte directo a la cara y hacerte ruborizar. Una cualquiera también tiene derecho a amar. Quizás con más derecho que un pobre diablo cualquiera. Con más derecho y ganas, dirán los mal pensantes. Pero uno se gana la vida como puede, o como va aprendiendo con los años. Lo intenta noche a noche, entonces una cualquiera es propensa a sonreír con delirio y llorar con desesperación al mismo tiempo. Al tiempo que vamos bailando esta piecita que suena en el parlante. Una cualquiera también tiene derecho a bailar con cualquiera que se le antoje, uno cualquiera de esos que siempre andan arrinconados con los ojos inyectados de tristeza. O alegría según sea el caso cualquiera. Pero con el brillo en la mirada de aquel que ha vivido cualquier cosa, pero ha vivido sus cositas.
Y ambos bailan cualquier cosa, cualquier ritmo, cualquier letra (¡la cosa es que te mueva!), de a poquitos se acercan los ombligos y se van tocando los gemidos, con miedo –porque cualquiera puede tener miedo en esas situaciones, sudar frío, mojarse un poquito la frente con sus mejillas, sus rulitos sudando, rulitos cualquiera- pero se juntan de casualidad y también a propósito. Cualquier ritmo es pretexto para tocarse, cualquier parte. Cuando comiencen las finales canciones de la fiesta, cualquiera podrá tomar un poco de trago y esperar que la inercia le traiga un poco de amor, cualquiera que sea. Venga, yo invito. Cualquiera tiene derecho de poner unas monedas sobre la mesa y ofrecer una cantina sin gente. Porqué no una cama. O un taller de ilusiones, con techo alto. Antiguo, contiguo.
Cualquiera hace de las suyas si apagan la luz de la alcoba. Un pretexto cualquiera, tropezarse contra sí mismo, simular ceguera, alzar los brazos y encontrar respuesta con otra cieguita que necesita de un cualquiera. Al fin y al cabo, lo que más quiere una cualquiera, es que la abracen fuerte, porque no se quiere sentir una cualquiera. Y el otro, que sí es uno cualquiera que encuentras por ahí y te abruma con sus palabras extrañas -porque jamás podrá seducir con la mirada, ni con los pies-, y te habla de duendecitos y papitas fritas que anhelan ese abrazo suplicante y desesperado.
Por último, y menos mal, hay todavía una raza casi extinta que se resiste a comportarse como un cualquiera. Y siempre andan en busca de perpetuar la especie tras los pasos de aquella que no se siente una cualquiera.
martes, enero 02, 2007
Arroz Confusión
Vierte lo más granulado de tu sazonada tristeza
Filetea a los enemigos
( en juliana )
((( enana )))
(((( M-A-R-C-I-A-N-A )))).
Mezcla pasión con razón y bate.
Vate chocolate.
Bate por cinco años tus palabras.
Bátete a duelo con el papel en blanco
y lograrás la cocción precisa para no seguir llorando
Para no seguir hablando
((( L-A-DRA-N-D-O )))
Para no seguir andando bastardo.
Métete en el infierno a fuego lento por unos minutos
A baño maría tus caídas más grotescas pantagruel
Pide clemencia por lo que harás cuando te perdonen las vidas que malogras día a día.
Igual, la mesa está servida para todos, menos tú y yo.
Se recomienda servir el plato con los sueños endulzados pastel
( con miel )
(( Muriel ))
Esta locura no lleva guarnición alguna que acompañe el plato, va estepario.
Maridarás la digestiva depresión con trementina y hielo seco.
No olvidar siempre bendecir los alimentos antes de ser sacrificados
celebrar el éxito con un coqueto eructo sprite.
jueves, diciembre 28, 2006
miércoles, diciembre 13, 2006
Canción
temblorosamente torpe
y huele a ti
cada vez que tintineas mil sueños
Y anda tan sola que dan ganas
de sacarla a bailar de poquitos
para que no se dé cuenta
si me sonrojo a sus espaldas
o me convierto en Peter Pan
Mi mano derecha surca el desierto
buscando tu mando izquierda
para enredar los dedos
como tallarines cocinados por mi mamá
y apachurrar mis yemas con tus risas
hasta asfixiar tus dilemas de amor
((((( apenas escuchó decir que ya empacaba, quel autobús se iba,
él le respondió con una pregunta:
- ¿ llovía el día que morí por ti ? )))))))
martes, diciembre 12, 2006
domingo, diciembre 03, 2006
LITERATURA NO LITERARIA
martes, noviembre 07, 2006
LA RETÓRICA DEL ACOSADOR

Siempre
Dijiste
la última
palabra
de la primera vez
que me regalaste
un verso con lengua
de aquellos
que jamás se separan.
Siempre
dijiste
para llamar la atención
sin saber tú
que yo divagaba en tus rizos
abriendo sueños
con mi pequeño abrelatas.
Siempre que quieras
el mundo en tu cabeza
gira
a gritos
que no dicen nada
cuando
sonroja
el pecho
y nos duele el Perú
porque ambos somos la misma herida.
Siempre que digas
Necesito
habré inventado un mundo para ti.
Siempre
fue la última palabra que dijiste la primera vez. Siempre.
Me gustas
Cuando
Tus palabras
Me bajan
A
La tierra
Cuando
Dices no
Con sonrisitas
Y chicle
Globosrojos
Que hacen bOOm!
Y me despiertan en medio de la calle Tarata
Y vuelve el Perú
Y sus arrebatos
Sus confusiones
Sus mejillas dulces
Con hoyuelos bañados
De tus rizitos
Bailarines
(t-a-ll-a-r-i-n-e-s)
Soy unnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn soñador
Que busca la realidad durmiendo
Y me gustas
Cuando tus palabras
Me bajan a la tierra
Porque
Volver
Al mundo
Siempre
Será volver a buscarte.
DE REPENTE
cualquiera
tropieza
con la misma piedra
varias veces
traviesa
mente
una tras otra
equivocaciones
que se hacen
deliciosas
que se derriten
y
se enfurecen
cuando necesitas dopamina
para hincar tu ego megalómano
que se endulza
y coquetea con la más fácil
porque
así se vive la vida
fugaz
mente
y tu ciudad
me ofrece locura
hecha efigie de cemento
que se derrumba
a pedazos
sobre mi cara
varias veces
una tras otra
equivocaciones
que se hacen deliciosas
que se derriten
y
se enfurecen
cuando me necesitas.
Ahora que todos sabemos lo que somos y de lo que adolecemos
Ahora que sabemos quienes somos
A donde vamos
¿ Y cuándo vamos a morir ?
Los caminos errados
Las serpientes en la oscuridad
Ahora que la noche acecha y nos alimentamos con escombros de una explosiva canción de amor
Es necesario aprender de los errores que vamos regalando por el mundo.
¿Es necesario aprender de los errores que vamos regalando por el mundo?
Yo quería ser estrella para ver cómo se ve todo desde arriba
Si mañanas supiera lo que hiciste en mi corazón
La soberbia del universo ya habría hecho de ti una hormiga que llora al ritmo de la soledad.
jueves, octubre 26, 2006
ESTREPITOSIS

Por todos los seres insolentes
Por las madres tristes
los reinsertados al nosocomio de la injusticia
Por Todos los niños sin visa al paraíso
Paradisíacos basurales
Sumergidos al olor de la pobreza
Y el amor sin sal...
Condimentando penas
Para que los que nos sentimos solos
Tengamos de qué morir
De úlceras o escorbutos en el corazón.
Por los médicos y su filuda poesía.
Y cada punto que surca mi cara después de una traición
Cada fantasma
Cada terremoto pulmonar
Uno tras otro
Haciendo fila china
Para intentar fusilar mis palabras
Que seguiré viviendo...
miércoles, octubre 04, 2006
miércoles, septiembre 27, 2006
lunes, septiembre 18, 2006
jueves, septiembre 14, 2006
DESDE EL OCÉANO DE MIS TRISTEZAS, ESTAS PALABRAS DE SALVACIÓN
Caminando estaba por el Malecón de la Rarezas, Sapito Hinchado con las manos en los bolsillos y el hocico sobresaliente, cuando vio que de la esquina salía una ligera humareda de sabor.
Se acercó curioso hasta el punto donde una guapa morena cocinaba frente a una parrilla con carbón. Eran unos trozos de carne que se veían deliciosos. La mujer los bañaba en una salsa que cada vez que la rociaba sobre el asador, las llamas saltaban de alegría.
- ¿Qué es eso? – Preguntó Sapito.
- ¡Anticuchos! – Respondió la joven cocinera, un poco atareada y chispeando fuego.
Las carnes se fueron poniendo crocantes, ella fue incrustándolas en palitos de caña y los puso sobre un plato, junto a papas sancochadas y un gran choclo que fueron cubriéndose de una crema de ají.
- ¿Te sirves uno? – Le preguntó la guapa mujer.
Sapito Hinchado bajó la mirada y buscó inútilmente alguna moneda en sus bolsillos.
- No sé – respondió triste.
- ¿Por qué no sabes?
- Primero, porque no tengo dinero. Y segundo, porque no sé si me van a caer mal, pues algunas comidas enronchan mi piel.
La muchacha cogió un palito y se lo acercó hasta sus narices, y Sapito Hinchado no pudo con la tentación de tomarlo con sus propias manos y jalar un pedazo de carne con su propia boca. Y sintió el sabor exquisito que lo hipnotizó, cerró los ojos y creyó que flotaba.
- ¡Esto es lo más rico que he comido en mi vida! – Exclamó Sapito Hinchado, lleno de alegría.
Pero de pronto, recordó que no tenía dinero para pagarlo. Peor aún, no sabía de qué estaba hecha esa carne, le podía causar alguna enfermedad.
Entonces, cabizbajo, devolvió el palito a medio comer, y dijo:
- Perdón, no puedo pagarlo.
Ella lo miró con ternura y le respondió:
- No te preocupes, yo te invito. Soy nueva aquí y necesito que me conozcan, así que acéptalo como el obsequio de tu nueva amiga. Soy Juanita la Anticuchera.
- ¡Juanita! – Exclamó Sapito con emoción.
- ¡Juanita la Anticuchera! – Corrigió la mujer.
A Sapito Hinchado le volvió la alegría a la cara y se terminó el palito de un sopetón. Pero volvieron sus miedos:
- Juanita, ¿de que se hacen los anticuchos?
Juanita vio que Sapito Hinchado era alguien que andaba siempre ocupándose de muchos problemas, nunca se quedaba tranquilo, siempre estaba mencionando la posibilidad de algo fatal. Mientras rociaba aceite sobre la parrilla y hacía bailar al fuego, la muchacha se le acercó y lo tomó de las mejillas, sintió que Sapito era un niño frágil y completamente nervioso. Él sintió las manos calientes de Juanita y su cara de pánico fue convirtiéndose en algo que aparentaba alegría.
- Los anticuchos se hacen con el corazón.
Desde entonces, cada vez que Sapito Hinchado camina por el Malecón de las Rarezas, visita la esquina de Juanita la Anticuchera, ríen juntos por horas y come decenas de palitos de anticuchos. Sabe que ningún daño le harán, pues los anticuchos se hacen con el corazón.
martes, septiembre 05, 2006
URBANIA 28
sábado, septiembre 02, 2006
sábado, agosto 19, 2006
martes, agosto 15, 2006
martes, agosto 08, 2006
Diez segundos finales de una canción de aserrín
Un orate sin ropa camina con los rulos mugrosos cruza la ciudad todas las noches volado en sus angustias por ella / mientras picaflores bailan al sonido de las combis que invitan a escapar de la realidad / Una chica de barrio se tragó la habitación de un telo barato conmigo adentro / y en la TV pasaba cualquier cosa porque al final nadie ve la tele cuando se revuelcan a escondidas en la mecedora de mi abuela. / Una pepita milagrosa cayó sobre la cabeza de ella / y creció un capulí de gafas negras / Con tanta lluvia que cae aquí… / el arbolito se hizo estrella musical / Se hicieron afiches full color y la chica de barrio pegó uno en su pared, que desde entonces carga un rostro angustiado por tocarla / Pefiriendo la libertad con alitas fritas de un chifa tres luca china.
Soy el salbutamol de una chica que prefiere vivir ahogándose en su propio barrio . / . Siempre busca una forma coqueta de decir no sin encontrar el dolor . . . dios ha violado todas las ilusiones de cantar en una banda de rock . / .
Las borracheras se curan con una pena... ? ? ?
viernes, junio 30, 2006
Sapito Hinchado y los pies de la capulí amarilla

Sapito Hinchado tenía una capulí amarilla que regaba todas las mañanas. Pasaban tanto tiempo juntos que se fueron haciendo muy amigos. Entonces el sapito le contaba sus cosas, y ella le inventaba historias que ambos celebraban con risas.
Siempre que salía el sol, la capulí silvestre esperaba ser bañada con gotitas calientes que caían de la regadera de Sapito. Entonces ambos se enredaban entre las ramas del arbolito y se iban jurando amor eterno.
Un día, Sapito hinchado regaba su plantita, acariciaba sus hojitas y le contaba su día de escuela. Cuando la capulí amarilla se dio cuenta que había dado un fruto agrio entre sus plantas. Entonces, observando la inmensidad de las nubes que la cubrían, dijo:
- Sapito, quiero ser grande, quiero llegar al cielo.
Y se fue creciendo y creciendo con el tiempo. Así anduvieron hasta que el invierno llegó y la capulí amarilla ya era tan alta que no se le podía oír nada. El sapito la bañaba con gotitas calientes todas las mañanas, pero nomás alcanzaba a lavar sus pies.
Las mañanas de Sapito Hinchado se fueron haciendo tristes, solo, sin tener con quién conversar. Hasta que decidió agarrar un hacha y cortar el árbol. Nunca pensó que con esto, la capulí amarilla dormiría eternamente.
Cuando pudo volver a ver su rostro nuevamente, la capulí amarilla tenía la mirada esquiva, llorosa y de dolor. Nunca pudo perdonar al Sapito Hinchado, que desde entonces, riega los pies mutilados de la capulí amarillo, les conversa de cosas bonitas y espera que algún día aquel arbolito tierno vuelva a sonreír.
sábado, junio 17, 2006
LAS RATAS DE MI CASA

LAS RATAS DE MI CASA
Juan José Sandoval
(Independiente, 2005)
54 pp.
Muy pocas veces elementos de sencillez cotidiana, algo influenciada por un contexto crudo y estilo nada prolijo, dan vida a una edición interesante. El autor, periodista y escritor peruano, Juan José Sandoval, sorprende con su ultimo trabajo titulado “Las ratas de mi casa”. Luego de su primer libro de cuentos “Barrunto” (2001), con dos ediciones agotadas y llevada al cine en el año 2004, da vida a su nueva obra, un compendio de 10 cuentos interesantes.
En su narrativa nos presenta un estilo ágil y desaforado, evocado al espíritu del autor. La obra presenta en la mayoría de los cuentos, construcciones simbólicas que se encuentran ocultas al lector, tras narraciones simples y objetivas de los hechos. Con un lenguaje áspero y a la vez extraño, Juan José intenta presentar un testimonio de los problemas de “Juanito” y de su contexto, insertándonos en una vida de cruel realismo, egoísmos e indiferencia. No desaparece el interés al empezar un nuevo cuento debido a la elocuencia del estilo; aquí se ve la capacidad o incapacidad de aprehender y aceptar la realidad en toda su dimensión, y asumir un acercamiento parcial e incompleto a su presente.
Este lenguaje algo cotidiano y la sencillez en su prosa, nos encauzan hacia un contexto bastante inseguro y problemático, pero que a su vez pueden generar en cierta forma emociones, así, aunque el autor no reúne grandes descripciones ni abundancia de adjetivos, este buen manejo de frases cortas y directas, logra encerrar una lección de vida.
De esta manera, la obra nos advierte de la realidad que a veces nos encauza a lo cotidiano, y nos enfrenta a ella misma mostrándonos los elementos más sensibles, un sentimiento presente, de repente de frustración y rabia, aunque quizá oculta; evocando a una predisposición en la representación del mundo tratado, así el lector irá de pagina en pagina, tropezando con ese mundo de sus deseos y miedos. Esta obra es una clara expresión del cambio del pensamiento y de cómo el arte y temática crean un universo que reflejan los dilemas que agobian al ser humano. (Patricia Bracamonte / Cajanegra.net)
sábado, mayo 06, 2006
UN DÍA DE COLA
y peor aún. dice la bruja menor, que la vieja mayor un día de estos se me puede morir. a la mierda, le respondo. le respondo y sigo comiendo mi pan con mantequilla, rápido para ir a trabajar. a la mierda, me dice: como si tú la fueras a enterrar. misio de mierda. tamadre. a comer nomás.
pero hubo un día que había que llevar a la vieja a hacer un trámite en el banco. un asunto que demoraba -por lo menos- unas tres horas. como yo soy el hermano que vive con la vieja, arrinconándola, viviendo de su pensión, dicen, vertiéndole mi veneno, también dicen, o simplemente jodiéndole la vida.
entonces fuimos temprano. ella se había preparado hacía como tres días para ir. estaba lista a primera hora, con los pañales bien puestos y bien desayunada, para aguantar la velada. el banco, aún de amanecer, era un basural de gente. puros ancianos, todos jodiéndose al otro, todos gritándose, todos quejándose. nos pusimos a la cola. éramos como el número sesentaicinco. chuchesumadre, caray. así no iré a trabajar. murmuré con preocupación. para lo que trabajas, murmuró la vieja. comenzó la joda.
la cola no avanzaba. estática, quieta. tamadre, vieja. fui a comprar un diario. lo leí todo. la cola seguía inmobil. me hice el crucigrama, nada. el horóscopo, ni mierda. tamadre. fuí a comprar maní. me cayó mal, fuí ventilarme del maní a la puerta y la cola seguía malditamente quieta. para esto, la vieja era conversa y conversa. comenzaba con que tenía tres hijos. los tres eran profesionales. uno era economista, tenía residencia en eeuu. el otro era auditor, ya tenía tres niñas y se iba por el varón. como era el más rebelde, comenzaba a contar que lo tuvo que llevar a la Normal por años. dice que le funcionó, aunque siempre va tener esos arranques... y se comenzaba a señalar la rodilla. aquí fue la primera vez. se abría un poco el escote y se señalaba con su mano: aquí también me mordió un día que llegó sampao. tamadre, vieja, cállate.
cuando habló de mí, fuí por un cigarrillo. pero escuché a lo lejos. tamadre. el tercero es el gordito de allá que fuma. sí, tiene su patilla de loco. yo siempre he sido tímido y mi mamá sabe que esas cosas me molestan. mas, me ofuzcan. recuerdo que una vez a los tres años yo me rebelé en el patio y me resistí a entrar a la casa por muchas horas. recuerdo haber carburado las peores maldades en contra de mis padres, quería que se vayan de ahí, que nos dejen en paz. que no vuelvan a lanzarse nada. tamadre. y cuando se hizo de noche, cuando ya tenía todo calculado para reporcharles lo que sentía, salió mi mamá y bastó una sonrisa para derrumbar ese odio que cargaba por nada.
él escribía sus cuentos. sí, había ganado un concurso distrital, sí. claro, también es poeta, mijo. tamadre. se acabó el cigarrillo. pero el sonso embarazó a su novia y se tuvo que casar. ahí lo tengo, pues. yo volvía y ella hablaba más bajito, pero nunca paraba de hablar.
la cola de mierda nunca avanzó. fui a reclamar allá adelante. que espere que ya el funcionario comenzaba con fuerza. tamadre. y todo para seguir manteniendo viva a la vieja. y por qué no se muere si tanto jode? por qué mejor no la mandamos al asilo? acaso se va morir ahí? pero si ahí tendrá amigas, para que juegue timba... y por qué no usamos el dinero que manda el negro para pagarle un nicho. total, si se muere, yo mismo la entierro en el jardín, eh. tamadre. vieja de mierda.
yo quemaba pensamientos. todos malos. me he percatado que cuando me altero el mal humor siempre recae en mi mamá. me dan ganar de meterle un cocacho, de abofetearla, jalarle el pelo. patearle la canilla, pisarle un dedo del pie, meterle un codazo, morderle la pierna... hacerle doler.
generalmente, cuando tengo estos pensamientos, genero un poco de gastritis y me comienzan unos dolores en la parte derecha del estómago. ya te he diiiicho, no me haces caaaaaaaaaaso, toma tu pastiiiiiilla. deja de fumar tu cigarriiiiiiito. y seguí cuchicheando con la del costado: este muchacho está igual que su padre. así andaba tenso, tenso, hasta que un día ¡pum!, se le reventó la panza. síiiiiiii. tamadre, vieja. deja de decir mentiras.
me senté un rato para sobarme el estómago. tamadre, si no fuera por la vieja esto no pasaría. ojalá te mueras. tamadre. y mi mamá seguía con el raje: mi juanito fue el que me hizo esto en el codo. ¡mamá!, salté alterado del asiento. ¡basta!, pero ella no paró de hablar con la de a lado: ya ve, ya ve? así se pone siempre. el cigarrito lo tiene así.
apenas escuché esto último, decidí regresar solo a casa. que se joda, grité saliendo. la cola comenzó a avanzar. ¡soria!, ¡ventocilla!, por acá. ¡sotelo!, por acá. ¡zapata!, no hay.
¿¡cruz cornejo arsenia!?, lanzaron por el parlante. el nombre era inconfundible.
volví con ella y del brazo me presenté en ventanilla. vengo por un poder...
yo iba mirando alrededor, los viejitos que no paraban de hablar, no paraban de saludarse y sonreírse como si se estuvieran cireando. entonces vi a una señora que cargaba pesadamente a su hijo down. y esto joven no paraba de moverse, de reír, de carcajearse y de pronto ponerse a llorar, a resondrar, a morderle el brazo a su madre. le comenzó a pisar el pie. le jaló el pelo, la arañó por el cuello, le pateó la canilla y le metió cocachos. finalmente, le escupió la cara. la señora nunca se quejó. la señora le pedía que se calme. ya, mijo, ya. juanito, ya. tranquilo. ya, juanito. el niño se alteraba más y más y volvía a golpear. ahora más fuerte. comenzaba a gritar con toda su alma y babeaba y se tiraba al suelo y lloraba de impotencia. la madre le sonreía y le pedía que se vuelva de pie. ya, mijo. tamadre.
la vieja terminó el trámite, firmó y me entregó todo el billete. yo lo metí al bolsillo sin contar. vámonos de aquí, hay mucho ladrón, le dije. ella asintió. saliendo del banco fue que me di cuenta que mi mamá era una anciana que dependía del bastón para mantenerse en pie. tamadre. a pesar de todos los golpes que ha recibido de sus hijos, aún no la hemos podido matar. tamadre. por algo será.
















